Qué es más importante, ¿qué se enseña o cómo se enseña?

David Bueno durante las jornadas celebradas por ASPEPC-SPS en el Colegio de Doctores y Licenciados de Catalunya / Foto: Catalunya Vanguardista

Desde hace décadas y últimamente con mayor fuerza se está implantando la educación por competencias, basada en técnicas pedagógicas que confieren más importancia al cómo que al qué. Entre los expertos suscita pros y contras. David Bueno señala que la neuroeducación explica algunas de sus razones.

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Eva Serra / Catalunya Vanguardista

El pasado fin de semana se han celebrado las jornadas anuales sobre educación que organiza el Sindicato de Profesores de Secundaria ASPEPC-SPS en el Colegio de Doctores y Licenciados de Catalunya. En esta edición la temática ha estado centrada en la educación por competencias, una corriente educativa que abandera las habilidades competenciales del alumno por encima de la transmisión de conocimientos clásica y que es motivo de controversia dentro de la comunidad educativa.

Imagen del cartel de las Jornadas de Secundaria / ASPEPC-SPS

Hace unos años que apareció la neuroeducación, una variante de las neurociencias que analiza cómo responde el cerebro frente a los diferentes estímulos que provocan los métodos de enseñanza en el alumnado. El profesor y divulgador David Bueno es uno de sus referentes y ha sido uno de los conferenciantes en dichas jornadas, que han contado también con la participación del profesor de filosofía, Enrique Galindo y la profesora de matemática aplicada, Vera Sacristán.

David Bueno es doctor en Biología y profesor de Genética en la Universidad de Barcelona, tras pasar también por la prestigiosa Universidad de Oxford. Ha publicado más de cincuenta artículos en revistas especializadas. Es también autor de unos cuantos libros para acercar la ciencia a la ciudadanía y colaborador en varios medios de comunicación catalanes. En 2010 ganó el Premio Europeo de Divulgación Científica «Estudio General».

 

¿Cómo aprende el cerebro?

Aprende haciendo conexiones nuevas. No se trata de que una neurona recuerde la tabla de multiplicar del 2 o la lista de los reyes godos. Cualquier aprendizaje que hacemos, tanto si se trata de conceptos como de actitudes o aptitudes y tanto si se trata de un aprendizaje consciente o inconsciente, cualquier experiencia vital que nos suceda, cualquier hecho, acaba almacenado dentro del cerebro en un patrón de conexiones determinado entre neuronas.

Cualquier aprendizaje acaba almacenado dentro del cerebro en un patrón de conexiones determinado entre neuronas

Cuando recuperamos una memoria voluntariamente lo que el cerebro hace es activar las conexiones que guardan esa información. Cuando utilizamos cualquier habilidad de manera inconsciente, por ejemplo el hecho de escribir, ya no pensamos qué movimientos debemos hacer con las manos, nuestro cerebro está activando las redes neuronales que nos permiten hacerlo.

¿Y qué lo motiva? ¿Qué permite que esas conexiones se pongan en marcha?

Hay muchas maneras. Para empezar hay que distinguir entre dos tipos de motivaciones: la intrínseca que es la que se provoca uno mismo cuando tiene un reto enfrente; por ejemplo, cuando tienes ganas de ampliar tus conocimientos y la extrínseca que es aquella que podemos favorecer desde fuera, generando un contexto que sea interesante y significativo para la persona a la cual queremos comunicar una serie de conocimientos.

¿Cómo se desarrollan?

La motivación intrínseca depende de la edad, se genera de una manera u otra. En los niños pequeños es instintiva, se genera sola. Es la forma que tienen de aprender de su entorno. Un niño se motiva cuando ve algo nuevo: lo quiere observar, tocar, examinar, probar, entender… esta motivación es inconsciente.

Los adolescentes maduran de manera biológica y a través de la educación podemos favorecer que maduren más o menos

Pero después, la capacidad de automotivarse conscientemente va madurando con la edad y a partir de la adolescencia ya son capaces de establecer objetivos que les interesen. Los adolescentes maduran de manera biológica y a través de la educación podemos favorecer que maduren más o menos.

