Robinson Crusoe

Robinson Crusoe rescatando a su compañero Viernes de los caníbales / Wikimedia

El 26 de abril de 1719, el escritor inglés Daniel Defoe (1660-1731) publicaba la que sería su obra más célebre, ‘Robinson Crusoe’. La historia de un hombre que, tras un naufragio, tuvo que arreglárselas para sobrevivir durante 28 años en una isla deshabitada en el Caribe. Aunque Robinsón Crusoe no existió nunca, la novela está narrada en formato autobiográfico.

 

CV / Daniel Defoe nacido en 1660 y bautizado como Daniel Foe, se hizo llamar Defoe a partir de 1695, cuando regresó a Inglaterra tras un exilio con anterioridad al cual había sido encarcelado por su apoyo a la rebelión del Duque de Monmouth, en el contexto de las guerras civiles y dinásticas inglesas que culminaron en 1745 con la revolución jacobita. Es posible, ello no obstante, que decidiera cambiarse el apellido por las peyorativas connotaciones que el término «foe» tiene en lengua inglesa –enemigo, malvado-. Además de estar considerado el padre de la novela inglesa, trabajó también como periodista y redactor de libelos políticos, así como de artículos económicos. En este sentido, está considerado también el padre de la prensa económica.

Defoe compaginó us actividades como novelista, periodista, economista y activista político, con la de empresario, dedicándose a lo largo de su vida a distintas actividades comerciales

Sus actividades como novelista, periodista, economista y activista político, las compaginó con la de empresario, dedicándose a lo largo de su vida a distintas actividades comerciales, desde importador de vinos de Cádiz y Oporto, hasta fabricante de ladrillos. Sufrió cárcel en algunas ocasiones, tanto por su actividad política como por deudas y quiebras en sus negocios. Activista whig  y liberal convencido, digamos, como curiosidad, que la publicación de un panfleto contra los tories le valió en 1703 la condena a la exposición en la picota durante tres días, que evocó literariamente después en un nuevo panfleto titulado ‘El camino más corto con los disidentes’.

Como ya hemos dicho, su obra más importante es la que hoy conmemoramos, ‘Robinson Crusoe’, que Defoe nos presenta como una autobiografía «real», escrita en primera persona por el propio Mr. Crusoe y sin advertirnos en ningún momento que se trata de una obra de ficción. Un modelo que también utiliza en otras de sus novelas, como ‘Las memorias de guerra del capitán Carleton’ –un documento muy interesante sobre la Guerra de Sucesión española- o en ‘Las aventuras del capitán Singleton’ –una clásica novela de piratas-. Otros autores seguirán posteriormente este formato.

‘Robinson Crusoe’, es en realidad una abreviación. El título completo de la novela es ‘Vida y aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero quien vivió 28 años en una isla deshabitada en las costas de América, cerca de la desembocadura del gran río Orinoco; habiendo sido arrastrado a la orilla tras un naufragio, en el cual todos los hombres murieron menos él.  Con una explicación de cómo al final fue liberado por piratas. Escrito por él mismo’. Toda una declaración de intenciones.

Robinson Crusoe encarna el prototipo de la mentalidad emprendedora y aventurera propia de la Inglaterra del siglo XVII, que estaba fraguando en aquellos momentos una política expansionista y el modelo económico capitalista

Para el personaje de Robinson, Defoe se inspiró probablemente en las historias de dos marineros supervivientes de naufragios que en su momento se hicieron célebres, Pedro Serrano –un capitán español que bien podría haber inspirado al socio español de Robinson que aparece en la novela- y Alexander Selkirk, un marino escocés. En el caso de Serrano, su naufragio fue en el mar Caribe; en el de Selkirk, en el Pacífico. La isla de Robinson se sitúa en el Caribe, en algún indeterminado lugar entre la desembocadura del Orinoco, en Venezuela, y la isla de Trinidad.

Robinson Crusoe encarna el prototipo de la mentalidad emprendedora y aventurera propia de la Inglaterra del siglo XVII, que estaba fraguando en aquellos momentos una política expansionista y el modelo económico capitalista que, en el siglo XVIII, describirán y analizarán Adam Smith y David Ricardo; o, desde otra perspectiva, Thomas Malthus. Se ha visto como una descripción práctica del capitalismo comercial del siglo XVII, como una justificación del colonialismo, como un reflejo de la superioridad de la raza blanca y como una novela de aventuras.

