Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal. Español que ganó el premio Nobel de medicina / Wikimedia

Tal día como hoy… 17 de octubre de 1934 fallecía Santiago Ramón y Cajal

 

El 17 de octubre de 1934 fallecía en Madrid Santiago Ramón y Cajal, a los 82 años de edad, víctima de una dolencia cardíaca agravada por problemas intestinales. Médico especializado en histología y anatomía patológica, obtuvo el Premio Nobel de Medicina en por sus trabajos sobre la estructura del sistema nervioso. Está considerado el «padre» de las neuronas.

 

CV / La lista de premios nobel españoles no es muy pródiga –ocho en total-, y menos aún la de científicos condecorados con este galardón. Aunque el primer  español que obtuvo el Nobel, José Echegaray en 1902, era un reputado, el Premio Nobel que obtuvo fue el de Literatura. De modo que de ciencias solo hay dos en toda la historia: nuestro personaje de hoy –Ramón y Cajal- en 1906, y Severo Ochoa en 1959.

Santiago Felipe Ramón y Cajal nació el 1 de mayo de 1852 en Pelilla de Aragón (Navarra). Era hijo de Antonia Cajal y Justo Ramón. El hecho de que su primer apellido coincidiera con un nombre propio comportó que se le haya conocido por los dos, el paterno y el materno. El «y» entre ambos, por otro lado, era algo normal en España hasta el siglo XIX.

Cursó Medicina en la Universidad de Zaragoza en los tiempos del Sexenio Revolucionario, concluyéndolos en 1873 y siendo inmediatamente fue llamado a filas

Durante su infancia, acompañó a su familia en los distintos destinos de su padre en su función como médico cirujano. Estudió el Bachillerato en el Instituto de Huesca, coincidiendo con la época convulsa que marcó los últimos años del reinado de Isabel II. Cursó Medicina en la Universidad de Zaragoza en los tiempos del Sexenio Revolucionario, concluyéndolos en 1873 y siendo inmediatamente fue llamado a filas en la denominada «quinta de Castelar», por haber sido convocada por este presidente de la I República. Como médico, ingresó en el cuerpo de sanidad militar, participando en la III Guerra Carlista en la zona de Lleida.

En 1874 fue destinado a Cuba con el grado de capitán médico. Quedó muy pronto decepcionado por la indisciplina y la corrupción en el ejército –desde los soldados rasos hasta los generales- y se esforzó por ejercer honestamente de médico sin eludir sus obligaciones y deberes. Fue destinado a la zona de Camagüey, donde el paludismo hacía estragos. Aquejado de caquexia palúdica grave, fue liberado del servicio repatriado a España en 1875.

En 1888, su «año cumbre», según sus propias palabras, descubrió los mecanismos que rigen la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal

Una vez de vuelta, consiguió recuperarse de la enfermedad, y con las pagas atrasadas que se le debían, adquirió su primer microscopio y comenzó su doctorado en Medicina, que concluyó en 1877, a los 25 años, con una tesis titulada ‘Patogenia de la Inflamación’. En 1882 ganó la cátedra de Anatomía Descriptiva en la Universidad de Valencia, época que coincidió con la gran epidemia de cólera, que estudió de primera mano. En 1887 pasó a ocupar la cátedra de Histología en la Universidad de Barcelona. En 1888, su «año cumbre», según sus propias palabras, descubrió los mecanismos que rigen la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal.

En 1889, su teoría del sistema central nervioso como un aglomerado de unidades independientes y definidas fue aceptada internacionalmente y se conoció como la «doctrina de la neurona». Con su modelo, era capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso en unos términos que nadie había conseguido hasta entonces. En 1892, pasó a ocupar la cátedra de Histología, Histoquimia y Anatomía patológica de la Universidad Central de Madrid. Más adelante, elaboró la teoría de las espinas dendríticas y del cono de crecimiento neural, que explican la conexión sináptica a lo largo del sistema nervioso.

Más adelante, elaboró la teoría de las espinas dendríticas y del cono de crecimiento neural, que explican la conexión sináptica a lo largo del sistema nervioso

La difusión internacional de sus investigaciones la valió ser nombrado Premio Nobel de Medicina en 1906, compartido con el italiano Camilo Golgui. Sobre el Premio Nobel a Ramón y Cajal puede resultar interesante citar dos afirmaciones. La primera, de Ortega y Gasset, que afirmó que era «una vergüenza para España, porque constituía una excepción»; la segunda, del otro Premio Nobel español, Severo Ochoa, quien afirmó que la investigación en biología y medicina  en España era pobre, pero que sin Ramón y Cajal habría sido nula.

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