Quién y cómo fue el primer Homo encefalizado

Niño de Nariokotome o niño de Turkana - etapas de la reconstrucción facial forense / Wikimedia - Cicero Moraes

Homo habilis ¿primer bípedo encefalizado? (entrega 13)

Desde la fabricación de los primeros líticos, hace más de 3 millones de años, hasta el salto a la encefalización humana, hace unos 2, transcurrió un largo período evolutivo. Durante este tiempo nuestro encéfalo adquirió un volumen por encima de la media. Así se ampliaron su neocórtex, sus circunvalaciones y las áreas de placer sexual.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

En conjunto este salto evolutivo configuró un bípedo de campo abierto con más capacidad de memorizar espacios, con mayor habilidad para innovar en estrategias, con más complejidad social y familiar, y con mayor tasa de reproducción. Téngase en cuenta que los simios utilizan la estrategia K, es decir, pocos hijos por hembra, mucho tiempo por vástago, y baja tasa reproducción.

Para vencer el bajo índice de procreación de los K, nosotros, los humanos, tuvimos una ventaja, mucha cultura a transferir en un cerebro en expansión, y prueba de ello fue nuestra expansión por el mundo. La otra estrategia, la r, no ostenta tal posibilidad. Los r tienen muchos vástagos pero poco tiempo de cuidados. La mayoría de reptiles, peces y anfibios son r al producir cientos de descendientes sin casi o nada de instrucción entre los alevines. En cambio los simios, que ostentan la K, son bastante flexibles culturalmente pero se reproducen muy lentamente. Y claro está, ser K, si el medio cambia drásticamente, puede acarrearte la extinción en pocas generaciones. Los primates deben luchar contra su K extrema y en nuestro caso la encefalización nos permitió una amplia versatilidad y flexibilidad ante los cambios regionales y temporales. Y de ahí la expansión mundial, que en breve explicaremos, de nuestro primer Homo encefalizado.

El primer simio claramente encefalizado fue Homo erectus. Su origen lo encontramos por ahora en África con el ejemplar del niño de Turkana

El primer simio claramente encefalizado fue Homo erectus. Su origen lo encontramos por ahora en África con el ejemplar del niño de Turkana. Este esqueleto, casi entero, nos indica que su altura era mucho mayor que la de los simios antecedentes. Éstos presentaban una alzada de entre metro a metro y medio. En el caso de erectus observamos ya un joven de más de 1,7 metros que llegaría, y en esa variedad africana, a más de los 1,8 en estado adulto. Ello, y se no se hallan fósiles intermedios, nos indicaría un salto evolutivo desde simios de metro a Homo de más de metro y medio (ver el capítulo: La falsedad de los árboles evolutivos).

Las imágenes de erectus peludos en muchos libros sólo reflejan nuestros prejuicios gradualistas en evolución / Wikimedia – Cicero Moraes

Dado que erectus frecuentaba espacios abiertos se supone que con él comenzó un método de refrigeración mucho más efectivo que jadear o ponerse a la sombra. Esta estrategia fue sudar con una piel poco pilosa. Ello conllevó, como en nosotros, un predominio de piel suave y sensible sin bello excesivo. Seguramente, y dado su origen tropical, su color epitelial fue oscuro para protegerse. Por lo tanto, las imágenes de erectus peludos en muchos libros sólo reflejan nuestros prejuicios gradualistas en evolución. Es más, la perdida de pilosidad resultó plenamente positiva ya que la presencia de parásitos disminuyó a cambio de un mayor tacto y relaciones sociales, sexo incluido.

La perdida de pilosidad resultó plenamente positiva ya que la presencia de parásitos disminuyó a cambio de un mayor tacto y relaciones sociales, sexo incluido

En septiembre de 2018 la revista Proceedings of the Royal Society publicó un artículo de genética que ratificaba todo lo anterior. En el trabajo se indicaba que durante la evolución humana, y en nuestros parientes, se dio la supresión del gen CMAH. Ello ocurrió entre los 3 y los 2 millones de años, justo antes del grupo erectus. Esta interrupción del gen potenció nada más que la capacidad de unas piernas largas y glúteos potentes, algo evidente en la altura del erectus de Turkana. También la desaparición de tal gen implicaba el aumento de las glándulas sudoríparas y la pérdida del pelo corporal, asociados al abandono en erectus del bosque y a la consecuente explotación de recursos a campo abierto. El gen anulado también implicaba el aumento de mitocondrias musculares que conferían en erectus una mayor resistencia a la fatiga para andar grandes distancias.

