San Agustín

Detalle de san Agustín en una vidriera por Louis Comfort Tiffany en el Lightner Museum. / Wikimedia - Autor: Daderot

Tal día como hoy… 13 de noviembre del año 354, nacía Aurelius Agustinus, (San Agustín)

 

El 13 de noviembre del año 354, nacía en Tagaste, en la costa norteafricana, cerca de Cartago –actual Túnez-, Aurelius Agustinus, más conocido como San Agustín, filósofo y pensador cristiano, cumbre de la Patrística. Sistematizó el pensamiento cristiano poniéndolo en relación con la filosofía neoplatónica.

 

CV / San Agustín es el gran pensador del cristianismo en la Antigüedad, y no aparecerá otro de su altura intelectual hasta el siglo XIII, ochocientos años después, con Santo Tomás de Aquino. En realidad, sería también el último pensador de la Edad Antigua, y el primero de la Edad Media, aunque cronológicamente su vida transcurrió en los siglos IV y V, los últimos tiempos del Imperio Romano de Occidente.

Fue educado por su madre en la doctrina cristiana, pero no parece que fuera ningún gran practicante en su juventud, al menos a juzgar por sus ‘Confesiones’

Era hijo de padre pagano –un mediano propietario agrícola de Tagaste, que poseía esclavos- y de madre cristiana, por nombre Mónica, posteriormente canonizada por la Iglesia como Santa Mónica. Eran los tiempos en que el paganismo estaba en retroceso en todo el Imperio Romano, y el cristianismo en ascenso, aupado en gran medida por el poder que la Iglesia estaba adquiriendo ante la cada vez más evidente descomposición de las estructuras políticas y administrativas romanas.

Fue educado por su madre en la doctrina cristiana, pero no parece que fuera ningún gran practicante en su juventud, al menos a juzgar por sus ‘Confesiones’ –una de sus obras más importantes-, una autobiografía escrita con evidentes fines proselíticos. Estudió en Cartago y, según parece, estuvo adscrito al pensamiento maniqueísta, primero, y al neoplatonismo, después. Precisamente, una de sus «gestas» filosóficas será relacionar el neoplatonismo, y a Platón, con el cristianismo. Quedando desde entonces, y por los siguientes ocho siglos, Platón como un pensador «precristiano»; a diferencia de Aristóteles, considerado un pagano irredento, aunque no tanto como Epicuro –Ecce Porcus, según San Agustín-, hasta que Tomás de Aquino hizo con Aristóteles lo mismo que San Agustín había hecho con Platón: falsearlo para adaptarlo al pensamiento cristiano.

Parece ser que en Cartago, además de la Retórica y la Gramática, practicó también el teatro, que considera posteriormente pecaminoso

Durante su juventud, según el mismo nos cuenta, fue un vulgar «pecador mundano», aunque también hay que decir que sus descripciones son algo pacatas, en la medida que están escritas desde el arrepentimiento. Parece ser que en Cartago, además de la Retórica y la Gramática, practicó también el teatro, que considera posteriormente pecaminoso. De Cartago pasó a Roma, donde se dedicó a enseñar Gramática y Retórica, y tuvo un hijo natural como resultado de una relación con una mujer, de la cual no se sabe nada. El hijo, Adeodato, se quedó con su madre cuando Agustín, víctima de una crisis existencial, marchó a Milán, que era entonces la capital del Imperio.

Allí conoció a San Ambrosio, arzobispo de la ciudad, y empezó a introducirse en las doctrinas cristianas. Según él mismo nos cuenta, su conversión definitiva sobrevino cuando, saliendo al jardín de su casa, se encontró abierta una Biblia en unas una página de Salmos, que consideró reveladoras y que entendió como un milagro.

Convertido ya al cristianismo, se convirtió en un acérrimo partidario de la Iglesia oficial contra todo tipo de herejías –pelagianos, donatianos, arrianos…- y desarrolló una filosofía de la historia cristiana… En ‘La Ciudad de Dios’, frente a la ciudad de los hombres, asienta las bases del poder espiritual y del poder temporal, sistema por el que se regirá la Edad Media durante los siguientes mil años, como una forma de reparto de poder y de esferas de influencia entre la Iglesia y los poderes civiles.

Para San Agustín, el Imperio Romano estaba cayendo víctima de su mundanidad, de su paganismo, y la sociedad, que no el Imperio, solo podía salvarse en la Iglesia

Para San Agustín, el Imperio Romano estaba cayendo víctima de su mundanidad, de su paganismo, y la sociedad, que no el Imperio, solo podía salvarse en la Iglesia que le tomaría el relevo. También, para San Agustín, la gracia es un don divino, que se tiene o no se tiene, por voluntad de Dios. Esta teoría la recuperó luego el luteranismo, y muy especialmente el calvinismo,  para su doctrina de la predestinación.

Se cuenta una leyenda según la cual estaba San Agustín meditando en la playa sobre la naturaleza de Dios y el misterio de la Santísima Trinidad, cuando vio a un niño que, con un cubo, iba a la orilla, lo llenaba de agua, y la vertía en el pozo, una y otra vez. Fue el santo a preguntarle al niño que hacía, y éste le respondió que quería meter toda el agua del mar en el pozo. Sonrió Agustín y le dijo que esto era imposible, a lo que el niño, que resultó ser un ángel enviado por Dios, le replicó que más fácil era poner toda el agua del mar en aquel pozo, que resolver el problema que él estaba pensando. Una leyenda que se cuenta también de otros santos, pero que expresa muy bien el sentido del pensamiento agustiniano: la subordinación de la razón a la fe y a las verdades reveladas de la doctrina cristiana.

Ya como un notorio padre de la Iglesia, regresó a África, y tras un periodo de monacato, fue nombrado obispo de Hipona. Murió el 28 de agosto del año 430, a los 75 años de edad, mientras los vándalos estaban asediando la ciudad.

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