El proyecto está centrado en la nanotecnología aplicada a la industria química

Mejora de la nanoseguridad a través de la investigación

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La nanotecnología está llamada a ser uno de los motores tecnológicos esenciales de la transformación de la Unión Europea en una verdadera Unión por la innovación. Se le atribuyen unas posibilidades inmensas para la obtención de productos innovadores, desde mejores cosméticos y tejidos hasta avances en la preservación de alimentos.

Imagen: Cordis

Imagen: Cordis

Sin embargo, aparte de estas positivas ventajas, los nanomateriales artificiales (NMA) y las aplicaciones de la nanotecnología plantean también inquietud por sus posibles efectos en la salud y la seguridad de las personas y en el medio ambiente.

Antes se carecía de estudios sistemáticos sobre los peligros de los NMA o de la exposición a los mismos, pero la comunidad científica europea se afana en los últimos años por remediar esta situación.

Hasta la fecha se han completado o puesto en marcha en torno a 50 proyectos, amparados en el 6PM o el 7PM, dedicados al desarrollo de la nanotecnología y a la gestión de su seguridad. Estos proyectos han supuesto una inversión total de 137 millones de euros.

NANOFORCE es uno de esos valiosos proyectos. Concretamente, está centrado en la nanotecnología aplicada a la industria química. Sus responsables anunciaron recientemente los resultados de sus pruebas en laboratorios ubicados en Italia, Eslovenia y Polonia. Todos ellos investigaron la toxicidad de las nanopartículas empleadas en varios productos.

Veneto Nanotech, sito en Italia, estudió los factores de riesgo asociados a las nanopartículas incluidas en numerosos productos antibacterianos. Según sus indagaciones, el riesgo asociado a la exposición de un usuario durante una tarea de barnizado era muy bajo, sobre todo si se utilizaba una brocha. No obstante, el riesgo se elevaba al utilizar un producto de limpieza que desprendiera material pulverizado en un espacio interior.

Científicos de la Universidad de Nova Gorica (Eslovenia) examinaron la toxicidad de las nanopartículas existentes en agua lixiviada procedente de pinturas. Según los resultados, la cantidad de nanopartículas liberadas de estas pinturas era mucho mayor en caso de inmersión si se compara con la acción de la lluvia o con una tarea de lavado. Por su parte, los socios polacos del Instituto de Física de Alta Presión (IHPP, Polonia) investigaron la toxicidad de un nanopolvo de ZnO sintético. Después de sus experimentos, el equipo determinó que no es adecuado extraer conclusiones sobre la toxicidad de las nanopartículas realizando pruebas simples de adición de estas a un medio.

NANOFORCE aspira a trabar vínculos entre las esferas científica y comercial en la zona de Centroeuropa, y por ello sigue un planteamiento extraordinario de interacción directa con entidades industriales, en concreto empresas químicas. En palabras de un representante del proyecto: «Nuestro objetivo general consiste en integrar en mayor medida la ciencia, la industria, las finanzas, la gestión y la regulación para lograr que las nanotecnologías aporten las ventajas previstas a las generaciones europeas de ahora y del futuro.’

NANOFORCE sólo representa una porción de la campaña europea en pro de la seguridad nanotecnológica. Está integrado en la agrupación sobre nanoseguridad (Nanosafety Cluster) constituida por la UE con el propósito de incrementar al máximo posible la coordinación y la colaboración en el seno de las investigaciones en curso dedicadas a este tema, siendo un ejemplo de ello el trabajo realizado por los integrantes de NANOFORCE. Esta agrupación, que consta de proyectos tanto del 6PM como del 7PM, pretende aumentar lo más posible las sinergias entre proyectos que abarcan todos los aspectos de la nanoseguridad, incluyendo la toxicología, la ecotoxicología, la evaluación de la exposición, los mecanismos de interacción, la evaluación de los riesgos y la normalización.

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