Pronunciamiento de Primo de Ribera

Miguel Primo de Rivera Fotografiado por Kaulak / Wikimedia - https://www.wikidata.org/wiki/Q5958697

Tal día como hoy… 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Ribera daba un golpe de estado

 

El 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Ribera, por entonces capitán general de Cataluña, daba un golpe de estado mediante un pronunciamiento, suspendía la Constitución de 1876 e instauraba una dictadura que contó con el respaldo del rey Alfonso XIII. La Restauración entraba en vía muerta. Fue el penúltimo pronunciamiento de la historia de España.

 

CV / La diferencia entre un pronunciamiento y un golpe de estado es de matiz. Casi podríamos decir que el «pronunciamiento» fue la manera española de dar un golpe de estado durante el siglo XIX, periodo durante el cual los hubo, y muchos. En realidad, el término «pronunciamiento» está hoy asumido como tal en la mayoría de lenguas –al igual que «guerrilla» o «siesta», por ejemplo-. Técnicamente hablando, y puestos a sutilezas, un pronunciamiento es lo que el propio término indica: un general –o un militar- se «pronuncia» públicamente manifestando que asume el poder.

Casi podríamos decir que el «pronunciamiento» fue la manera española de dar un golpe de estado durante el siglo XIX, periodo durante el cual los hubo, y muchos

Por lo general, al menos en su primera fase de ejecución, los pronunciamientos suelen ser más o menos incruentos. Luego viene la correspondiente represión, claro, pero de entrada, si no hay resistencia u oposición de algún otro conmilitón, el «pronunciador pronunciado»  toma el poder y santas pascuas. El golpe de estado es, por decirlo así, más organizado, hay toda una trama detrás. Fue, por ejemplo, un caso claro de pronunciamiento el de Martínez Campos en 1874, que acabó con lo que quedaba de la I República. Lo de 1936, en cambio, fue un golpe de estado que derivó en guerra civil. Lo de Tejero en 1981, a su vez, fue un golpe de estado fallido, ya que no hubo ni siquiera pronunciamiento. Por esto hemos dicho que el de Primo fue el penúltimo.

La Restauración fue en realidad un apaño pergeñado por Cánovas del Castillo, y su primera fase duró lo que él. El asesinato de Cánovas en 1897, y la subsiguiente guerra con los Estados Unidos en 1898, abrió el paso a la segunda fase, caracterizada por un creciente clima de luchas sociales y el descontento popular por las guerras en Marruecos. El régimen se salvó provisionalmente gracias a la I Guerra Mundial. La neutralidad española proporcionó pingües beneficios y una etapa de cierta prosperidad, pero con el final de la guerra se volvió a la situación anterior, empeorada. Al aumento masivo del desempleo y al incremento de las luchas sociales se le añadían las continuas levas para ir a combatir a Marruecos. Además, con un sistema de quintas perverso, que permitía a los ricos evitarse el reclutamiento mediante pago.

La Restauración fue en realidad un apaño pergeñado por Cánovas del Castillo, y su primera fase duró lo que él

Primo de Ribera era un aristócrata jerezano miembro de un destacado linaje militar. Como oficial, había estado en Cuba y en Filipinas, pero de ambos sitios fue relevado cuando las cosas se pusieron feas. Luego fue a luchar a Marruecos, alcanzando el generalato y adscribiéndose a los militares «africanistas», por oposición a los «junteros». Aun así, pese a ser africanista, se había manifestado en más de una ocasión partidario de abandonar Marruecos; un «protectorado» que, todo sea dicho de paso, consistía en un pequeño territorio montañoso y árido, más pequeño que la provincia de Badajoz, sin otro beneficio que los ascensos que recibían los oficiales africanistas por sus continuas derrotas. Como capitán general de Cataluña, Primo de Ribera reprimió duramente al anarco-sindicalismo de la CNT-FAI, lo que le granjeó las simpatías de los industriales y empresarios catalanes, y de las clases conservadoras. De su ideología, podría decirse lo mismo que, en la película ‘Casablanca’, le respondió Rick al comandante nazi Strasser cuando le preguntó por ella: «borracho».

Mientras tanto, los reiterados reveses militares en Marruecos desembocaron en una monumental derrota que acabó en masacre: el desastre de Annual, con unos 15.000 soldados españoles muertos en algo más de una semana. El escándalo y la indignación fueron mayúsculos en la Península, muy especialmente por los claros indicios de indolencia, incompetencia y corrupción por parte de los mandos militares. Se creó una comisión bajo la dirección del general Picasso, cuyos informes fueron tan demoledores que llegaban hasta la mismísima figura del rey, Alfonso XIII. El régimen se tambaleaba, y ni corto ni perezoso, Primo de Ribera se pronunció en Barcelona sin más apoyos que las guarniciones bajo su mando y el somatén catalán. Se le adhirió la capitanía general de Aragón a las pocas horas. El resto del ejército se quedó a la expectativa.

Alfonso XIII destituyó al gobierno y otorgó el poder a Primo de Ribera, que se constituyó en dictador, apadrinado por el propio monarca, a la manera italiana de Mussollini

Al día siguiente, Alfonso XIII, que se encontraba de vacaciones en San Sebastián, regresó a Madrid a toda prisa y, sorprendentemente, destituyó al gobierno y otorgó el poder a Primo de Ribera, que se constituyó en dictador, apadrinado por el propio monarca, a la manera italiana de Mussollini. Estuvo casi siete años en el poder; hasta que el 28 de enero de 1930, con una situación política convulsa, presentó su dimisión al rey; oficialmente por motivos de salud. También era verdad, aunque no fuera la causa principal: murió seis semanas más tarde, exiliado en París, a los 60 años; oficialmente debido a una gripe que se le complicó con la diabetes que padecía.

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