Nuevos estudios avalan los beneficios para la salud de la dieta mediterránea

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Un nuevo documento de consenso coordinado por el Dr. Emili Ros, miembro del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic, establece nuevas pautas para la ingesta de grasas y aceites en la dieta. La principal novedad del documento es que propone que la unidad nutricional básica no sea el nutriente en sí, en este caso los ácidos grasos, sino el alimento que los contiene, como aceites, carnes, productos lácteos, frutos secos, etc. El “Consenso sobre las grasas y aceites en la alimentación de la población española adulta” ha sido elaborado por la Federación Española de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

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Las grasas de la dieta son una importante fuente de energía y están formadas por diferentes tipos de ácidos grasos. Su calidad, definida por la composición en ácidos grasos, más que la cantidad, tiene una influencia directa sobre la salud de las personas. Es por ello que la FESNAD ha elaborado un nuevo documento para proporcionar una guía sobre los niveles deseables de ingesta de los ácidos grasos dietéticos y los alimentos que los contienen.

El consenso recoge la evidencia científica obtenida a partir de varios estudios publicados a lo largo de 10 años (entre enero de 2004 y agosto de 2014) sobre las grasas en alimentación y el riesgo de partir enfermedades cardiovasculares o diabetes. También se analizaron encuestas nutricionales recientes en la población española. Las diferentes publicaciones se evaluaron de forma extensa para conocer su calidad, consistencia y relevancia, y así poder emitir recomendaciones válidas.

La mediterránea, rica en grasa de origen vegetal, es mejor para la salud que otras dietas bajas en grasa

En estas recomendaciones hay un cambio de enfoque de nutriente a alimento que responde a que “además de los ácidos grasos, los alimentos contienen una gran multitud de nutrientes que son capaces de interaccionar con ellos sobre vías metabólicas importantes para la salud” , explica el Dr. Emili Ros. Bajo esta premisa, el equipo de expertos que ha elaborado este documento propone que las recomendaciones de ingesta de grasas deben hacerse a partir de los alimentos que los contienen.

Así, para los ácidos grasos saturados, se pueden consumir con moderación productos lácteos enteros o carnes rojas magras, que antes se consideraban perjudiciales para el colesterol o por el riesgo cardiovascular, pero hay que evitar las carnes procesadas (beicon, salchichas, charcutería, patés, etc.) y la grasa pura de leche (nata y mantequilla); para las grasas monoinsaturadas, se recomienda consumir las variedades vírgenes de aceite de oliva; para los poliinsaturados n-6, consumir aceites de semillas o margarinas; en cuanto a los poliinsaturados n-3 marinos, se debe consumir pescado azul dos veces por semana; y para los poliinsaturados n-3 vegetales (ácido alfa-linolénico), comer nueces con frecuencia.

Los expertos también destacan que una dieta como la mediterránea, rica en grasa de origen vegetal, es mejor para la salud que otras dietas bajas en grasa, ya que no promueve el aumento de peso y es idónea para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Así lo indican diferentes estudios como el PREDIMED, liderado desde el Hospital Clínic por el Dr. Ramón Estruch y para el que el equipo del Dr. Emili Ros diseñó la intervención nutricional. “Este nuevo documento pretende ser una recopilación de consejos de alimentación más práctico y comprensible para la población general“, destaca el Dr. Ros.

El Consenso sobre las grasas y aceites en la alimentación de la población española adulta se puede descargar en el siguiente link