Salud mental más allá de los 60

La demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en este grupo de edad

Más del 20% de las personas mayores de 60 años sufrealgún trastorno mental o neurológico

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Los días 29 y 30 de enero, expertos nacionales e internacionales se reunirán en CosmoCaixa Barcelona convocados por B·Debate, por el Parque Sanitario Sant Joan de Déu y por la Fundación de Investigación Sant Joan de Deú, para debatir sobre los principales factores que intervienen en la salud mental y el bienestar durante el período de envejecimiento, las estrategias de prevención y de gestión para mejorar la calidad de vida de este grupo de población y el impacto económico y social que generan.

Estudio de la cabeza de un anciano, óleo sobre madera (1610-1615) de Peter Paul Rubens (1577-1640). / Wikipedia

El envejecimiento es un proceso natural, definido como el conjunto de cambios graduales irreversibles en la estructura y función de un organismo que ocurren como resultado del paso del tiempo. Debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad, la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que en cualquier otro grupo de edad en casi todos los países.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre los años 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará en todo el mundo, pasando del 11 % al 22 %. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 a 2000 millones de personas en el transcurso de medio siglo. Por primera vez en la historia, la mayoría de los adultos de mediana edad tiene a sus padres vivos.

El aumento en la esperanza de vida es reflejo de los avances en las ciencias de la salud, pero también en las mejoras sociales y económicas que han permitido su acceso a la población. El reto de esta tendencia demográfica será lograr la mejor salud y calidad de vida posible durante estos años de forma sostenible.

Gozar de buena salud es fundamental para que las personas mayores mantengan su independencia y puedan tener un lugar en la vida familiar y en su comunidad.

Más del 20 % de las personas mayores de 60 años de edad sufren algún trastorno mental o neurológico (sin contar los que se manifiestan por cefalea) y el 6,6 % de la discapacidad en esta franja de edad se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso. La demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en este grupo de edad. La salud mental influye y condiciona el estado de salud del resto del organismo, y al revés. Por ejemplo, los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías presentan tasas más elevadas de depresión que los que no padecen problemas médicos. Por el contrario, la coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía en una persona mayor puede empeorar esta última.

Los mecanismos responsables de los problemas de salud mental y bienestar en este tipo de población no están claros. Para abordar este reto es importante tener en cuenta que la carga y el impacto sobre la salud mental no sólo se asocia al proceso de envejecimiento. Otros factores externos presentes en este grupo de población son también responsables de este impacto, como la situación económica, determinantes sociales, etc.

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Envejecimiento saludable

En este contexto aparece el concepto de envejecimiento saludable, entendido como el proceso de optimización de las oportunidades referentes a la salud física y mental que permite a la gente mayor tomar, sin discriminación, un rol activo en la sociedad y disfrutar de una vida independiente, satisfactoria y con buena calidad de vida.

El envejecimiento saludable comienza con hábitos saludables en fases anteriores de la vida. Estos hábitos incluyen la alimentación, el grado de actividad física y nuestros niveles de exposición a riesgos para la salud como los provocados por el tabaco, el consumo nocivo de alcohol o la exposición a sustancias tóxicas entre otros. Sin embargo, nunca es tarde para empezar: por ejemplo, según la OMS si alguien deja de fumar entre los 60 y los 75 años de edad, el riesgo de que muera de forma prematura disminuye en un 50%.

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