Rómulo Augústulo

Tremís de Rómulo Augusto / Classical Numismatic Group (WIkimedia)

Tal día como hoy… 28 de agosto del año 475 era coronado Rómulo Augústulo, el último emperador romano

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El día 28 de agosto del año 475 era coronado emperador un niño de 12 años llamado Rómulo, que sería el último emperador romano. Quiso el azar que el primer rey de Roma se llamara Rómulo -el legendario fundador de la ciudad en el 753 a.C.-, y que el último emperador también, sin que mediara en los 1.231 años que van de uno a otro ningún mandatario con este nombre.

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CV / Si del primer Rómulo, envuelto en las brumas de la leyenda, se sabe muy poco, tampoco es que se sepa mucho del segundo, sobre todo a partir de su destronamiento al año siguiente, que dio a leyendas de todo tipo. Era hijo del general y político Flavio Orestes, uno de los hombres fuertes de la Roma del momento, o más bien de lo que quedaba de ella. Nació muy probablemente en Rávena, entre el 461 y el 463, de modo que cuando fue nombrado emperador, tenía entre 12 y 14 años. Se le coronó como Rómulo Augusto, siendo «Augústulo» un diminutivo alusivo tanto a su poca edad, como a su irrelevancia política.

Nació muy probablemente en Rávena, entre el 461 y el 463, de modo que cuando fue nombrado emperador, tenía entre 12 y 14 años

El Imperio occidental se encontraba desde hacía tiempo en una acelerada fase de descomposición. La propia ciudad de Roma había sido saqueada en varias ocasiones por los bárbaros –godos, vándalos…-, y en aquellos momentos apenas controlaba más allá de la península itálica, entre fuertes convulsiones internas y con una serie de emperadores anodinos que eran asesinados o depuestos con la misma rapidez con que eran nombrados.

Flavio Orestes era un noble de origen panonio –un territorio hoy inscrito en la actual Hungría-, que había servido en su momento como administrador en la corte de Atila, el famoso rey de los hunos. Tras la muerte de Atila (453) y la disolución de los hunos, volvió al servicio de Roma e hizo fortuna al frente de las tropas federadas y como gobernador de la Galia. En el 475, depuso al emperador Julio Nepote y nombró a su hijo Rómulo emperador, asumiendo él la regencia. Muy pronto tuvo que afrontar la revuelta de los hérulos, una tribu germánica a la cual había prometido tierras en Italia a cambio de su ayuda para deponer a Nepote, negándose a cedérselas una vez en el poder. Odoacro, rey de los hérulos, lo derrotó e hizo ejecutar en Piacenza en agosto del 476. A continuación depuso a Rómulo, liquidando con ello el Imperio Romano de Occidente. Este hecho marca el final de la Edad Antigua y el comienzo de la Edad Media.

Odoacro pudo haber sido emperador, pero prefirió enviar las insignias imperiales a Constantinopla y hacerse nombrar rey de Italia. No le fue muy bien tampoco. Poco después irrumpían en Italia los ostrogodos de Teodorico, quien lo asesinó personalmente en el año 493, así como a toda su familia. Los hérulos fueron literalmente borrados del mapa y se constituyó el reino ostrogodo.

Tal vez su destino y el de Roma tuvieran algo que ver en la formación de la leyenda según la cual el día que un Papa de la Iglesia se llame también Pedro, como el primero, llegará el fin del mundo

De lo que aconteció con Rómulo Augústulo hay varias versiones. Según el Anónimo Valesiano –dos crónicas en latín vulgar, publicadas en el siglo XVII y basadas en un manuscrito berlinés del siglo IX-, Odoacro le perdonó la vida, le concedió una pensión vitalicia y lo envió a la Campania. Otras versiones apuntan que fue deportado al Castellun Lucullanum –actual Castel dell’Ovo– enclavado en el islote de Megaride, en la bahía de Nápoles. Se ignora qué fue de él una vez allí. Gibbon sugiere que “ya no estaba allí” en el año 488. Por su parte,  Thomas Hodking, traductor de la obra de Casiodoro –secretario de Teodorico el grande-, menciona una carta de éste a un tal Rómulo, firmada en el 507, que bien podría ser «nuestro» Rómulo.

Ya en el terreno de la ficción, pero evocando alguna antigua leyenda, el novelista Valerio Massimo Manfredi sitúa a Rómulo Augústulo -‘La última legión’ (2002)- huyendo a Bretaña con un grupo de fieles, renombrándose como Uther Pendargon y entroncando con el origen de las sagas artúricas. Y en otro orden de cosas, tal vez su destino y el de Roma tuvieran algo que ver en la formación de la leyenda según la cual el día que un Papa de la Iglesia se llame también Pedro, como el primero, llegará el fin del mundo.

En fin, hasta dónde se conoce, no se supo más de Rómulo Augústulo, él último emperador romano.

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También un 28 de agosto se cumplen estas otras efemérides

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