La vida que nos cuenta pretendidamente el propio Mr. Crusoe es cierta mente azarosa y truculenta, con una cierta propensión al naufragio. El grueso de la narración consiste, ciertamente en los 28 años que pasará en «su» isla, de la que tomará posesión y reproducirá, en la medida de lo posible y con las obvias limitaciones, la Inglaterra del siglo XVII, apelando «avant la lettre» a lo que Adam Smith denominará más tarde la «decisión racional» necesaria en un contexto de limitación de recursos. En definitiva, la última etapa de lo que se conoció como «capitalismo aventurero», expresado en el «gafe» de Robinson con los naufragios, que venía de muchos antes que su llegada a la isla caribeña. Al comienzo de la novela, apenas adolescente, sobrevive a un naufragio frente a las costas de Inglaterra cuando, fugado de su casa paterna, navegaba hacia Londres en su primera travesía –todo un mal presagio de lo que le aguardaba más adelante-.

Se ha visto como una descripción práctica del capitalismo comercial del siglo XVII, como una justificación del colonialismo, como un reflejo de la superioridad de la raza blanca y como una novela de aventuras

Pero no por esto pierde su ánimo aventurero y emprendedor. Se enrola nuevamente, para ser en esta ocasión atacado por piratas berberiscos frente a la costa atlántica de Marruecos, siendo capturado y vendido como esclavo, condición en la que permanecerá unos dos años. Al final, conseguirá escapar, refugiándose en Portugal y, sin haber escarmentado, se embarcará de nuevo camino de las Américas, hacia Brasil, concretamente, donde consigue montar una plantación con un socio que había conocido en Portugal. Poco después naufraga en la isla donde pasará la mayor parte de la novela.

Una isla deshabitada, aunque ocasionalmente frecuentada por salvajes que acuden allí para sus festines caníbales. Algo que descubre con horror cuando encuentra huesos humanos en la otra parte de la isla. Consigue salvar a uno de los cautivos antes de que fuera sacrificado para ser luego devorado, al que tomará como servidor y pondrá el nombre de «Viernes», por el día de la semana que lo encontró. Viernes será su fiel criado a lo largo de toda la novela, hasta su muerte, muchos años después, en un combate contra piratas librado en la otra parte del mundo. Con el tiempo, Crusoe acogerá en «su» isla a otros náufragos: un grupo de ingleses amotinados  de dudosa catadura moral, y otro de náufragos españoles, además de nativos capturados que servirán de esclavos. Con Robinson Crusoe como dueño y señor de la isla.

Rico y anciano, la narración concluye con una reflexión un tanto ambigua: el contraste de su azarosa vida, con sus inherentes sufrimientos y las ricas experiencias vividas

No volverá a ella tras conseguir abandonarla e integrarla en el circuito «comercial» de la época, pero seguirá proporcionándole substanciosos dividendos. Sus últimas aventuras son más bien «terrestres». Embarcado en una empresa comercial hasta el Extremo Oriente, entre el Océano Índico y el Pacífico, allí perderá a Viernes en un encuentro con piratas malayos. Finalmente, escamado quizás de tanto naufragio y con una buena carga de productos para vender en Europa, emprenderá el viaje de vuelta por tierra, a través de China y Rusia hasta Inglaterra.

Rico y anciano, la narración concluye con una reflexión un tanto ambigua: el contraste de su azarosa vida, con sus inherentes sufrimientos y las ricas experiencias vividas, con la evocación nostálgica de lo no vivido si, en lugar de haber huido de la casa de sus padres de joven, su vida hubiera transcurrido pacíficamente en su York natal. El contraste entre el arraigo del que se privó, y el inherente desarraigo de su existencia. El extrañamiento, en definitiva, que sabe falsamente recuperado en el ocaso de su vida, ya definitivamente en puerto, en «Ítaca».

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 25 de abril de 1719

El escritor inglés Daniel Defoe, publicaba la que sería su novela más célebre: Robinson Crusoe

Martes, 26 de abril de 1937

Aviones alemanes de la Legión Cóndor, enviada por Hitler en apoyo de Franco, bombardean y destruyen la población vasca de Guernica. Está considerado el primer bombardeo masivo de una población civil.

Miércoles, 27 de abril de 1945

Durante la retirada de las fuerzas alemana de Italia, un grupo de partisanos detiene a Mussolini mientras estaba intentando huir. Fue juzgado por un consejo de guerra sumarísimo y condenado a muerte.

Jueves, 28 de abril de 1686

Isaac Newton publicaba el primer volumen de los «Principia», la obra cumbre de la Revolución Científica del siglo XVII.

Viernes, 29 de abril de 1729

Felipe V creaba oficialmente en Cataluña el cuerpo policial de los ‘Mozos de Escuadra’, actual policía catalana.

Sábado, 30 de abril de 1777

Nacía en Braunscheig (Baja Sajonia, Alemania) Carl Friedrich Gauss, para algunos, el matemático más genial de la historia.

Domingo, 1 de mayo de 1981

Aparecía en España el primer caso con síndrome tóxico del aceite de colza, una intoxicación masiva que afectó a 20000 personas, causando la muerte de 1100, según los datos oficiales.

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