«Sangre, sudor y lágrimas»

Sir Winston Churchill. Karsh llamó a esta imagen "El león rugiente" / Wikimedia - Flickr

Tal día como hoy… 13 de mayo de 1940 Winston Churchill pronunciaba su famoso discurso «Sangre, sudor y lágrimas»

 

El 13 de mayo de 1940, en su discurso inaugural como primer ministro británico en la Casa de los Comunes, Winston Churchill concluía con una frase que ha pasado a la posteridad: “I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat”. Aunque no se corresponda literalmente, es su famoso «Sangre, sudor y lágrimas», el título de la recopilación de sus discursos.

 

CV / Sucedía el Drôle de guerre  –la guerra de bromade los meses posteriores a la invasión de Polonia y a la declaración de guerra. Durante este tiempo, los contendientes habían estado observándose sin apenas moverse de sus posiciones; se decía que porque se temían y nadie quería repetir las masacres de la guerra anterior. Pero no era así. Quizás debido a la actitud pasiva y pusilánime de las democracias ante sus tropelías en España, Austria y Checoslovaquia, Hitler probablemente no esperaba todavía que Francia y Gran Bretaña le declararan la guerra por invadir Polonia. Así que aguardó hasta tener a pleno rendimiento su temible maquinaria militar, la Wehrmatch.

Los generales alemanes de esta guerra eran los capitanes y comandantes de la anterior; en cambio, los generales franceses eran los mismos

Jugaba además con ventaja frente a Francia. Los generales alemanes de esta guerra eran los capitanes y comandantes de la anterior; en cambio, los generales franceses eran los mismos. Pero era otra guerra, y veinte años toda una era. En una categórica afirmación que ha pasado a la historia no precisamente por ser una demostración de sagacidad y perspicacia militar, el jefe del estado mayor francés, mariscal Maurice Gamelin, había proclamado pomposamente que las Ardenas era el último lugar por el cual los alemanes podrían jamás invadir Francia. Lo consideraba militarmente imposible. Tal vez lo era para él, pero no para el ejército alemán.

En mayo de 1940 la situación empezaba a ponerse muy fea para los aliados anglo-franceses. En una audaz operación, Hitler se había hecho con Noruega infligiendo una severa derrota al cuerpo expedicionario inglés. Luego pasó a la ofensiva en Holanda, demostrando su capacidad devastadora reduciendo Rotterdam a cenizas. Y como si hubiera sido solo un aperitivo, se lanzó sobre Francia, por las Ardenas. La mitad del ejército francés estaba en Bélgica, y quedó embolsado. La otra mitad en Alsacia y Lorena, por donde se esperaba el ataque alemán. Como si todo fuera como en la guerra de 1914…

El primer ministro británico era Neville Chamberlain, un gentleman de la política poco apto para habérselas con rufianes como Hitler

El primer ministro británico era Neville Chamberlain, un gentleman de la política poco apto para habérselas con rufianes como Hitler. Churchill, a su vez, era por entonces un político veterano en el ocaso de su carrera, que tampoco se había caracterizado por su oposición a Hitler, había sido de los pocos que no pidió la abdicación de Eduardo VIII, cuyas veleidades filonazis le importaban bien poco… Hasta que empezó a ver en peligro los intereses británicos. Entonces se opuso a los acuerdos de Múnich, y les dijo que habían perdido la dignidad para salvar la paz, con lo cual no iban a tener ni una cosa ni la otra. Y se opuso a cualquier acuerdo con Alemania, considerando a Chamberlain un claudicacionista. Al dimitir éste, fue nombrado primer ministro, y pronunció su famoso discurso anunciando la que iba a ser su actitud durante toda la guerra.

Pero aunque Churchill se atribuyó la autoría de la frase, lo cierto es que no la acuñó él y, persona de amplia cultura y leído como era, sin duda tenía que ser consciente de ello.

Pero aunque Churchill se atribuyó la autoría de la frase, lo cierto es que no la acuñó él y, persona de amplia cultura y leído como era, sin duda tenía que ser consciente de ello

Cuando se le dijo que esta expresión aparecía en ‘The Bostonians’ (1886) de Henry James, adujo no haber leído nunca esta obra. Es dudoso, pero puede concedérsele el beneficio de la duda. Dudoso es que desconociera también el poema de Lord Byron que aparece en ‘The Age of Bronze’ (1823), en que dicha expresión aparece en toda su literalidad. Y desde luego, es casi imposible que desconociera el discurso de Theodore Roosevelt arengando a la guerra contra España. Sobre todo atendiendo a que lo hizo desde un cargo análogo al que Churchill desempeñó durante parte de la I Guerra Mundial –Primer Lord del Almirantazgo- y que se trataba igualmente de un discurso de arenga… Claro que, bien mirado, tampoco son originales de la Pasionaria “Más vale morir de pie que vivir de rodillas” ´-es de Emiliano Zapata- o “No pasarán” -es del mariscal Pétain-…

En cualquier caso, dudar de la honestidad intelectual de Churchill al atribuirse la autoría de la frase no deja de ser también un elogio a su reconocida erudición. Precisamente por su vasta cultura resulta difícil creer que desconociera estas citas. Muy al contrario, si fuera el caso de cualquiera  de los políticos ramplones que tenemos hoy en día –excusemos decir nombres-, no habría lugar a dudas; claro que, por otro lado, tampoco se les hubiera podido ocurrir… ni a ellos ni a sus incultos asesores.

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