“Privilegiar el inglés en la transmisión del saber es un error colosal”

Xavier North, ex delegado general de la lengua francesa y las lenguas de Francia del ministerio de cultura francés / UAB

Miembros de universidades francesas y locales se dieron cita en la UAB en el primer encuentro sobre cooperación científica y cultural de la eurorregión Pirineos-Mediterráneo. Xavier North pronunció la ponencia de clausura, titulada “Demain, la francophonie?”.

 

Fuente: Universitat Autònoma de Barcelona

Xavier North, ex delegado general de la lengua francesa y las lenguas de Francia del ministerio de cultura francés, impartió la conferencia de clausura del primer encuentro sobre cooperación científica, cultural y multilingüe de la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo, titulada “Demain, la francophonie?”.

El encuentro tuvo lugar en la UAB del 8 al 10 de abril y fue organizado por, además de la UAB y la eurorregión, el Consulado de Francia en Barcelona, el Instituto Francés y el Consejo Interuniversitario de Cataluña. North, formado en la prestigiosa École normale supérieure, ha dedicado su carrera profesional a las relaciones culturales internacionales.

Se dice que el conocimiento del inglés se expande globalmente mientras que el del francés retrocede. ¿Es así?

Es una visión un poco reduccionista de la situación. Hoy, el inglés de comunicación internacional se ha impuesto como lengua global porque es hablada por el mayor número de personas en el mundo. Pero eso no quiere decir que las otras lenguas no tengan su lugar en la mundialización.

El francés tenía la reputación de ser una lengua universal pero en realidad no lo ha sido nunca, puesto que era una lengua hablada por élites

El francés es la más fuerte de las lenguas dominadas por la lengua global. Hay un aumento continuo de las personas que aprenden francés como lengua extranjera y de los flujos de traducción. El francés tenía la reputación de ser una lengua universal pero en realidad no lo ha sido nunca, puesto que era una lengua hablada por élites. Ni siquiera era hablada por la mayoría de los franceses hasta finales del siglo XIX. Hablaban sus lenguas maternas -bretón, occitano, catalán…-, el francés para relacionarse con la administración y, a menudo, lenguas fronterizas: cerca de la frontera italiana se hablaba italiano, español cerca de España, etc.

¿Hasta cuándo duró esa reputación?

El francés tuvo la reputación de ser una lengua universal hasta mediados del siglo XX. Hoy en día, ya no es el caso porque las propias élites han cambiado profundamente. Ya no son necesariamente élites intelectuales ni “sociales”, son élites económicas dominadas por un liberalismo de inspiración anglosajona en el que el francés no es la lengua, es el inglés.

“English is good for business”…

El francés tuvo la reputación de ser una lengua universal hasta mediados del siglo XX. Hoy en día, ya no es el caso porque las propias élites han cambiado profundamente

English for business, yes. [Ríe] Y es un error porque hay que matizar que se puede hacer negocios en francés. Y, quienes aprenden francés, lo hacen a menudo también por razones económicas, puesto que hay muchos pueblos que lo hablan.

¿Considera el inglés de comunicación internacional, el globish, una amenaza para el plurilingüismo?

Lo es si ocupa el lugar de las lenguas nacionales e incluso, eventualmente, de las regionales. Pero comporta también ventajas: estamos muy contentos de poder expresarnos en todo el mundo para necesidades inmediatas, para tener una comunicación simplificada, cosa que antes no se podía hacer. Desde el punto de vista de la comunicación internacional, las ventajas son enormes.

Parte del problema parece ser que pensamos en las lenguas como una competencia profesional cuando son en realidad mucho más.

Considerar las lenguas exclusivamente como competencias viene de una evolución en la enseñanza de lenguas extranjeras. Pero una lengua es también una visión de las cosas, una cierta manera de descifrar la realidad y de construir el sentido, es algo que te permite orientarte en la opacidad del mundo. Por eso, las lenguas no son equivalentes o intercambiables, como demuestra la experiencia de la traducción.

