La presencia en los medios sociales, indican los investigadores, es básica para atajar y corregir con rapidez comentarios imprecisos y falaces y, a la vez, lograr que los errores no crezcan como una bola de nieve.

Científicos piden a los profesionales de la seguridad alimentaria que aprovechen las redes sociales

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Internet cuenta con cerca de 2 000 millones de usuarios en todo el mundo y, según un artículo científico, los profesionales de la seguridad alimentaria no deben obviar el empleo de los medios de comunicación sociales para transmitir sus mensajes.

El artículo, titulado «The use of social media in food risk and benefit communication» («El uso de los medios sociales para comunicar los riesgos y beneficios de los alimentos») se ha publicado en la prestigiosa revista científica Trends in Food Science and Technology. Sus autores son investigadores de la Universidad de Gante (Bélgica), el University College de Dublín (Irlanda) y una empresa de comunicación del Reino Unido. Su investigación sobre este ámbito de la comunicación pertenece al proyecto Foodrisc («Food Risk Communication – Perceptions and communication of food risk/benefits across Europe»), financiado mediante el Séptimo Programa Marco (7PM) de la Comisión Europea.

El equipo considera que se están creando muchas oportunidades para que aquellos encargados de comunicar riesgos alimentarios empleen una amplia gama de aplicaciones sociales y el entorno digital. De este modo se podría aprovechar a los usuarios de estas redes como multiplicadores de la información sobre riesgos y beneficios de alimentos. Por lo tanto, la capacidad de estos profesionales de la alimentación para observar el contenido de las conversaciones que tienen lugar en la red podría ampliar la información actual sobre la idea que tienen los consumidores al respecto de temas de alimentación. También permitiría detectar y hacer un seguimiento de temas candentes y debates en torno a temas como la modificación genética y la clonación de animales.

No obstante, la gran magnitud de los medios sociales implica que también pueden considerarse un «campo de minas» repleto de información incorrecta o equívoca. Por esta razón los comunicadores de riesgos alimentarios deben tomar la iniciativa dentro de los medios sociales, según se apunta en el artículo. Así se podría dar una mayor difusión a estos temas entre la población en general y los generadores de opinión clave (blogueros y periodistas populares) y contribuir a que los profesionales de la alimentación obtengan credibilidad como fuentes de información interactivas con las que los ciudadanos puedan establecer un debate sobre cuestiones actuales.

La presencia en los medios sociales, indican los investigadores, es básica para atajar y corregir con rapidez comentarios imprecisos y falaces y, a la vez, lograr que los errores no crezcan como una bola de nieve. Esto resulta de especial relevancia en las situaciones de crisis alimentaria, en las que los medios sociales pueden provocar alertas innecesarias y crear pánico e histeria sin razón.

La participación activa en los medios sociales, en concreto mediante labores constantes de seguimiento y corrección de información imprecisa, probablemente precise una importante cantidad de trabajo, recursos y gasto a largo plazo (en el artículo se clasifica como baja, media o alta la efectividad en cuanto a tiempo y costes de distintas herramientas de redes sociales populares).

En relación a los descubrimientos logrados gracias a la revisión realizada por el proyecto, el profesor Patrick Wall, coordinador de Foodrisc, afirmó: «Existe una tendencia al alza en la inversión que realizan las empresas privadas en los medios sociales. Otros agentes comunicadores de riesgos y beneficios como las autoridades de salud alimentaria han tardado en adoptar las redes sociales, por lo que la necesidad de controlar este recurso es acuciante si se desea convertirlas en herramientas productivas para la comunicación de riesgos y beneficios alimentarios.»

Los investigadores concluyen que la distribución de la información no es la única tarea que han de acometer este tipo de comunicadores durante una crisis. Una organización que se responsabilice o que manifieste su apoyo durante este tipo de situaciones suele considerarse más honorable y cercana. Las aplicaciones sociales son especialmente útiles en este ámbito debido a la oportunidad que brindan de establecer una comunicación directa y una interacción con la ciudadanía.

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