Qué se necesita para desarrollar la bioeconomía

© EUBCE

El congreso EUBCE 2019, celebrado en Lisboa (Portugal), destacó que la estrategia de 2018 de la Comisión Europea para una economía neutra desde el punto de vista del clima para 2050 no tendrá éxito si se basa solo en avances técnicos. Además de inversiones, también necesitará una variedad de colaboraciones.

 

Cordis / La comunicación de la Comisión Europea sobre su estrategia para una economía neutra desde el punto de vista del clima para 2050 deja claro que, para tener éxito, no solo se necesita invertir en soluciones tecnológicas realistas, sino también «la capacitación de los ciudadanos y la armonización de la acción en ámbitos clave como la política industrial, la financiación o la investigación».

El congreso EUBCE dio a CORDIS una gran oportunidad para aprender más sobre las iniciativas financiadas con fondos europeos que trabajan para lograr esto.

 

Inversión y colaboración para un nuevo sector

La Empresa Común para las Bioindustrias (Empresa Común BBI), está financiada con fondos del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea (975 millones de euros) e inversión privada (2 700 millones de euros). Guiada por el plan estratégico de investigación e innovación, elaborado por la industria, esta asociación entre la Unión Europea y el Consorcio de Bioindustrias establece los retos a los que se enfrenta esta bioeconomía emergente.

Según Ana Costa, asistente de comunicaciones de la Empresa Común BBI (expositor en EUBCE), reunir a bioactores del mundo académico, las grandes industrias, las pymes y los productores primarios, para establecer las cadenas de valor de la bioeconomía ha resultado en una inversión en canalizaciones que ha aumentado desde cerca de 2 000 millones de euros en 2014, hasta cerca de 5 000 millones de euros en 2018. «Hemos contribuido a convertir Europa en un lugar en el que los inversores sienten que es seguro invertir y que las normativas van en una dirección con la que están cómodos», dice Ana.

Una de las formas principales que permite a la Empresa Común BBI lograr esto es mediante su convocatoria de propuestas. «Financiamos proyectos que van desde laboratorios hasta productos estrella… desde laboratorios que investigan materiales de biomasa, hasta biorrefinerías que ya producen productos que llegan a las estanterías de los supermercados», afirma Ana.

Con cerca de cien proyectos en su cartera actual, la inversión de la Empresa Común BBI de aproximadamente 500 millones de euros ha dado como resultado más de cien nuevas cadenas de valor de los bioproductos, lo que supera con creces el objetivo de diez para 2020.

La convocatoria actual, con un presupuesto total de 135 millones de euros, está abierta hasta el 4 de septiembre y se basa en cuatro orientaciones estratégicas: materias primas, procesos, productos y comercialización.

«Uno de los retos de la bioeconomía es la fragmentación del sector, ya que afecta a muchas áreas diferentes, como la agricultura, la industria, la silvicultura y los municipios… Todavía es algo que debe superarse», añade Ana.

 

Creación conjunta de la bioeconomía

Afortunadamente, el espacio de exhibición de EUBCE ofreció ejemplos memorables de esfuerzos, financiados con fondos europeos, para aumentar la colaboración y reducir la fragmentación del sector.

BIOVOICES fue creado para involucrar a las partes interesadas de las autoridades públicas (incluidos los responsables políticos), la industria, la investigación y la sociedad civil en la toma de decisiones. Además, pretende aumentar la aceptación, la relevancia, el conocimiento y la calidad de los bioproductos y las bioinnovaciones, mediante foros de discusión y debate.

En la actualidad, durante la realización del proyecto, BIOVOICES organiza setenta eventos en toda Europa, muchos de los cuales están diseñados con un marco común para poder comparar los resultados y mostrar las diferencias entre los países.

«El resultado principal consistirá en recomendaciones para la Comisión Europea sobre las inversiones futuras de los nuevos fondos del programa Horizonte Europa. De ahí surgirán nuevas cuestiones y temas de investigación», declara Alexandre Almeida, consultor de innovación del proyecto.

Otro expositor inspirador que facilita la cooperación de los agentes de la bioeconomía fue la iniciativa BRISK2, financiada con fondos europeos.

BRISK2 se concentra en los investigadores de biocombustibles en fases iniciales, que pertenecen al mundo académico y a la industria y buscan acceso a otros conocimientos e instalaciones. Gracias al intercambio de conocimientos, puede aprovechar los recursos de quince socios de la bioenergía con cincuenta y cinco instalaciones en toda Europa y ofrecer el apoyo de laboratorios bien equipados y científicos de alto nivel. «Imagine que está haciendo su doctorado y quiere ampliar su proceso o realizar una modelización, pero no tiene datos suficientes. Nuestra plataforma puede proporcionarlos», explica Daniel Nowakowski, jefe de EBRI Laboratories en la Universidad de Aston (el Reino Unido).

Por otra parte, además de mantener una base de datos accesible sobre las propiedades de la biomasa, BRISK2 también trabaja en protocolos de biocarburantes para el sector. «Conocemos las limitaciones de los productos finales, de manera que podemos trabajar en la normalización después de la caracterización que realizan nuestros socios», indica Daniel.

Seguramente, el camino hacia una bioeconomía tendrá baches y complicaciones, pero, tras lo visto en EUBCE, a largo plazo, lo recorrerán entusiastas ingeniosos y cooperadores.

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