El magistrado ha indicado también que no se admiten reclamaciones genéricas / Fotografía: Juan Manuel Serrano

“El derecho de un particular a que no se indexen sus datos está por encima del de los internautas a acceder a ellos”

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El seminario Retos de protección de datos en las sociedades actuales, celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, contó ayer con la intervención de Eduardo Menéndez Rexach, presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional. El seminario está organizado en colaboración con la Agencia Española de Protección de Datos y coordinado por su director, José Luis Rodríguez Álvarez. 

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UIMP / Menéndez ha hablado del derecho al olvido y de su aplicación por parte de la Audiencia Nacional. Ha explicado que cualquier particular está legitimado a solicitar que un buscador no indexe información vinculada a su nombre como persona física.

La libertad de expresión –el punto en el que hay más matices, según Menéndez– no está restringida, porque la información no se suprime

“Ese derecho prevalece sobre el interés económico del motor de búsqueda y sobre el de los internautas en acceder a la información”, ha afirmado. Sobre la información, ha matizado que no es necesario que sea perjudicial para la persona, y que tampoco desaparece, puesto que sigue estando en la red y se puede acceder a ella buscando otros términos. Por tanto, la libertad de expresión –el punto en el que hay más matices, según Menéndez– no está restringida, porque la información no se suprime. Y ha añadido que internet es “una herramienta sin precedentes para el ejercicio de la libertad de expresión”.

El magistrado ha indicado también que no se admiten reclamaciones genéricas. Para que una reclamación pueda ser admitida y prosperar es necesario que se indique que la búsqueda se ha realizado a partir del nombre de una persona física, qué resultados se han obtenido y cuál es el contenido de la información que devuelve el buscador.

“La principal arma para marcar los límites del derecho de protección de datos tiene que partir de uno mismo, por lo menos el primer impulso. Lo bueno es que ahora somos un poco más conscientes de los efectos y consecuencias que puede tener una utilización indebida de nuestros datos”, ha concluido.

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