Un asunto delicado…

Un sistema educativo que valora, que deja espacio a los niños para que encuentren su propia motivación, que les permita elegir es muy importante. El hecho de poder elegir significa un riesgo para el cerebro, el hecho de enfrentarte al riesgo sobre lo que eliges es uno de los elementos más motivadores que existe. Por tanto, dejar que los niños elijan favorece la motivación.

¿Qué ocurre cuando acaba la adolescencia?

Los adultos deberían tener capacidad de automotivarse pero hay personas que o bien por ideología o bien por educación tienen esta capacidad más mermada.

Las nuevas tendencias apuestan mucho por las emociones positivas pero el mundo real no siempre acompaña. Además existe aquello de que se aprende más de los fracasos que de los aciertos… ¿No cree que se trata de una apuesta un tanto arriesgada?

Esto es un malentendido para simplificar mucho las situaciones. Una cosa son las emociones positivas y otra es aprender de los errores. Aprendemos tanto de los aciertos como de los errores. Los aciertos nos enseñan cuál es el camino correcto y los errores cuándo es el camino equivocado por lo tanto nos enseñan a reconducirlo.

Un error muy común es pensar que tras un fracaso no podré ir más allá y eso genera emociones negativas. Un error que se vive como una oportunidad para hacerlo mejor la próxima vez es lo que permite aprender y eso lo generan las emociones positivas.

El sistema educativo no ha de promover, ni promueve, un escenario donde no haya errores, promueve ambientes donde no pueda haber fracasos

El sistema educativo no ha de promover, ni promueve, un escenario donde no haya errores, promueve ambientes donde no pueda haber fracasos. Se han de asumir los errores en positivo. Es lo que inglés se denomina «grit», que es perseverancia con optimismo. Significa que los errores deben ser asumidos para continuar creciendo. Si no se ve con esta perseverancia y con este optimismo el fracaso provoca que te desconectes. Desgraciadamente hay demasiado fracaso escolar. Alumnos que cometen errores como todo el mundo pero que no se les ha educado para vivir con emociones positivas, optimistas y de perseverancia.

Las emociones pesimistas conducen al abandono, el miedo o la ira hacia el sistema porque no han vivido los errores como una oportunidad de superación sino como algo terminal. Creo que muchas veces la equivocación está ahí. La función de la escuela es generar que los errores sean entendidos como una posibilidad de crecimiento.

¿Qué evidencias aporta la ciencia sobre estas tendencias positivistas de la educación?

La neurociencia está trabajando sobre esto hace relativamente poco, entre 15 y 20 años como mucho, porque antes no existían las herramientas para acceder de manera no invasiva a la actividad cerebral. Pero como estrategia pedagógica existe desde finales del siglo XIX a través de toda la pedagogía moderna de Rosa Sensat, Ferrer Guardia, María Montessori y tantos otros; ya iban por este camino, con sus diferencias, porque cada uno las generaba en un ambiente social y/o cultural diferente pero que coincidían en los puntos en común y están comprobadas a nivel pedagógico. Por lo tanto, ya sabemos cómo funcionan.

Otra cosa es que durante décadas se haya limitado e incluso prohibido este tipo de pedagogías modernas, precisamente porque facilitan mejor el crecimiento intelectual o el crecimiento moral y la autopercepción de las personas. Por eso fusilaron a Ferrer Guardia.

David Bueno durante su intervención en las Jornadas de Secundaria / Foto: Catalunya Vanguardista

¿Y desde la neuroeducación?

Lo que hacemos es demostrar qué está pasando en el cerebro para que esto funcione y tenemos muchos artículos científicos al respecto pero están escritos en un lenguaje técnico. Solo quienes nos dedicamos a ello podemos entenderlo bien e incluso así muchas veces cuesta.

Lo que hacemos es demostrar qué está pasando en el cerebro para que esto funcione y tenemos muchos artículos científicos al respecto pero están escritos en un lenguaje técnico

Hay dos tipos básicos de parentalidad (en el sentido de la educación de los hijos) desde la Psicología, establecidos desde hace décadas. Y existen dos tipos, la positiva y la negativa. La negativa es el rechazo, la hostilidad, la falta de apoyo afectivo hacia los hijos y la no concordancia entre elaboraciones positivas y negativas -entre premios y castigos por decirlo de algún modo-. Y la positiva es todo lo contrario.