En un sentido práctico, las lenguas deben ser traducidas porque todo se puede decir en todas las lenguas, pero las palabras no se reproducen nunca exactamente de una lengua a otra: river no es exactamente equivalente a fleuve. De hecho, en francés tenemos dos términos diferentes para nombrar una corriente de agua según si desemboca en el mar (fleuve) o no (rivière), mientras que los anglófonos sólo tienen uno.

Las lenguas son patrimonio de la humanidad y no de una nación o un colectivo. ¿Le preocupa la utilización nacionalista de las lenguas?

La instrumentalización de las lenguas para fines políticos es una tentación muy natural porque una lengua es lo que permite conformar una comunidad

Sí, es muy peligroso. La instrumentalización de las lenguas para fines políticos es una tentación muy natural porque una lengua es lo que permite conformar una comunidad. Tiene una función de cohesión social muy importante: porque la lengua es una visión del mundo, una comunidad se reconoce en ella; y, porque se reconoce en ella, inmediatamente adquiere una dimensión política.

¿Qué hace el gobierno francés para promover la francofonía?

El gobierno francés, bajo cualquier color político, ha estado siempre muy atento a la francofonía porque hay un vínculo muy fuerte entre la lengua francesa y el Estado. La lengua es un asunto de Estado desde la ordenanza de Villers-Cotterêts, en 1539, que hizo del francés la lengua de la justicia y de la administración.

Y, ante la expansión del francés por el mundo, el gobierno se ha encontrado con una gran ventaja al poder apoyarse sobre la francofonía para incrementar su influencia. Y ahí hay otro peligro, que es el peligro de la instrumentalización de la francofonía para defender la influencia francesa en el mundo.

¿Ha habido históricamente un rechazo al francés como lengua colonizadora?

El francés ha sido una lengua colonial, no se puede negar. Allí donde se ha enraizado, ha sido a causa de la colonización

El francés ha sido una lengua colonial, no se puede negar. Allí donde se ha enraizado, ha sido a causa de la colonización. Por tanto, hay una herencia muy pesada y hay que hacer de ella una ventaja. Hay una bellísima expresión del escritor argelino Kateb Yacine: el francés es un “botín de guerra”. Quiere decir que, al conquistar su independencia, los argelinos tomaron el francés como un botín y como, de hecho, una arma de liberación, incluso volviéndola contra la propia Francia.

Y quería preguntarle por la vitalidad actual del plurilingüismo en Francia.

Ha sido ocultado a lo largo de los siglos por un monolingüismo proclamado oficialmente, pero la realidad profunda de Francia es el plurilingüismo. El Estado tiene que hacer un esfuerzo voluntarista para preservar las lenguas hoy en día. Las lenguas se encuadran en una relación de fuerzas y el catalán, frente al francés, está en una posición de debilidad. Por eso, hay que tomar medidas para organizar la coexistencia del catalán y el francés en la región de Perpiñán. Es lo que hace el gobierno francés tratando de apoyar la enseñanza del catalán y dándole un espacio en los medios de comunicación para permitir que esa lengua continúe viva.

¿La Eurorregión Pirineos-Mediterráneo puede contribuir a una cultura más plurilingüe?

Como el inglés se ha impuesto de manera hegemónica, la gran tentación del medio universitario es hacer del inglés el instrumento privilegiado de la transmisión del saber

Por supuesto, ya que es una construcción que, por definición, desdibuja las fronteras de los Estados, lo que permite a las lenguas entrar en un diálogo entre ellas. Hay una frase muy buena de un escritor llamado Édouard Glissant que dice: “ninguna lengua existe sin el acuerdo de las otras”. Siempre hay que pensar las lenguas en diálogo con las otras. Si no, no las entendemos.

¿Y cree que el medio universitario contribuye a difundir el globish o el plurilingüismo?

La universidad no está separada del resto de la sociedad. Como el inglés se ha impuesto de manera hegemónica, la gran tentación del medio universitario es hacer del inglés el instrumento privilegiado de la transmisión del saber. Es un error colosal. Es necesario que las lenguas como el español o el catalán permanezcan como vectores de transmisión del conocimiento porque, como decía, nunca decimos exactamente lo mismo en una u otra lengua.

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