Reconstrucción plástica de un Homo erectus. / Wikimedia – reconstrucción por W. Schnaubelt & N. Kieser (Atelier WILD LIFE ART)

Pero no sólo de menos pelo se benefició erectus. El dimorfismo sexual también se redujo drásticamente en él. En los simios precedentes el peso de los machos duplicaba al de las hembras, algo común en especies que pugnan por la cópula. En el caso de erectus los machos solo ostentaban un 20 % más de masa con respecto a las hembras. Ello presupone que la imagen de machos alfa luchando por las hembras se habría reducido y quizás substituido por una monogamia temporal u otras estrategias sexuales. Si se enamoraban o no devendría pura conjetura romántica ya que su amor no fosilizó.

En cuanto a su dieta, y por su dentición, era omnívora con apetencia por la proteína animal. Esto presupondría, y dado el mayor cerebro de erectus, que la ingesta de proteínas debió ser mayor para alimentar este órgano que consume más del 20 % de lo que comemos. Añadamos que su índice de megadoncia molar, parámetro en función de la superficie masticadora, era baja. De hecho en erectus y nosotros varía alrededor de 1, algo que implicaba una dieta blanda con respecto a parantropos, australopithecus y habilis que oscilaba entre 2 y 3. De hecho los parantropos, con índice de megadoncia 3, estaban adaptados a una dieta muy abrasiva de semillas y raíces. Así pues erectus debió practicar una dieta más blanda y quizás orientada hacia el tuétano y las visceras animales.

Paladar original de un Homo erectus datado en 1,6 millones de años conservado en el Senckenberg-Museum de Fráncfort, Alemania. / Wikimedia – Gerbil

Sabemos que para obtenerlas erectus utilizaba líticos del tipo Talla I, una técnica de corte surgida entre los simios bípedos anteriores. De hecho estos cantos retocados por un extremo se mantuvieron durante casi la mitad de la permanencia del grupo erectus. Solo, y casi al cabo de un millón de años, el grupo erectus innovó su técnica a Talla II, los bifaces. Es decir, erectus manifestó capacidad de mejora tecnológica con respecto a sus antepasados de menos de metro y medio. La gran pregunta, y en tal caso, es si erectus fue más un cazador organizado que un carroñero oportunista, o viceversa, carroñeaba más que cazaba. Si nos ceñimos a los datos, y dado el mayor índice de encefalización de erectus con respecto a los chimpancés que capitanean cazas premeditadas, deberíamos suponer que erectus pudo ser más cazador que oportunista, aunque debió mantener ambas estrategias. La mayoría de carnívoros actuales lo hacen hoy en día.

Los rasgos que heredó erectus como piernas largas, elaboración de líticos y capacidad marchadora, fueron adaptaciones previas a su encefalización

Por tanto, y en todo lo anterior, vemos que los rasgos que heredó erectus como piernas largas, elaboración de líticos y capacidad marchadora, fueron adaptaciones previas a su encefalización. Este salto evolutivo permitió a erectus algo que todos sus antepasados no supieron realizar, expandirse. Sus nuevas habilidades aumentaron su tasa de reproducción por encima de la K reproductiva. La prueba fue que erectus llegó a Asia, Europa y parte de Oceanía. El problema resultó que con tanta dispersión muchos paleoantropólogos vieron múltiples especies en el grupo erectus. En fin que nuevamente una lucha entre splitters y lumpers se desató entre prejuicios y evolución humana.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entregas anteriores:

Prejuicios y evolución humana (1)

Parientes fósiles humanos ¿pocos o demasiados? (2)

El concepto de homínido, ¿realidad o prejuicio? (3)

La falsedad de los árboles evolutivos (4)

La evolución, mitos y prejuicios (5)

El Darwinismo, lucha y prejuicios (6)

El bipedismo humano ¿ancestral o novedad evolutiva? (7)

El bipedismo humano ¿causas o quimeras? (8)

El primer humano en marchar derecho, ¿quién y cuándo? (9)

Las primeras herramientas, ¿antes o después de la encefalización? (10)

La encefalización humana, ¿concepto o artilugio? (11)

Evolución humana y evolución cerebral (12)

Homo habilis ¿primer bípedo encefalizado? (13)

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