Ya hace tiempo que a nivel psicológico se sabe que la parentalidad negativa provoca que las personas que han pasado desgraciadamente por ahí cuando son adolescentes y adultos tienen (multiplicada por 10) una mayor predisposición hacia la depresión y una mayor impulsividad que puede conducir hacia la ira, hacia la violencia o hacia las adicciones.

Esto ya lo sabían los psicólogos desde hace tiempo pero desde la neurociencia podemos ver qué zonas del cerebro se activan en cada caso y cómo influye en las conexiones que se acaban creando en el cerebro y por qué esto aumenta la probabilidad de adquirir un tipo de carácter o de conducta determinados, incluso a nivel genético.

Que este sistema funciona creo que es innegable, otra cuestión es que se quiera alterar por otras vías

Las pruebas están, se van acumulando -aunque se trata de una disciplina nueva- y refuerzan todo lo que la pedagogía y la psicología llevan décadas diciendo. Que este sistema funciona creo que es innegable, otra cuestión es que se quiera alterar por otras vías. Un sistema que promueva esta interacción positiva alumno-profesor, basada en la confianza y la reflexión, la discusión, la crítica, vivir los errores como una oportunidad de continuar creciendo… genera personalidades más proactivas, más transformadoras, más críticas, más analíticas y por tanto con más ganas de favorecer cambios en su entorno.

Trabajar solo desde la memorización no reflexiva, con exámenes sin capacidad de análisis, que el error sea penalizado como un fracaso… genera personalidades sin ganas de cambio, sumisos que temen ese entorno y prefieren que nada cambie.

¿Qué piensa sobre las clases magistrales donde no hay interacción profesor-alumno? ¿Son un error desde la pedagogía moderna?

Hay extremistas siempre en todas partes. Hay quienes lo harían todo solo de forma magistral, como había sido durante mucho tiempo y luego está el otro extremo, donde no darían nunca una clase magistral. Yo mismo asistí a muchas durante la universidad. La cuestión está en buscar un punto de equilibrio.

Una clase magistral puede ser muy útil. Pero una clase magistral bien dosificada, bien estructurada, bien pesada y bien impartida

Una clase magistral puede ser muy útil. Pero una clase magistral bien dosificada, bien estructurada, bien pesada y bien impartida. Otra cuestión es que un profesor llegue al aula y sin mirar siquiera a sus alumnos se gire de cara a la pizarra y comience a leer unos apuntes que escribió hace años. No tiene sentido porque la gente no se implica. Lo que no puede ser es basar toda una asignatura por completo en esto.

Ese hipotético profesor que no mira a sus alumnos quizá no tenga habilidades comunicativas pero sepa mucho sobre su materia…

Depende de la formación que ese profesor ha recibido sobre las habilidades comunicativas. Primero, el profesor tiene que establecer un vínculo emocional con sus alumnos, sin esto la transmisión del conocimiento no se puede producir, no motiva a sus alumnos. Son pequeños detalles pero que tienen unas consecuencias importantísimas a largo plazo. Desde la neurociencia demostramos que el simple hecho de mirar a un alumno con simpatía, aunque con un cierto reto, está activando sus amígdalas (cerebrales) y lo estás estimulando a motivarse.

El profesor tiene que establecer un vínculo emocional con sus alumnos, sin esto la transmisión del conocimiento no se puede producir, no motiva a sus alumnos

De todas formas desde la pedagogía moderna es un error por simplificación pensar que todo ha de ser vivencial sin ninguna clase magistral. Las clases han de dosificarse bien, han de estar bien pensadas e impartidas por profesores que se hayan formado bien para ser comunicadores.

¿Qué crítica haría de los actuales modelos pedagógicos que se están aplicando en las aulas?

Uno de los problemas reside en las prisas. Tenemos unos currículums excesivamente llenos de contenidos que no dejan tiempo para disfrutar de aquello que está aprendiendo, tanto a nivel individual como colectivo, con otros compañeros de estudio. Eso limita la capacidad de reflexionar, de discutir, de interiorizar… Las visiones de la pedagogía desde la neurociencia se pueden aplicar muy bien si tienes tiempo. Deberían elegirse qué contenidos son los mínimos sin disminuir la dificultad.

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