Ricardo Corazón de León

Retrato idealizado de Ricardo elaborado en el siglo XIX por el pintor francés Merry-Joseph Blondel / Wikimedia

Tal día como hoy… 8 de septiembre de 1157 nacía Ricardo I

 

El 8 de septiembre de 1157 nacía en Oxford el que sería rey de Inglaterra con el nombre de Ricardo I, más conocido como Ricardo Corazón de León, Richard the Lionheart en inglés original, aunque no parece que nunca llegara a hablar esta lengua. Era el tercer hijo de Enrique II de Inglaterra y de la duquesa Leonor de Aquitania.

 

CV / Ricardo Corazón de León es probablemente el personaje que más ha encarnado literariamente el modelo del rey medieval guerrero, cruzado, justiciero y querido por su pueblo. Lo de guerrero y cruzado es una irrefutable realidad histórica –se pasó la vida guerreando y buena parte de ella en la III Cruzada-, lo de querido y justiciero ya es otra cosa. La verdad es que no dejó muy buen recuerdo en ninguno de los lugares por donde pasó… Tampoco en Inglaterra, donde no llegó a residir un año durante todo su reinado y cuya lengua nunca habló. Cuando estaba recaudando fondos para la Cruzada, llegó a decir que vendería Londres si encontraba un comprador.

En el contexto del nacionalismo emergente del siglo XIX, Ricardo es un rey perdido y deseado

Su figura devino muy popular durante el Romanticismo y su reivindicación del medioevo, con las novelas «históricas» de Walter Scott (1771-1832), en sus relatos sobre las Cruzadas, como ‘El Talismán’ (1825) y, sobre todo, ‘Ivanhoe’ (1819), su novela de mayor éxito. En el contexto del nacionalismo emergente del siglo XIX, Ricardo es un rey perdido y deseado que se presenta como el auténtico unificador de Inglaterra y superador de las disputas entre los invasores normandos y los oprimidos autóctonos sajones. Algo históricamente discutible, pues tan invasores eran unos como otros. Pero es la novela en que aparece también la figura de Robin Hood. Su éxito auspició la difusión de esta idea, que fue a su vez copiada literalmente en el siglo XX por el cine de Hollywood.

Ello no obstante, dista mucho de la realidad histórica, siempre mucho más prosaica. Pasó la mayor parte de su vida en los dominios franceses de su madre en Aquitania, actuando como un señor feudal especialmente cruel y represivo, a la vez que guerreando y conspirando contra su padre y sus hermanos, y cambiando de alianzas cada vez que lo juzgaba oportuno. Llegó al final a rey de Inglaterra casi por carambola. Al ser coronado, anunció su partida a la Cruzada y subió los impuestos para conseguir fondos. También desencadenó -directa o indirectamente- uno de los mayores pogromos de la época. Luego, poco antes de partir hacia Palestina, intentó arreglar el tema de los judíos, sin éxito alguno.

Pasó la mayor parte de su vida en los dominios franceses de su madre en Aquitania

En lo que refiere a la III Cruzada (1187-1191), tampoco es que empezara mucho mejor que acabó. Sus tres promotores eran Federico Barbarroja (1122-1190) –emperador del Sacro Imperio-, el rey Felipe II Augusto de Francia (1165-1123) y el propio Ricardo. Ricardo fue por mar, y durante la travesía marítima su comportamiento en las tierras donde su flota hizo escala –Sicilia y Chipre- fue el propio de un invasor. Algo, por cierto, bastante usual entre las expediciones cruzadas. Cuando llegó a Palestina, se encontró con que el emperador Federico había muerto ahogado en un río por el camino, lo que llevó a la inmediata disputa entre Felipe y Ricardo por hacerse con el liderazgo. El objetivo era recuperar Jerusalén y su reino invadido por el sultán Saladino. Consiguió tomar San Juan de Acre, pero las rencillas con el rey francés llevaron a que Felipe Augusto se desentendiera del tema y regresara a Francia. Ya como único líder cruzado, Ricardo pactó un acuerdo con Saladino sin conseguir tomar Jerusalén.

Murió a consecuencia de las heridas de un flechazo que recibió mientras asediaba un castillo rebelde en Limousin

Conocedor de las intrigas contra él que su hermanastro Juan estaba urdiendo en Inglaterra, decidió regresar atravesando Europa de incógnito, pero fue capturado por Leopoldo V de Austria, que lo acusó de haber asesinado a su hermano en Palestina y lo puso a disposición del emperador Enrique VI de Alemania, el cual puso un precio por su rescate. Pero su hermanastro Juan ofreció la misma cantidad a cambio de que lo retuvieran preso. Cuando finalmente, en gran medida por la mediación de su madre, se abonó el rescate, Ricardo regresó a Inglaterra, perdonó a Juan “sin tierra” y lo nombró su heredero. Inmediatamente partió hacia Francia para guerrear con Felipe Augusto.

Venció a Felipe de Francia, pero a continuación tuvo importantes sublevaciones de nobles en sus dominios franceses. Murió a consecuencia de las heridas de un flechazo que recibió mientras asediaba un castillo rebelde en Limousin. Está enterrado en la abadía de Fontevraud (Francia).

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