Secretos del simio más grande que jamás haya existido

Este es un gráfico de comparación que compara la altura de un macho humano de 1,8 metros de altura con la especie Gigantopithecus. / Wikimedia - Autor: Discott

La información molecular más antigua hasta la fecha ilumina la historia del extinto Gigantopithecus

 

Un equipo de investigación del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, un centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)) en Barcelona y del Globe Institute en la Universidad de Copenhague reconstruye por primera vez proteínas de restos fósiles de aproximadamente dos millones de años de antigüedad. 

 

CRG / Se trata de la primera evidencia molecular que permite clarificar la evolución del linaje humano y de los grandes simios más allá de lo que permite las técnicas de ADN antiguo. La técnica empleada, que ha resuelto la historia evolutiva del extinto Gigantopithecus blacki a partir de un molar fósil, podría ser detectado en el análisis de muchos otros restos antiguos, arrojando luz a la historia evolutiva y el origen de los homínidos.

En los últimos años, el análisis del ADN ha revolucionado nuestra comprensión de la historia humana tal como la conocimos. El material genético conservado en los fósiles de nuestros antepasados ​​ha permitido la reconstrucción de los últimos 50000 años de evolución de los homínidos. Aún así, los restos fósiles humanos más antiguos con ADN conservado datan de hace 400000 años, dejando un vacío en la historia evolutiva más antigua que la paleogenómica aún no ha eliminado.

Gigantopithecus blacki / CRG

Ahora, por primera vez, los investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, UPF-CSIC) y el Globe Institute han obtenido las proteínas de un fósil de aproximadamente dos millones de años para esclarecer la historia antigua de la evolución humana. EL análisis empleado ha servido para clasificar en la historia evolutiva al Gigantopithecus blacki, un simio gigante de mas de tres metros que habitó los bosques del sudeste asiático y se extinguió hace 300000 años.

El equipo de investigación, co-liderado por Tomàs Marquès-Bonet, investigador ICREA y director del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), y el Profesor Asociado Enrico Cappellini, Investigador principal en la Universidad de Copenhague, ha reconstruido múltiples proteínas a partir del esmalte dental de un fósil molar de Gigantopiteco de más de dos millones de años de antigüedad encontrado en la cueva de Chuifeng (China). “Hasta ahora, todo lo que sé sobre esta especie se basa en la morfología de los dientes y mandíbulas encontradas, propios de un herbívoro”, comenta Cappellini. “Ahora, el análisis de las proteínas antiguas, o el análisis paleoproteómico, nos ha permitido reconstruir la antigüedad histórica evolutiva de este pariente lejano”.

Gracias a la paleoproteómica, el equipo ha logrado comparar el proteoma reconstruido del fósil con una base de datos de proteínas de homínidos conocidos, pudiendo clarificar la posición del Gigantopiteco en la historia evolutiva de los homínidos, resolviendo la duda de si pertenencia o no al linaje humano

“El análisis ha revelado que Gigantopithecus blacki pertenece al mismo clado que el orangután, su pariente vivo más cercano, aunque su separación con los orangutanes actuales es muy lejana, lo que explica la anterior confusión en el campo. Ambos divergieron pronto en el Mioceno – hace más de 10 millones de años -, pero sin duda compartían un ancestro común”, comenta Tomàs Marquès-Bonet, con doble afiliación en el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) del Centro de Regulación Genómica (CRG) y el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP).

La técnica paleoproteómica desarrollada por el equipo podría ser empleada para esclarecer la historia evolutiva escondida en fósiles demasiado antiguos para preservar el ADN

La técnica paleoproteómica desarrollada por el equipo podría ser empleada para esclarecer la historia evolutiva escondida en fósiles demasiado antiguos para preservar el ADN. “Por ahora la técnica nos ha permitido recuperar proteínas fosilizadas en el esmalte de los molares”, comenta Marquès-Bonet, “pero podría haber perdido con muchos otros restos óseos para revelar la vasta antigüedad de la evolución humana, que aún desconocemos en gran medida” , concluye.

Gigantophitecus es un género extinto de primates hominoideos que vivió desde hace más de dos millones de años hasta hace 300000 años, y que habitaba los bosques de los actuales países de China, India y Vietnam. Se trata de un gran simio, con tres metros de alto y un peso de hasta 500 kilogramos (dos veces tan voluminoso como un gorila actual). Durante los años 30, sus muelas se vendieron en China como un remedio tradicional bajo el nombre de “dientes de dragón”. Fue en 1935 cuando el paleontólogo Ralph von Koenigswald identificó uno de los molares, más de 2.5 cm de ancho y propuso que fuera de la pieza de un enorme primate al que utilizó Gigantophitecus por primera vez. Después de ese descubrimiento inicial, continuaron apareciendo dientes e incluso algunas mandíbulas fosilizadas.

Los estudios más recientes han revelado que Gigantophitecus era herbívoro, combinando el estudio de la forma ancha y plana de los molares encontrados, su composición química y el análisis de fósiles de plantas microscópicas encontradas en algunos dientes. Su gran especialización en combinación con sus grandes dimensiones y necesidades alimenticias han precipitado su extinción en alguna de las glaciaciones durante el pleistoceno – o era del hielo. Sin embargo, hasta ahora nada se sabía una ciencia cierta sobre su extinción o en torno al parentesco de este gran simio con el resto del linaje humano.

La investigación ha sido impulsada por “La Caixa” y el Howard Hughes International Career, entre otros.

Referencia bibliográfica: 
Artículo referenciado: Frido Welker et. Alabama. El proteoma del esmalte muestra que Gigantopithecus fue una pongina divergente temprana, Nature; Noviembre de 2019. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-019-1728-8

 

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