Imagen: Rogelio Alonso / Fotografía: UIMP | Juan Manuel Serrano

“La respuesta frente al terrorismo en la Unión Europea es reactiva, ineficaz, limitada e insuficiente”

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Rogelio Alonso, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos, ha participado en el encuentro Los retos de la Unión Europea tras la Estrategia Global, que organizan la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Instituto Español de Estudios Estratégicos y que dirige el general Miguel Ángel Ballesteros. Alonso ha centrado su intervención en uno de los mayores retos para los países de la Unión: la lucha contra el terrorismo yihadista.

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UIMP / Alonso ha explicado que hay cuatro pilares de la lucha contra el terrorismo: prevención, protección, persecución y preparación o respuesta. Respecto a la primera, hay “distintas percepciones” dependen de cada país, y “la Unión Europea puede coordinar”. Esto no es fácil y el profesor ha recordado que no hubo “respuesta europea a los atentados de Bruselas”. En cuanto a la protección, ha asegurado que hay “sistemas, pero inicialmente están concebidos para el espacio Schengen (un acuerdo para suprimir las fronteras comunes entre los países integrantes y establecer controles comunes) pero no para el terrorismo”.

Alonso ha recordado que no hubo “respuesta europea a los atentados de Bruselas” 

Esto, junto a las bases de datos, se podrían usar contra las amenazas, pero “hay una renuencia por parte de algunos estados por estar afectando a algunos tipos de libertades”, algo que Alonso considera “ridículo”. Los avances en este sentido se han conseguido “a golpe de atentado”. Además, ha asegurado que existe una resistencia “a compartir inteligencia”, es decir, la información que conforman las diferentes bases de datos, “que sería fundamental para combatir el terrorismo”.

Sobre la tercera base (la persecución), Alonso ha asegurado que “ahora el terrorismo es de carácter internacional y hay que perseguir al terrorista más allá de las fronteras”, diferenciándolo de grupos como IRA (Ejército Republicano Irlandés) o ETA, que se limitaban a un ámbito geográfico. De esta forma, cree que “la Unión Europea debería exigir determinadas prácticas” para evitar empeorar la situación, como sucedió tras los atentados de París: la policía belga no pudo detener al principal sospechoso porque la legislación del país impide redadas entre las nueve de la noche y las cinco de la madrugada. Este tipo de normativas, a la larga, “afectan a todos los miembros de la Unión”.

Respecto a la respuesta a los atentados, Alonso ha afirmado que “la acción tiene costes y consecuencias, pero la falta de acción también”. Así, ha dejado claro que “la respuesta frente al terrorismo en la Unión Europea es reactiva, ineficaz, limitada e insuficiente”, además de “un ejercicio de relaciones públicas”.

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Radicalización

Además de estos cuatro pilares, Alonso ha hablado sobre la radicalización y es que “hay un debate fundamental sobre a qué nos enfrentamos. Hay estados miembros que no consideran importante la radicalización cognitiva, la de las ideas que preceden a los actos porque hay una zona gris entre ellos. Hay estados que no quieren entrar en el ámbito de las ideas porque es delicado, complicado”. Además, ha afirmado que “hemos aceptado un nivel de terrorismo que es políticamente tolerable”, frente al cual no se actúa.

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