Influyen distintos factores dependiendo del momento del ciclo vital, como el nivel de estudios y la clase social, vivir solos o tener hijos; o haber emigrado / SINC

Más del 40% de la población española está excluida del consumo turístico

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SINC /  Investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) han estudiado de qué forma se distribuye el consumo turístico en la sociedad española. El trabajo se basa en un análisis de segmentación que refleja las interacciones entre múltiples dimensiones de la estructura social e identifica a los grupos privilegiados y a los excluidos de este tipo de consumo.

“Hemos observado que existe un grupo relativamente reducido de personas que realizan muchos viajes (20%), y que aproximadamente un tercio de la población tiene una participación media en el turismo. Más de un 40% está excluida del consumo turístico, ya sea por motivos económicos (28%) o por otros motivos (14%)”, declara a Sinc Pablo Rodríguez, coautor del trabajo que ha publicado recientemente la Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. El experto recalca que no hay un único perfil de personas que disfrutan menos del turismo, ya que la gente no viaja por motivos muy diferentes.

“Hay quien no puede y hay quien no quiere viajar. Si hubiera que definir el perfil de personas que menos lo hacen, destacan especialmente las mujeres mayores sin estudios, pero en la desigualdad influyen distintos factores dependiendo del momento del ciclo vital, como el nivel de estudios y la clase social, vivir solos o tener hijos; o haber emigrado”, argumenta.

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Turismo por género

El papel del género es especialmente complejo en esta investigación. Existen casos –mujeres de edades intermedias que viven solas– en los que viajan tanto o más que los hombres, mientras que en otros segmentos de población son más agudas las diferencias entre las mujeres, que entre mujeres y hombres.

Las sociedades menos desiguales también cuentan con un consumo turístico muy generalizado“Por ejemplo, entre mujeres de 18 a 29 años los datos indican que viaja el 70%, mientras que las mujeres de 60 años o más solo el 30%. Hay más diferencia que entre hombres y mujeres dentro de cualquier grupo de edad, que no superan nunca los 30 puntos porcentuales”, señala Rodríguez.

Esta investigación se basa en datos de una encuesta telefónica realizada por el Instituto de Estudios Avanzados (CSIC, Córdoba) en el marco de un convenio de colaboración con la Junta de Andalucía.

“El trabajo de campo se realizó en 2008 y es muy probable que estas diferencias se hayan agudizado aún más con la crisis. A fin de cuentas, así lo indican los datos sobre desigualdad social, y el consumo turístico es un reflejo de dicha desigualdad”, subraya el experto.

Los últimos datos del Instituto de Estudios Turísticos, proporcionados por la encuesta FAMILITUR, indican una abrupta caída de la actividad turística de los españoles.

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En los países nórdicos viaja el 80% de la población

El objetivo de la investigación que se plantearon en la Universidad de la Laguna (ULL) fue combatir la idea de que hay factores que influyen más o menos en el turismo y plantear que todos los factores analizados (sexo, edad, estudios, actividad económica, clase social, tipo de hogar y pasado migratorio) inciden en alguna manera y otra en diferente medida.

Por ejemplo, constataron que vivir solo favorece el viaje cuando se es joven en comparación con quienes tienen hijos, mientras que para las personas mayores este hecho los limita.

“Obviamente, el factor más determinante es el económico –indica el experto– ya que viajar cuesta dinero, pero esto no es ‘matemático’ ni implica que tanto ganas, tanto viajas. Para un mismo nivel de ingresos hay gente que quiere o no viajar, o que viaja más o menos, y aquí el nivel de estudios parece tener mucha influencia en la inquietud o el deseo de viajar”.

Por último, los datos que de los últimos Eurobarómetros apuntan a que las sociedades menos desiguales también cuentan con un consumo turístico muy generalizado. “Aquí los países nórdicos son el ejemplo clave, viaja en torno al 80% de la población, mientras que en España solo lo hace en torno al 50%”, concluye Rodríguez.