El autor habla de una brecha entre las prácticas reales de los jóvenes y las que dicta la educación formal que reciben en las escuelas / UPF

¿Aprovechan los jóvenes los recursos lingüísticos en línea?

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Es la cuestión que se ha planteado Daniel Cassany, investigador del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje, en un trabajo publicado en la revista Signos. Estudios de Lingüística, en el que identifica un desajuste entre el uso que se hace, dentro y fuera de la escuela.

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UPF / Gracias a las nuevas tecnologías en línea, niños y adolescentes cuentan con un montón de recursos lingüísticos a su alcance para resolver sus necesidades cotidianas de comunicación. Pero la cuestión es: ¿los saben emplear de manera eficiente?

El estudio menciona principalmente: el incremento del plurilingüismo y del contacto con idiomas extranjeros

Un trabajo reciente de Daniel Cassany, investigador del Grupo de Investigación en Aprendizaje y Enseñanza de Lenguas (GR@EL) del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Pompeu Fabra, lo ha planteado. La investigación se enmarca dentro de los Nuevos Estudios de Literacidad, que abordan el lenguaje con una mirada etnográfica, describiendo e interpretando los hechos de lectura y escritura; ecológica, atendiendo a todo tipo de usos y contextos, y también émica, intentando entender sus razones e intenciones.

A partir de 30 entrevistas en profundidad, Cassany ha explorado cómo utilizan los recursos lingüísticos digitales (traductores, diccionarios, verificadores) 59 jóvenes plurilingües preuniversitarios españoles de 11 a 17 años, en su día a día, dentro y fuera del aula. El trabajo se ha publicado en la revista especializada Signos. Estudios de Lingüística y describe los contextos comunicativos en que se usan estos recursos, las estrategias desarrolladas para dar por buenos los resultados obtenidos o las preferencias de uso de unos recursos u otros.

Múltiples factores hacen que el uso de los recursos lingüísticos en línea sea muy habitual. El estudio menciona principalmente: el incremento del plurilingüismo y del contacto con idiomas extranjeros; la fácil disponibilidad en línea y de forma gratuita; las interfaces simples con pocos requerimientos en que se presentan y, finalmente, el acceso a partir de dispositivos móviles y portátiles que permite la consulta en tiempo y contextos reales.

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Dos perfiles de usuarios y el traductor de Google como más popular

En lo que hace referencia a los recursos, los resultados del estudio indican que, tanto en contextos escolares como privados, el recurso más popular es el traductor, seguido del diccionario y los verificadores ortográficos de los procesadores de textos. Los usuarios prefieren los recursos plurilingües, que sirven para varios idiomas, en lugar de los monolingües, y también prefieren los recursos plurifuncionales, que pueden usar para tareas muy diferentes, a los unifuncionales. Así, el recurso más querido es el traductor de Google, que los jóvenes informantes usan para leer, escribir o incluso hablar, tanto en lengua materna como extranjera.

Los docentes desaconsejan los traductores, cuando en realidad, son el recurso más empleado / UPF

Los docentes desaconsejan los traductores, cuando en realidad, son el recurso más empleado / UPF

Además, el trabajo identifica dos perfiles de usuarios bien diferenciados. El usuario básico, que suele emplear un recurso cualquiera de manera mecánica y acrítica, y el usuario más instruido, exigente y autónomo que conscientemente elige un recurso según sea el contexto, exhibe conocimientos y capacidades refinadas y verifica los resultados obtenidos con diferentes estrategias (retrotraducción, uso de un tercer idioma, comparación con diferentes recursos, imágenes).

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Existe una brecha entre la práctica real y la que proponen los docentes

Las prácticas en el uso cotidiano de los recursos en línea encontradas en este estudio chocan con las consignas que los jóvenes reciben de los docentes en clase. El autor habla de una brecha entre las prácticas reales de los jóvenes y las que dicta la educación formal que reciben en las escuelas. Por ejemplo, los docentes desaconsejan los traductores, cuando en realidad, son el recurso más empleado. Y también, mientras que los alumnos prefieren los diccionarios plurilingües populares y abiertos como el Wordreference, los docentes recomiendan las obras de autoridad que dictan los estamentos oficiales en materia lingüística, y por último, mientras que los docentes prohíben la conexión a la red en el aula, lo cierto es que muchos de los recursos se accede a través de móviles y tabletas.

Por todo ello, muchos alumnos afirman que “lo que saben sobre recursos lingüísticos lo han aprendido fuera de la escuela”. Cassany concluye que “estas divergencias entre la educación formal y la práctica no favorecen el uso eficaz y autónomo de los recursos lingüísticos entre los jóvenes “.

Entre otras conclusiones, en el trabajo publicado en Signos se recomienda la instrucción del alumnado en el aprovechamiento de estos recursos de manera formal y el desarrollo de investigaciones que incidan con más detalle en el uso de los recursos lingüísticos en línea para fines educativos. En definitiva, el conocimiento de los hábitos de utilización de los recursos lingüísticos al alcance de los adolescentes permitirá diseñar recursos e interfaces más eficaces, adaptadas a los usuarios y a sus contextos de uso. Por otra parte, el conocimiento de los tipos de consulta y las estrategias empleadas por los usuarios ayuda a favorecer la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas.

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Referencia:
Daniel Cassany (2016), “Recursos lingüísticos en línea: Contextos, prácticas y retos”, Signos. Estudios de Lingüística, DOI: 10.4067/S0718-09342016000400002  49(S1) 7-29.