La urgencia y profundidad de las reformas que afronta el Ejecutivo para lograr la recuperación de la economía y del empleo han sido los ejes de la intervención del presidente del Gobierno.

Rajoy: “Nuestro compromiso son políticas claras que faciliten la financiación y reduzcan costes”

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Para Mariano Rajoy, que ha repasado las difíciles circunstancias en que se encuentra la economía española, las reformas son la mejor tarjeta de visita ante la Unión Europea. Constituyen “el mejor argumento para que se preste apoyo a quienes se comprometen más decididamente con su propio crecimiento y con el de la Unión; la mejor manera de garantizar la estabilidad de nuestra moneda y la liquidez del sistema”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se dirige a los diputados desde la tribuna del Congreso para informar del último Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Imagen: lamoncloa.es

El presidente del Gobierno ha recordado que el compromiso con la UE nos lo pusimos nosotros mismos cuando decidimos formar parte de un club con unas determinadas reglas de juego. Es evidente, ha señalado, “que hoy España está muy lejos de cumplir los compromisos que aceptamos en su día. Por ello sufre la presión de los mercados”.

Para aliviarla, ha explicado que el plan económico del Gobierno se propone “realizar en el más breve plazo posible las reformas estructurales que nos permitan ganar flexibilidad y competitividad, mantener una senda sostenible de las finanzas públicas y asegurar el crecimiento y la creación de empleo”.

El presidente considera que, dadas las circunstancias, “no podemos considerar otro objetivo para el Gobierno que el de invertir la tendencia al deterioro económico y social que hereda”. Para ello se plantea la exigencia de devolver a la economía española la confianza y el crédito y acabar con la espiral de incertidumbre y malos resultados que lleva más de tres años asfixiándonos.

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Próximo escenario: la reforma laboral

Mariano Rajoy ha afirmado que ante semejantes urgencias el Gobierno ha optado por actuar inmediatamente sobre los aspectos más importantes, “aunque el proceso de reformas será continuo a lo largo de toda la Legislatura”. Asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, garantizar la viabilidad y credibilidad del sistema financiero y actuar sobre la competitividad y flexibilidad serán los grandes ejes de actuación.

Respecto a este último punto, el presidente ha asegurado que la reforma en materia laboral es una asignatura obligatoria que los agentes sociales han aprobado parcialmente al llegar a acuerdos en materias como la moderación salarial, pero han dejado pendientes aspectos como la intermediación, la contratación, la flexibilidad interna, la formación o la estructura de la negociación colectiva.

Estos aspectos son los que abordará el Gobierno en una reforma laboral que, según ha dicho, será “amplia y profunda, a la vez que equilibrada y, sobre todo, útil para la consecución de un clima que favorezca la competitividad, la contratación de puestos de trabajo y el empleo estable”.

Los objetivos de esta reforma serán “avanzar en flexibilidad, movilidad y capacidad de adaptación a las circunstancias económicas, reducir la dualidad del mercado de trabajo y mejorar la formación, como formas de promover el empleo juvenil”.

Ha añadido que en Bruselas se acordó llevar a cabo actuaciones inmediatas, tanto en el nivel nacional como en el comunitario, destinadas a mejorar la oferta de trabajo y reducir el desempleo, especialmente el juvenil.

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Propuestas españolas

El presidente ha recordado las tres grandes propuestas formuladas por el Ejecutivo español en el ámbito europeo. La primera se refiere al establecimiento de reglas comunes para crear un fondo de capitalización para los trabajadores que sustituya a costes de despido. En su opinión, “facilitará la contratación de las empresas, sobre todo de las pymes, y la movilidad laboral; por tanto, contribuirá a avanzar en el mercado único”.

La segunda se centra en la armonización de las retribuciones de directivos de entidades financieras con ayudas públicas, estableciendo límites cuantitativos. Mariano Rajoy considera que “es necesario poner orden en las cuentas de los que en parte han causado la escasez de crédito. Ello permitirá prevenir situaciones como la actual en el futuro, y contribuirá a evitar que la escasez de crédito existente limite de forma importante la capacidad de nuestras empresas para crecer y crear empleo”.

Imagen: lamoncloa.es

Por último, ha recordado la idea “de reutilizar los fondos europeos no gastados en apoyar al empleo, reducir la brecha tecnológica y facilitar la financiación de la pequeña y mediana empresa”.

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Mensaje al Consejo Europeo

El presidente ha afirmado que su mensaje en el Consejo ha sido claro en otro aspecto: “Para que el proceso de ajuste en el que se encuentran España y Europa tenga éxito, es fundamental que haya financiación. En este sentido el nuevo mecanismo de estabilidad y las actuaciones del BCE son fundamentales, junto con la disciplina fiscal y las reformas estructurales, para proteger la moneda única”.

En esta línea, Mariano Rajoy ha explicado que defendió ante el Consejo Europeo la idea de que “la consolidación fiscal sola no sirve para el objetivo de relanzar la economía y crear empleo. Es condición necesaria, pero no suficiente. Los ajustes son imprescindibles, pero no podemos quedarnos sola y exclusivamente en los ajustes”.

El presidente ha concluido su intervención asegurando que “mi convicción es que los frutos llegarán si desterramos las improvisaciones, evitamos los bandazos y somos tenaces en la aplicación de las medidas, sin desmayar, hasta lograr lo que deseamos”.

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Crecimiento y empleo

En su respuesta a los portavoces parlamentarios, el presidente del Gobierno ha insistido en la idea de que el objetivo prioritario, compartido por toda la cámara, “no es otro que el crecimiento y el empleo. Todo lo demás es instrumental”. El control del déficit público, las reformas estructurales o la reforma laboral son instrumentos para alcanzar esos objetivos, ha añadido.

Al portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha explicado las razones de su comentario “no público” relativo a que la reforma laboral le iba a costar una huelga general: “En el verano de 2010 el Gobierno aprobó una serie de medidas que se podía considerar algo parecido a una reforma laboral. Hubo una huelga general. Es un precedente muy cercano. Por qué voy a pensar yo que soy de mejor condición que el señor Rodríguez Zapatero”. En cualquier caso, ha valorado positivamente el esfuerzo hecho por los agentes sociales para firmar un “magnífico acuerdo” sobre moderación salarial.

Mariano Rajoy ha asegurado que no dejará que ninguna comunidad autónoma caiga, “sería una irresponsabilidad, pero les vamos a exigir que cumplan sus requisitos de déficit y pondremos en marcha mecanismos de apoyo para quienes cumplan”.

Ante las críticas por la tardanza en presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, el presidente ha recordado que este Gobierno va a elaborar en tres meses lo que normalmente se hace en cinco o seis. Ha insistido en la intención del Ejecutivo de no aprobar las previsiones macroeconómicas hasta conocer las de la Comisión Europea, que se harán públicas el 23 de febrero.

Por otro lado, ha mostrado su buena disposición a plantear medidas de estímulo, “pero con cuidado”, recordando que en su día se hizo un plan de 13.500 millones para financiar ayuntamientos que aumentó el déficit. Para Rajoy, “estímulo es subir las pensiones y no tocar el desempleo”.