Según Orosio, en su texto contra Prisciliano, Communitorium de errore Priscillianistarum et Origenistarum «Prisciliano enseñó que los nombres de los Patriarcas corresponden a las partes del alma, y de modo paralelo, los signos del Zodíaco se corresponden con partes del cuerpo». / Wikimedia

Tal día como hoy… 28 de febrero del año 380, era condenado Prisciliano

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El 28 de febrero del año 380, el I Concilio de Caesaraugusta, actual Zaragoza, condenaba el priscilianismo como herejía y a su heresiarca Prisciliano, por monarquianista sabeliano, antitrinitarista y maniqueísta. En el truculento panorama de las primeras herejías cristianas, el caso del Prisciliano tiene una especial relevancia por tratarse del primer condenado a muerte y ejecutado por herejía. La segunda, porque según ciertas versiones, Prisciliano sería quien está realmente enterrado ocupando el lugar del apóstol en la tumba de la catedral de Santiago de Compostela.

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CV / El mensaje cristiano que empezó a difundirse por toda la geografía del Imperio romano en sus primeros tiempos distaba mucho de ser un corpus doctrinario sistematizado, sino que más bien consistía en un conjunto de doctrinas más o menos sincréticas, estructuradas en torno a la figura central de Jesucristo, cuyo mensaje se predicaba en los muchos y dispares evangelios que se presentaban como tales. También, al substrato judaico basado en el Antiguo Testamento se le añadían influencias de otras doctrinas, como el mitraísmo y los cultos mistéricos, componentes filosóficos neoplatónicos y otras prácticas y creencias religiosas anteriores. La propia naturaleza divina de Jesucristo era objeto de debate.

Predicaba el ascetismo y la pobreza, y se pronunciaba contra la unión de la Iglesia y el Estado, contra su enriquecimiento y contra la corrupción de las jerarquías eclesiásticas

No es extraño que en este escenario surgieran interpretaciones opuestas sobre el mensaje cristiano, con sus consiguientes disputas. De la unificación de la doctrina se encargó el Concilio de Nicea en el año 325, convocado a instancias del emperador Constantino. Se cuenta que ante las inacabables disputas teológicas en que se enfrascaban los prelados, Constantino situó a la guardia pretoriana rodeando el edificio y les amenazó con dejarlos sin comida ni bebida hasta que se pusieran de acuerdo. Y llegó el consenso, forzado o no, con la excepción del presbítero Arrio, que se convirtió así en el primer hereje oficialmente reconocido como tal. Aunque corrió mejor suerte que Prisciliano: solo se quemaron sus escritos.

En realidad, lo que se hizo en el Concilio de Nicea fue recoger algunas de las tradiciones cristianas estableciéndolas oficialmente como dogmas de fe, eliminando las que fueran contradictorias con ellas. Básicamente, se estableció la condición divina de Jesucristo y la naturaleza trinitaria de Dios. También, frente a la tradición milenarista que sostenía la realización del reino de Dios en la Tierra, se optó por el trascendentalismo. Lo del reino de Dios irá progresivamente quedando para el otro mundo, no para éste.

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Primeros herejes ajusticiados

Prisciliano nació hacia el 340, muy probablemente en Gallaecia -la actual Galicia-, en Hispania. A los 30 años fundó una comunidad cristiana rigorista en Burdigala -Burdeos-, y desde allí, inició un peregrinaje como predicador por Aquitania y el noroeste de Hispania. Predicaba el ascetismo y la pobreza, y se pronunciaba contra la unión de la Iglesia y el Estado, contra su enriquecimiento y contra la corrupción de las jerarquías eclesiásticas. Obtuvo una muy favorable acogida entre la población.

Fue torturado y obligado a confesar haber realizado rituales mágicos y danzas nocturnas diabólicas, brujería y prácticas de astrología cabalística

Al concilio de Caesaraugusta que hoy conmemoramos, acudieron diez obispos hispanos y dos aquitanos, es decir, de las diócesis donde operaba Prisciliano. Para unos obispos que actuaban como auténticos caciques en sus respectivas diócesis, Prisciliano se había convertido en un peligro. Pero esta primera condena por herejía no tuvo efecto alguno, todo lo contrario, se nombró a Prisciliano obispo de Abula -Ávila-. Entonces los obispos hispanos recurrieron a (San) Ambrosio, influyente obispo de Milán y maestro de (San) Agustín, consiguiendo que el emperador Graciano proclamara una rescriptio que excomulgaba a Prisciliano y lo condenaba al destierro, a él y a sus seguidores.

Al estallar la guerra civil en el imperio occidental y proclamarse Magno Máximo, un hispano, nuevo emperador en Tréveris, Germania, Prisciliano acudió a verle para obtener su apoyo. Pero sus enemigos habían llegado antes y el nuevo emperador ordenó detenerle. Fue torturado y obligado a confesar haber realizado rituales mágicos y danzas nocturnas diabólicas, brujería y prácticas de astrología cabalística. Fue decapitado con todos los seguidores que se habían desplazado con él.

Fueron los primeros herejes ajusticiados a instancias de una autoridad religiosa. Aun así, cabe decir que fue cosa de los obispos hispanos y de sus aliados. El Papa Siricio criticó estas muertes, así como muchos obispos. En vano; se acababa de sentar un precedente y habría muchos más a lo largo de la historia.

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También un 28 de febrero se cumplen estas otras efemérides

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