El autocontrol se puede potenciar si contextualizamos los efectos en el tiempo de nuestras tentaciones. / Philippe Moreau Chevrolet

Las tentaciones se pueden vencer pensando a largo plazo

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SINC / “¿Preferiría recibir cinco dólares hoy u ocho en 45 días?, ¿cinco dólares hoy y cero en 45 días?, ¿o cero dólares hoy y ocho en 45 días?”. Estas preguntas, diferentes en su continente aunque no en su contendido, son las que científicos de la Universidad de Stanford y la Universidad de Pensilvania (EE UU) han realizado a 182 voluntarios para valorar su autocontrol.

El estudio, publicado esta semana en la revista PNAS, revela que renunciar a una recompensa inmediata en detrimento de otra mejor aunque futura no requiere una fuerza de voluntad adicional sino la presentación adecuada de las posibles elecciones.

Tenemos una tendencia natural a valorar más los beneficios inmediatos.

Según explica a Sinc Samuel McClure, uno de los autores del trabajo e investigador en la Universidad de Standford, “tenemos una tendencia natural a valorar más los beneficios inmediatos. Así, cuando nos apetece mucho comprar algo nos centramos en el placer que nos proporciona la acción y excluimos los costes a largo plazo”.

Sin embargo, el experimento de McClure y su equipo introduce una ‘y’ a todo esto, “de modo que, por ejemplo, un nuevo televisor conserva su alta definición, su sonido envolvente, etc. ‘y’ no habrá ahorros adicionales en el futuro. Creemos que una mayor capacidad de resistir las tentaciones usando este replanteamiento será útil en la mayoría de las decisiones que requieran autocontrol”, subraya.

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El experimento

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron el comportamiento de 182 voluntarios y demostraron que la pregunta más larga, pero más explícita provocó que un mayor número de voluntarios escogiera la recompensa más valiosa: la tardía.

En una etapa posterior del análisis, los expertos midieron la actividad cerebral –mediante la imagen por resonancia magnética funcional– de 23 participantes que habían actuado de forma similar durante la primera fase. En esta ocasión, los investigadores observaron que el hecho de elegir el premio mejor y lejano no se asociaba con una mayor activación de las regiones cerebrales relacionadas con la fuerza de voluntad.

“Encontramos que la región del estriado activada según el valor de la recompensa se atenuaba cuando las opciones se reformularon. La actividad de la corteza prefrontal dorsolateral, asociada con la fuerza de voluntad, también disminuyó cuando se modificó la pregunta”, aclara McClure.

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Aplicaciones reales

Los autores creen que este descubrimiento podría tener aplicaciones útiles en el día a día, por ejemplo, para empezar una dieta o para ahorrar.

Es decir, para seguir un régimen, sería mejor preguntarse: “¿Quiero comer esta galleta ahora y engordar mañana o quiero renunciar a esta galleta ahora y adelgazar?”.

“Vincular el futuro al presente podría facilitar decisiones más sabias. Esperamos que nuestros hallazgos inspiren a investigadores, clínicos y responsables políticos”, concluyen los expertos.

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