Hongos, moluscos, la ardilla gris y el mapache común son algunas de estas especies que suponen una grave amenaza para las plantas y los animales autóctonos / Wikipedia

Una solución integrada contra las especies alóctonas invasoras

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Investigadores financiados con fondos europeos trabajan en la construcción de una red europea de información sobre biodiversidad para contribuir a la labor científica dedicada a combatir las especies alóctonas invasoras.

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El proyecto financiado por la Unión Europea EU BON realizó recientemente un estudio en el que se señala la importancia de los datos abiertos en la identificación y el control de las especies alóctonas invasoras. En su informe, publicado en la revista electrónica Management of Biological Invasions, se incide en la importancia de dotar a los investigadores de medios para predecir mejor las causas, las rutas y la progresión de estas invasiones.

Las especies alóctonas invasoras comprenden animales y plantas que se han introducido de modo accidental o deliberado en un entorno natural al que no pertenecen

Las especies alóctonas invasoras comprenden animales y plantas que se han introducido de modo accidental o deliberado en un entorno natural al que no pertenecen y en el que generan con frecuencia consecuencias negativas graves. En el caso de Europa, hongos, moluscos, la ardilla gris y el mapache común son algunas de estas especies que suponen una grave amenaza para las plantas y los animales autóctonos y pueden provocar daños por valor de varios millones de euros anuales.

En el estudio de EU BON se descubrió que la carencia de datos de libre disponibilidad ha entorpecido considerablemente los esfuerzos científicos dedicados a identificar y controlar las especies invasoras. El proyecto propone como solución establecer un recurso de datos abiertos que abarque grandes zonas y múltiples especies durante un periodo de tiempo prolongado.

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Disponibilidad gratuita de información

Esta red contribuirá en gran medida a la Red de Observación de la Biodiversidad del Grupo de Observación de la Tierra (GEO BON). En ella se pondrá en contacto a científicos dedicados a la biodiversidad de todo el mundo y les proporcionará acceso instantáneo a datos, análisis y conocimientos especializados. Por datos abiertos se entiende la disponibilidad gratuita de información que puede utilizarse y republicarse restricciones impuestas por patentes o derechos de autor. Estos datos proporcionan a los científicos la información necesaria para dar solución a este problema persistente y en continua evolución.

Los treinta socios de EU BON, procedentes de dieciocho países, basarán su trabajo en redes, estructuras y centros de datos ya existentes e integrarán distintos sistemas de información como sensores terrestres o datos satelitales. En el proyecto también se desarrollarán nuevos estándares y técnicas de integración de datos, sistemas de obtención de datos homogéneos y métodos nuevos de vigilancia y evaluación de la biodiversidad.

© Thinkstock

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Además se crearán indicadores prácticos y herramientas de interpretación para que los usuarios finales, esto es, profesionales de la agricultura y la conservación de la naturaleza, identifiquen especies alóctonas invasoras.

El proyecto, financiado por la Unión Europea con 9 millones de euros, se puso en marcha en diciembre de 2012 con una evaluación de la situación por la que atraviesan los sistemas de difusión de información sobre biodiversidad. El equipo descubrió que las licencias de datos restrictivas entorpecen el trabajo de los usuarios y que muchos sistemas informáticos no permiten una adecuada difusión de la información. Además, el secretismo en cuanto a los datos suele ser la norma en numerosas organizaciones, si bien se aprecia un cambio de actitud hacia el acceso libre.

El proyecto también descubrió que la comunidad científica dedicada a la biodiversidad europea sufre una fragmentación elevada. Los sistemas actuales de observación de la biodiversidad y los corpus medioambientales presentan desequilibrios en su cobertura y carecen de integración, lo que a su vez limita la implementación eficaz de las políticas medioambientales.

La creación de una auténtica red de biodiversidad europea contribuirá a mejorar la comunicación y a proporcionar respuestas rápidas en la lucha contra las especies invasoras nuevas. Además, su aportación de cara a articular una respuesta mundial integrada será considerable. El proyecto finalizará en mayo de 2017.