El proyecto concluirá en octubre de 2015 y los socios confían en que para entonces ya estarán realizando pruebas en condiciones reales

Un robot móvil para impulsar la producción aeroespacial

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Es previsible que, en un futuro no muy lejano, haya robots móviles y personas trabajando codo con codo en los centros de producción. De hecho, en la industria de la fabricación aeroespacial, esta es una proyección que podría materializarse en pocos años. 

El proyecto financiado con fondos europeos VALERI («Validation of Advanced, Collaborative Robotics for Industrial Applications») se dedica actualmente a crear un robot móvil que podrá funcionar de forma autónoma y desplazarse de manera independiente por un taller de producción. Trabajará al lado de técnicos e ingenieros, les ahorrará tareas estresantes y monótonas y se ocupará de funciones de inspección. 

El proyecto puede estar listo en 2015

El proyecto puede estar listo a finales de 2015 / Cordis

El robot de VALERI ayudaría a resolver algunos de los retos que se plantean en el plano de la producción aeroespacial. Hoy por hoy, la producción de piezas grandes es una actividad estacionaria y el montaje se prolonga varios días. 

El robot, o «manipulador móvil», del proyecto VALERI aspira a abreviar ese proceso facilitando a los operarios humanos la aplicación de material de sellado en las acanaladuras; la inspección de dicho material, con fines de control de calidad, y la revisión de piezas trenzadas de fibra de carbono. Seguidamente, los técnicos podrán instalar, remachar y probar según corresponda. 

El proyecto está coordinado por el Instituto Fraunhofer de Automatización y Operación Fabril (IFF) y cuenta con la participación de Airbus DS, FACC AG, IDPSA, Prodintec, KUKA Laboratories GmbH y Profactor GmbH. 
Los socios tienen muy avanzados los trabajos relativos a los siete apartados de trabajo. Para empezar, definieron las especificaciones de sus componentes y, seguidamente (antes de pasados los primeros doces meses), realizaron un prototipo funcional de laboratorio de los componentes individuales. Su intención era probar cada uno por separado y, después, integrar y probar rápidamente el sistema como un todo. 

José Sáenz, jefe de proyecto en el IFF y coordinador de VALERI, informó que los robots fijos no son adecuados para el montaje de componentes aeronáuticos voluminosos de varios metros de largo. «Por ejemplo, los elementos del fuselaje de un avión son demasiado grandes para que se adapten a un robot de producción convencional. No se pueden rotar ni girar para que el sistema trabaje en ellos. Por tanto, tendrá que ser al revés, que el robot se desplace a la ubicación deseada en el avión». 

Los sistemas móviles son flexibles, se pueden emplear en varios puestos, pueden avanzar a distintas velocidades y son capaces de realizar servicios de entrega, por ejemplo, traer a los técnicos herramientas desde un almacén. 

Para fin de este año está previsto que el prototipo se someta a su primera prueba. El proyecto concluirá en octubre de 2015 y los socios confían en que para entonces ya estarán realizando pruebas en condiciones reales. 

Los socios de VALERI prevén que estos ayudantes móviles podrán también implantarse en otros sectores, por ejemplo el de la construcción naval y el de la producción de turbinas eólicas. En último término, confían en que su trabajo permita demostrar la flexibilidad que aportan los manipuladores móviles en múltiples líneas de producción y que ayudan a poner en práctica, en el taller de producción, una colaboración segura entre humano y máquina.