Rudolf Hess

Rudolf Hess en 1933 / Créditos: Bundesarchiv, Bild 183-1987-0313-507 / CC-BY-SA 3.0

Tal día como hoy… 10 de mayo de 1941, Rudolf Hess realizaba su último vuelo

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El 10 de mayo de 1941, a las 22:50h. un campesino escocés se encontraba en Eaglesham, cerca de Glasgow, y se topó con un paracaidista que se identificó como el capitán Alfred Horn, amigo personal del duque de Hamilton, que había tenido que saltar al no poder localizar la pista del palacio de Dungavel. Era Rudolf Hess, secretario de Hitler y uno de los máximos líderes de la Alemania nazi.

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CV / Había nacido en Alejandría (Egipto) el 26 de abril de 1894, hijo de un acaudalado empresario alemán. Hablaba correctamente inglés, había cursado estudios de comercio y estaba a punto de ingresar en la Universidad de Oxford en 1914 cuando, al estallar la I Guerra Mundial, se alistó en el ejército alemán. Al concluir la guerra, se inscribió en la Universidad de Múnich, tarea que alternó con la propaganda antisemita y sus actividades en los Freikorps. Conoció a Karl Haushofer, a Alfred Rosemberg y a Houston Stewart Chamberlain,  ingresando en la Sociedad de Thule, una organización a medio camino entre la teorización del racismo y el folclorismo alemanes, por un lado, y el ocultismo por el otro.

En 1920 conoció a Adolf Hitler, poniéndose a su servicio e ingresando en el partido nazi. Tras el putch de Múnich compartió celda con Hitler y se convirtió en su secretario

En 1920 conoció a Adolf Hitler, poniéndose a su servicio e ingresando en el partido nazi. Tras el putch de Múnich compartió celda con Hitler y se convirtió en su secretario. Llegó a ser considerado el número dos del régimen, incluso por encima de Goebbels, Göring, Borman o Himmler, aunque sin poder efectivo militar o  policial, sino como perrito faldero de Hitler. Fue también considerado la cara amable del régimen nazi y organizó los juegos olímpicos de Berlín en 1936.

Su salto en paracaídas sigue siendo uno de los grandes enigmas de la II Guerra Mundial. Se ha especulado con prácticamente todo lo especulable: deserción, arrepentimiento, caída en desgracia, misión secreta, designios esotéricos… Algunas motivaciones se pueden descartar de entrada. Hess era intelectualmente bastante limitado, y no parece que nadie le viera como un peligro con vistas a la sucesión de Hitler. Nunca manifestó tampoco el menor remordimiento por las atrocidades nazis. Por lo tanto, ni la caída en desgracia ni la súbita iluminación moral parecen hipótesis contemplables.

Karl Haushofer había sido profesor de Hess y poseía un gran ascendente sobre él desde los tiempos de la Sociedad de Thule.. Era un nazi teórico del lebensraum, geógrafo destacado y general retirado con una sólida formación intelectual a quien, un buen día, las pesquisas nazis encontraron ascendencia judía. Desconcertado, acudió en busca de la ayuda del todopoderoso Hess, quien lo llevó ante Himmler para que le expidiera el certificado de sangre germánica. Ante el agradecimiento del judeonazi, Himmler replicó: “¡Nosotros decidimos quién es judío!”.

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Detención y cadena perpetua

En 1941 Alemania estaba en el zenit de su poder, pero acababa de perder la batalla aérea de Inglaterra y la guerra aparecía sin solución de continuidad. Gran Bretaña sola no iba a poder desembarcar nunca en el Continente, pero mientras dominara el mar, su espacio aéreo y siguiera recibiendo suministros de América, tampoco Alemania iba a poder derrotarla. Ésta era, al parecer, la opinión de Haushofer. Y se dice que Hess le hizo alguna confidencia sobre la inminente invasión de Rusia. Haushofer le replicó entonces que Alemania sería inevitablemente derrotada porque no se podía vencer en dos frentes; si se invadía Rusia, había que conseguir la paz con Inglaterra a cualquier precio… Y acaso Hess viera allí su oportunidad de convertirse en un héroe. Es solo una hipótesis…

Fue condenado a cadena perpetua en Nüremberg y encerrado en la prisión de Spandau, en Alemania. Nunca reveló nada sobre los motivos de su vuelo; solo que quería la paz

Tras su llegada a Escocia, Hess fue detenido inmediatamente y permaneció el resto de la guerra en la cárcel. Fue condenado a cadena perpetua en Nüremberg y encerrado en la prisión de Spandau, en Alemania. Tras la excarcelación de Albert Speer en 1960, se convirtió en su único ocupante. Nunca reveló nada sobre los motivos de su vuelo; solo que quería la paz. Murió en 1987, a los 93 años de edad. La cárcel de Spandau se demolió para evitar que se convirtiera un lugar de culto nazi; sus cenizas fueron arrojadas al mar.

La autopsia determinó un suicidio por estrangulamiento, pero una segunda autopsia reveló que la asfixia no fue por suspensión, abriendo todo tipo de especulaciones sobre un posible asesinato. ¿Por qué habrían esperado 42 años? Además, su salud mental estaba seriamente degradada y había perdido la memoria, al menos según la versión oficial, porque nunca nadie pudo comprobarlo. ¿Se había decidido a hablar? Nunca lo sabremos.

Un último dato, el avión en que voló Hess desde Augsburgo hasta Glasgow había sido objeto de importantes modificaciones, tanto en el fuselaje como en los tanques de combustible, para poder cubrir el trayecto. No fue, pues. Algo improvisado ni una decisión súbita.

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También un 10 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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