Se estancan las mujeres presidentas y primeras ministras

Theresa May es de las pocas mujeres que han llegado a la primera linea política en Europa Occidental

Los procesos de selección y de reelección de los cargos políticos ejecutivos están sesgados al género

 

Aunque la sobrerrepresentación de los hombres en la política es un fenómeno mundial, el ejecutivo es la rama más masculinizada. Han sido muy pocas las mujeres presidentas y primeras ministras, un número que se ha estancado de 1990 a esta parte en unas veinte mujeres líderes nacionales por año. En los últimos años su presencia incluso ha retrocedido: en diciembre de 2017 sólo había trece mujeres al frente de su país.

 

UPF / Tània Verge y Javier Astudillo, docentes del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF y miembros del Grupo de Investigación en Instituciones y Actores Políticos, son los autores del artículo “The gender politics of executive candidates election and reselection“, publicado recientemente en el European Journal of Political Research.

El trabajo ofrece nuevas hipótesis y datos empíricos sobre el “género de la política” de los máximos cargos ejecutivos

En su trabajo, ofrecen nuevas hipótesis y datos empíricos sobre el “género de la política” de los máximos cargos ejecutivos, incluyendo tanto la fase de selección como la de reelección como candidato o candidata, y concluyen que, en todos estos procesos, las reglas del juego están fuertemente sesgadas al género.

Personas que han competido por la presidencia en varias regiones europeas

Debido al bajo número de mujeres líderes nacionales y teniendo en cuenta que haber ocupado la presidencia de una región suele ser un trampolín para alcanzar la presidencia nacional en el caso de los hombres, este artículo se centra en las personas que han competido por la presidencia de varias regiones de Europa Occidental en el período 1990 a 2016. Y lo hace a partir de dos bases de datos originales con candidatos y líderes regionales de partido de cuatro países diferentes: Austria (9 regiones), Alemania (16 regiones), España (17 regiones) y el Reino Unido (3 regiones).

“Hay que incluir el género como variable analítica en los estudios de reclutamiento político”

“Los resultados empíricos indican que no podemos suponer que las características individuales, así como los factores organizativos e institucionales, operen de la misma manera para los hombres políticos que para las mujeres políticas. De hecho, la pregunta ‘por qué hay tan pocas mujeres’ debe ir acompañada de la pregunta ‘por qué hay tantos hombres’, la otra cara de la moneda”, afirma Tània Verge.

 

Factores individuales, organizativos e institucionales 

El estudio indica que, en cuanto a los factores individuales que afectan a la selección, la sobrerrepresentación de los hombres no se deriva de cualidades tangibles como el mérito. De hecho, las candidatas tienen más experiencia política en cargos públicos que los hombres, especialmente a escala nacional. Además, cabe destacar que en el trampolín natural para obtener la candidatura, presidir el partido a nivel regional es mucho más ventajoso para los candidatos masculinos.

Para poder compensar esta desventaja, las mujeres tienen que haber vencido a sus rivales en la competición por el liderazgo del partido por un amplio margen de votos, es decir, deben ser líderes indiscutibles. Por otra parte, “el hecho de que tener hijos sólo tenga un impacto negativo en la selección de las mujeres candidatas habla de las dinámicas organizativas sesgadas en favor de los hombres y poco facilitadoras de la conciliación con la vida familiar que aún predomina en las instituciones políticas y que sostienen al hombre político como la ‘norma'”, apunta Tània Verge.

Los partidos con estructuras orgánicas y grupos parlamentarios más feminizados eligen con más frecuencia mujeres candidatas a primera ministra, según el estudio

En cuanto a los factores organizativos, la ideología del partido y el método de selección no afectan a la elección de candidatos hombres o mujeres. En cambio, resulta determinante la cultura igualitaria del partido. En este sentido, los partidos con estructuras orgánicas y grupos parlamentarios más feminizados eligen con más frecuencia mujeres candidatas a primera ministra, según el estudio.

Si nos situamos en el nivel institucional, la presencia de las mujeres como diputadas ex-primeras ministras tiene un impacto positivo similar. El contexto político también establece diferentes oportunidades según el género de los individuos: “Las candidatas son más a menudo seleccionadas cuando hay menos en juego para los partidos políticos, pero es menos probable que sean reelegidas cuando experimentan una pérdida de votos, lo que resulta inevitable en contextos de baja popularidad de su partido”, explica Tània Verge.

Además, los factores que normalmente protegen los candidatos hombres que buscan la reelección, como ser el primer ministro saliente o el líder del partido, no operan como salvaguarda en el caso de las mujeres candidatas. Estos recursos políticos son más valorados en los hombres, y se exige a las mujeres una experiencia política más dilatada para obtener la reelección como candidatas.

“Los resultados del estudio indican que el uso del sexo como variable de control no es suficiente. Hay que incluir el género como variable analítica en los estudios de reclutamiento político. No hacerlo puede conllevar errores importantes en el análisis de la política y a descuidar las explicaciones de las desigualdades y de los efectos sobre la distribución del poder en las organizaciones y las instituciones”, concluye la investigadora de la UPF.

Referencia bibliográfica: 

T. Verge, J. Astudillo (octubre 2018) “The gender politics of executive candidates election and reselection“, European Journal of Political Researchhttps://doi.org/10.1111/1475-6765.12312

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