Referéndum de la OTAN

El resultado fue de un 52,5% de votos a favor, un 39,85% en contra / Pixabay

Tal día como hoy… 12 de marzo de 1986 tenía lugar en España el «Referéndum de la OTAN»

 

El 12 de marzo de 1986 tenía lugar en España el «Referéndum de la OTAN» convocado por el gobierno socialista de Felipe González, para decidir sobre la permanencia o no en esta organización militar. El resultado fue de un 52,5% de votos a favor, un 39,85% en contra, un 6,54% de votos en blanco y un 1,11% de votos nulos. España permanecía en la OTAN.

 

CV / Para el presidente del gobierno y secretario general del PSOE, Felipe González, este referéndum fue, según afirmó tiempo después, la más dura prueba de su largo mandato. No solo por la evolución de su propia posición al respecto, contrario primero y favorable tras acceder al gobierno, sino también por la oposición de importantes sectores de su propio partido y de miembros del gobierno.

Lo de España con la OTAN era una historia que venía de muy atrás, prácticamente desde la constitución de esta alianza militar

Tampoco contó con la colaboración del principal partido de la oposición, la Coalición Popular de Manuel Fraga Iribarne. Aunque era desde siempre claramente partidaria de la pertenencia de España a la OTAN, y contraria a la celebración de un referéndum consultivo, propuso la abstención.

Lo de España con la OTAN era una historia que venía de muy atrás, prácticamente desde la constitución de esta alianza militar. Había surgido en el contexto de la guerra fría auspiciada por los EEUU en 1949  -NATO: North Atlantic Treaty Organization; OTAN en sus siglas en español-. Ya los gobiernos de la dictadura franquista habían manifestado su interés en adherirse al pacto, tanto por su condición furibundamente anticomunista como para romper el aislamiento internacional posterior a la II Guerra Mundial. En teoría, para pertenecer a la OTAN se requería una forma de gobierno democrática, en la práctica este requisito era de aplicación más bien poco rígida. Los EEUU habían suscrito un pacto con Franco a finales de los años cincuenta del siglo XX, por el cual establecían en España bases militares norteamericanas. En aquellos tiempos, con esto les bastaba a los EEUU, que veían en Franco a un aliado cuya importancia residía principalmente en su posición estratégica geográfica, subsidiario por lo demás.

Con la llegada de la democracia, había en España un antiamericanismo sociológicamente significativo, larvado por igual en la derecha que en la izquierda

Con la llegada de la democracia, había en España un antiamericanismo sociológicamente significativo, larvado por igual en la derecha que en la izquierda. Con el ingreso de España en el club de las democracias, el tema de la entrada en la OTAN se planteó como un paquete ligado a la entrada en el Mercado Común -la actual UE-. En realidad, a los EEUU de Ronald Reagan se la traía al pairo que España fuese una democracia o no; la exigencia era que entrara en la OTAN en unos tiempos de escalada en la guerra fría.

Tras el golpe del 23-F en 1981, el último y agónico gobierno de la UCD, encabezado por Leopoldo Calvo-Sotelo, introdujo a España en la OTAN. La oposición de izquierda montó en cólera. Felipe González dijo que si en la OTAN se podía entrar por decreto-ley, se podía salir también de la misma forma, insinuando que cuando ganara las elecciones sacaría al país de la organización. Luego matizó sus afirmaciones, proponiendo un referéndum para que el pueblo español se pronunciase al respecto, anunciando ya algo ambiguamente su posición: «OTAN, de entrada no». Tras vencer en las elecciones de 1982 por una aplastante mayoría absoluta, empezó a plantearse la salida, pero no de la OTAN, sino de su promesa electoral. Al final, todavía dentro de la primera legislatura, convocó un referéndum no vinculante en el cual el gobierno en pleno hizo campaña a favor del “Sí” a permanecer en la OTAN.

Las encuestas pronosticaban una victoria del «NO», y el gobierno socialista tuvo que emplearse a fondo para invertir la tendencia, recurriendo desde al chantaje emocional

Las encuestas pronosticaban una victoria del «NO», y el gobierno socialista tuvo que emplearse a fondo para invertir la tendencia, recurriendo desde al chantaje emocional, anunciando Felipe González que dejaría la política si su propuesta salía derrotada, hasta vincular la permanencia en la OTAN como un peaje por la reciente integración en el Mercado Común, que se había producido dos meses y medio antes, el 1 de enero de 1986. Al final, venció el «SÍ» y España se quedó en la OTAN.

El PSOE apenas acusó el desgaste por su cambio de posición. Felipe González convocó elecciones para el mismo 1986, en junio, y volvió a vencer por mayoría absoluta, aunque perdiendo 12 diputados. Era la época dorada del PSOE de Felipe González.

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