Proyecto Libro Azul

Al proyecto Libro Azul se le debe, en primer lugar, la modificación del término «platillo volante» por el de «OVNI» / Pixabay

Tal día como hoy… 17 de diciembre de 1969 la USAF concluía la investigación sobre el fenómeno OVNI

 

El 17 de diciembre de 1969 la USAF –United States Air Force-, Fuerza Aérea de los Estados Unidos, cerraba definitivamente el Proyecto Libro Azul, una serie de estudios coordinados para investigar sobre el fenómeno OVNI. Sus conclusiones, a  partir de la investigación directa sobre 12.618  supuestos avistamientos de OVNIS, establecieron que, aun habiendo algunos casos inexplicables, no se podía inferir de ningún modo la existencia de objetos por encima del estado de la tecnología humana, y menos aún, de origen extraterrestre.

 

CV / Al proyecto Libro Azul se le debe, en primer lugar, la modificación del término «platillo volante» –flying saucer- para referirnos a estos supuestamente enigmáticos objetos voladores, por el de «OVNI» –objeto volante no identificado; UFO en inglés, unidentified flying object– había comenzado en 1952, y pasó por distintas fases de variable intensidad, según el momento.

UFO en inglés, unidentified flying object– había comenzado en 1952, y pasó por distintas fases de variable intensidad, según el momento

Para empezar, y siguiendo al astrofísico Carl Sagan (1934-1006), el fenómeno de avistamientos de ovnis es propio del siglo XX, un mito contemporáneo que surge a partir de las expectativas tecnológicas, más o menos fantaseadas según el caso, y en el contexto de la guerra fría. Desde esta perspectiva, los relatos o grabados de épocas anteriores, que se remontarían hasta la Antigüedad, como ciertas descripciones bíblicas u otros mitos, o las ilustraciones y crónicas sobre fenómenos extraños como las de Nüremberg (1561) o Basilea (1566), deberían enmarcarse en otro concepto distinto.

Ciertamente, no es esta la tesis de los defensores de la hipótesis de los antiguos astronautas, que lógicamente los insieren en una composición global según la cual la Tierra está siendo visitada desde siempre por seres extraterrestres, que habrían entrado en contacto con antiguas civilizaciones humanas a las cuales habrían tutelado, y de los cuales provendrían, no solo avances tecnológicos que les habrían facilitado, sino hasta acaso la propia humanidad.

El origen de este mito al que se refería Sagan se encontraría en los canales artificiales que Giovanni Schiaparelli creyó haber descubierto sobre la superficie de Marte

Pero lo cierto es que se trata de un modelo que está muy lejos de poder ser contrastado, tanto empírica como científicamente. Porque si asumimos de entrada que los gobiernos ocultan la verdadera información y pruebas de que disponen sobre la existencia de visitantes extraterrestres, entonces estamos ante un sistema cerrado que no admite refutación; es decir, ante una tesis conspirativa que solo se sustenta en sí misma y siempre con argumentos aducidos ad hoc..

El origen de este mito al que se refería Sagan se encontraría en los canales artificiales que Giovanni Schiaparelli creyó haber descubierto sobre la superficie de Marte, especulación que luego se demostró falsa, pero que el astrónomo norteamericano Percival Lowell (1855-1916) hizo suya y difundió contumazmente contra toda evidencia. El propio Lowell habría sido, según la teoría conspirativa, su primera víctima, al verse denostado por sus colegas y por los poderes políticos, por estar difundiendo unas verdades consideradas de alto secreto.

Las conclusiones finales fueron que no había ninguna evidencia de visitas extraterrestres

Las conclusiones finales fueron que no había ninguna evidencia de visitas extraterrestres. Aun así, hay que decir que el primer jefe del proyecto, el capitán Edward J. Ruppelt (1923-1960), publicó después de abandonarlo un libro en el que discrepaba del método seguido en las investigaciones, y que el astrónomo J. Allen Hyneck (1910-1986), miembro del comité científico asesor, afirmó posteriormente que su escepticismo inicial se vio muy atemperado después de haber participado en el proyecto, convirtiéndose finalmente en «ufólogo». Estas «revelaciones» suscitaron un redoblado interés por el fenómeno, que se tradujo incluso en series de televisión sobre el tema de la investigación de campo sobre los avistamientos.

De todos los casos investigados, el 69% se consideraron manifiestamente explicables, correspondiéndose la mayoría con aviones, globos sonda o fenómenos atmosféricos / Pixabay

De todos los casos investigados, el 69% se consideraron manifiestamente explicables, correspondiéndose la mayoría con aviones, globos sonda o fenómenos atmosféricos (86%), con la «chifladura» de los avistadores (1,5%) y el resto simples fraudes. Del 31% de no explicables, se afirmó que en un 9% se carecía de suficiente información, mientras que el 22% restante se consideraron inexplicables, pero sin que ello fuera ninguna demostración de la existencia de visitas extraterrestres.

Según estas mismas conclusiones, los avistamientos de ovnis obedecerían, según el caso, a cuatro categorías: Histeria de masas, invenciones fraudulentas para conseguir notoriedad, psicopatologías y malinterpretación de objetos convencionales.

Nada de esto convenció, como era de esperar, a los partidarios de los ovnis; y sigue sin convencerles.

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