Ricardo III

El retrato de Ricardo III más antiguo que se conserva (c. 1520, Sociedad de Anticuarios de Londres) / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de octubre de 1452 nacía Ricardo III

 

El 2 de octubre de 1452 nacía en el castillo de Fotheringay, en el condado inglés de Northamptonshire, el que pasaría a la historia como Ricardo III, rey de Inglaterra entre 1483 y 1485, el último de la casa de York. Pocos monarcas has «gozado» a lo largo de la historia de tan mala fama como él. Shakespeare, en su obra homónima, puso en boca suya una frase que pasó a la historia: “Mi reino por un caballo”.

 

CV / La historia de Ricardo de York, duque de Gloucester, es el resultado de la guerra civil que estalló en Inglaterra tras la Guerra de los Cien Años (1337-1453). La derrota en la guerra con Francia y la consiguiente pérdida de la mayoría de posesiones que el rey de Inglaterra había poseído en el continente, generó una guerra civil entre las dos ramas Plantagenet que se disputaban la corona inglesa, los York y los Lancaster. Duró 32 años, entre 1455 y 1487, y se la conoce como La Guerra de las dos Rosas, llamada así  por el emblema de los dos linajes en disputa, una rosa blanca los York, y una rosa roja los Lancaster. Ricardo III fue un producto de este conflicto.

Se hizo coronar rey como Ricardo III y tanto Eduardo como su hermano menor -siguiente en la línea sucesoria- desparecieron sin que se supiera nunca nada más

Era el cuarto hijo varón del hijo del duque Ricardo de York. Su hermano, Eduardo, fue coronado rey de Inglaterra como Eduardo IV, y reinó en dos etapas separadas, marcadas por los vaivenes de la guerra, entre 1461 y 1470, y entre 1471 y 1483. Destacó en la guerra por ser un hábil general, y a la muerte de su hermano fue declarado Lord Protector del reino y tutor de su sobrino y heredero, Eduardo V, que tenía entonces 12 años. Ricardo maniobró entonces acusando entonces a su difunto hermano de bigamia, con lo cual  Eduardo sería hijo ilegítimo e incapacitado por ello para ceñir la corona. Se hizo coronar rey como Ricardo III y tanto Eduardo como su hermano menor -siguiente en la línea sucesoria- desparecieron sin que se supiera nunca nada más. La muerte de ambos se atribuyó a Ricardo III, pero hay también otros candidatos a los que su desaparición interesaba igualmente.

El reinado de Ricardo III estuvo marcado por la última fase de la guerra y el regreso del exilio de Francia de Enrique Tudor -futuro Enrique VII-, de la casa de Lancaster. Desembarcó en Inglaterra ayudado por el rey de Francia, reclutó un ejército y derrotó a los Tudor en la batalla de Bosworth, en la cual Ricardo fue muerto. Es al final de esta batalla, con Ricardo herido y derrotado, que suplica a sus tropas que están huyendo que alguien le deje su caballo para poder huir también. A su muerte, Enrique Tudor se coronó rey de Inglaterra como Enrique VII, y contrajo matrimonio con Isabel de York, hija de Eduardo IV, dando fin así al pleito dinástico e instaurando la nueva dinastía de Tudor.

Se ha discutido mucho sobre la supuesta maldad de Ricardo III. Se le ha considerado ruin, taimado, traidor, cruel y vengativo

Se ha discutido mucho sobre la supuesta maldad de Ricardo III. Se le ha considerado ruin, taimado, traidor, cruel y vengativo. A sus defectos morales se le añadieron los físicos: poco agraciado, cojo y jorobado. Ciertamente no fue un modelo de virtudes, pero también parece bastante claro que le tocó ser el chivo expiatorio y que, en cualquier caso, tampoco se distinguía tanto del resto de sus coetáneos. El retrato siniestro de su persona parte de Tomás Moro, y fue de su versión que Shakespeare creó al personaje dramático de su obra ‘Ricardo III’.  Y, claro, de Shakespeare a la eternidad con su mala fama. No le salvó ni siquiera el Romanticismo, y eso que reunía las condiciones para ser reivindicado como un héroe romántico -de mucho peores que él hicieron los románticos héroes literarios, como Ricardo Corazón de León, por ejemplo-, pero ni así. El propio Robert L. Stevenson, en su novela ‘La Flecha Negra’ (1888), sigue describiéndolo como un personaje abyecto donde los haya.

Su cadáver fue encontrado en el año 2012 en la tumba de una Iglesia inglesa, y fue comprobado su ADN, demostrándose que era efectivamente Ricardo III. Por cierto que el ADN arrojó una sorpresa: se confirmó la línea materna, pero en lo tocante a la paterna, no se pudo demostrar ninguna conexión con los supuestos descendientes del tatarabuelo de Ricardo, Eduardo III. Todo apunta a que esto sería el resultado de alguna paternidad biológica no reflejada en las genealogías oficiales. Tampoco sería el primer caso…

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