Reflexiones filosóficas sobre el desacuerdo

Los problemas que aborda la filosofía han demostrado ser muy persistentes y duraderos en el tiempo. Diaphora, que significa ‘desacuerdo’ en griego clásico, es un proyecto financiado por la Unión Europea y coordinado por la Universidad de Barcelona (UB) que se propone reflexionar sobre la aparente escasez de soluciones definitivas a los problemas filosóficos y sobre por qué se producen discrepancias al respecto entre los expertos.

 

UB / A este objetivo se suma el reto de formar a catorce jóvenes investigadores y facilitarles la salida al mercado laboral, en parte a través de prácticas en instituciones y ONG relacionadas con la resolución de conflictos, entre otras iniciativas.

Sven Rosenkranz, investigador ICREA del Departamento de Filosofía de la UB, lidera este proyecto en el que también participan la Universidad de Múnich (Alemania), la Universidad de Neuchâtel (Suiza), la Universidad de Stirling (Escocia), la Universidad de Estocolmo (Suecia), la Universidad de Edimburgo (Escocia) y la Escuela Normal Superior (Francia).

En filosofía tenemos debates cada vez más refinados y más articulados, pero son debates enraizados que ya teníamos hace 2.000 años

«En la filosofía tenemos debates cada vez más refinados y más articulados, pero son debates enraizados que ya teníamos hace 2.000 años. ¿Por qué no convergen las opiniones? ¿Por qué la filosofía ha tendido hacia la divergencia en lugar de hacia un agnosticismo general sobre las soluciones candidatas? ¿Cuáles son los rasgos del método filosófico que producen esta persistencia en el desacuerdo?», se pregunta Rosenkranz.

Para responder a estas cuestiones, cada uno de los catorce investigadores internacionales reclutados por el proyecto realiza su tesis doctoral en torno a diversos problemas filosóficos relacionados con la comprensión del desacuerdo. Por un lado, reflexionan sobre los aspectos metodológicos necesarios para que se pueda dar un debate razonado, y por otro, estudian diversos aspectos de temas clásicos, como por ejemplo la cuestión del libre albedrío y el determinismo, o las paradojas de la lógica.

Uno de los objetivos generales del proyecto es investigar si la dinámica del debate filosófico, a pesar de su naturaleza altamente teórica, tiene semejanzas con la dinámica de los debates sobre asuntos más prácticos. Y asimismo, tratar de averiguar si los problemas filosóficos y el intento de solucionarlos pueden iluminar las estrategias utilizadas en la resolución de los asuntos públicos y a la vez ser iluminados por estas.

 

Confrontar la teoría con el mundo real

Además de promover la formación clásica relacionada con la investigación filosófica, uno de los objetivos del proyecto es acercar a los jóvenes investigadores al mundo laboral fuera del contexto académico. Para ello, se han establecido acuerdos con organizaciones relacionadas con la resolución de conflictos.

Uno de los objetivos del proyecto es acercar a los jóvenes investigadores al mundo laboral fuera del contexto académico

«La idea es explorar las similitudes entre los desacuerdos filosóficos y los problemas prácticos a los que se enfrentan estas organizaciones y, a la vez, que en un entorno con pocas salidas laborales los investigadores en formación vean más allá de las fronteras de su disciplina y del mundo académico», explica Rosenkranz.

La participación de Search for Common Ground, una ONG cuya misión es transformar la manera en que se aborda la solución de conflictos, es un ejemplo paradigmático de este cruce de caminos entre la investigación teórica sobre los desacuerdos y su aplicación en la realidad. Los investigadores en formación de Diaphora valoran positivamente esta posibilidad.

Para Ásgeir Berg Matthíasson, que desarrolla el doctorado en la Universidad de Stirling y ha realizado las prácticas en esta ONG, ha sido muy revelador disponer de «la oportunidad de aprender cómo estas organizaciones trabajan en este campo y cómo resuelven conflictos reales». De sus estudios previos, Matthíasson ha mantenido el interés en la teoría de juegos, ya que «es interesante comprobar el modo en que la teoría choca con cómo las cosas funcionan en el mundo real».

Es interesante comprobar el modo en que la teoría choca con cómo las cosas funcionan en el mundo real, opina Ásgeir Berg Matthíasson

Lisa Vogt, que realiza su doctorado en la UB y que igualmente ha hecho las prácticas en Search for Common Ground, también ha valorado la oportunidad de conocer «una potencial área de trabajo fuera del mundo académico, con información de primera mano sobre la situación actual de varios conflictos internacionales y los métodos de trabajo para la construcción de la paz».

En la misma línea, Matheus Valente, cuya tesis en la UB analiza la comunicación y el acuerdo sobre diferentes temas cuando existen perspectivas distintas sobre los conceptos, recordó como sus prácticas en la ONG Ideaborn le han permitido entrar en contacto con ámbitos como la justicia transicional —los procesos de transición hacia la paz— o la resolución de conflictos en zonas donde ha habido guerras.

El Instituto Catalán Internacional por la Paz, el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para la Globalización, la Cultura y la Movilidad o el Barcelona Knowledge Hub de la Academia Europaea, son otras de las organizaciones en las que los investigadores han realizado sus prácticas con el objetivo de mejorar la comprensión del desacuerdo y la negociación fuera del contexto meramente académico.

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