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Tal día como hoy… 3 de marzo de 1903, descubrían el agente bacteriano causante de la sífilis

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El 3 de marzo de 1903, el biólogo alemán Fritz Schaudinn (1871-1906)  descubría, en colaboración con Paul Erik Hoffmann, la Espiroqueta pallida, más tarde denominada Treponema pallidum, el agente bacteriano causante de la sífilis. Murió prematuramente en Hamburgo, a los 35 años, después de regresar de un congreso en Lisboa, aquejado de una amebiasis que, muy probablemente, se había autoproducido en el curso de sus experimentos.

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A pesar de que el origen de la sífilis ha sido motivo de controversia, en la actualidad, hay un cierto acuerdo en que procede del continente americano

CV / La sífilis es una enfermedad sobre cuyo origen sigue habiendo controversia en la actualidad. Su nombre se debe al poeta, cirujano y médico italiano Girolano Fracastoro (1478-1553), que lo introduce en su poema Syphilis sive morbus gallicus (1530) -la sífilis o el mal francés-, a partir del nombre del pastor Sífilus, al que Apolo castiga con una enfermedad terrible. Más tarde, en el tratado De contagionibus, ya lo adopta como nombre de la nueva enfermedad que estaba asolando Europa.

Lo de «nueva» es en todo caso objeto de controversia, como su origen geográfico. Se ha dicho que es originaria de la América, tras cuyo descubrimiento se habría extendido por el resto del mundo. Pero también que antes se desconocía porque se había asociado con la lepra. Siempre según el supuesto lugar de procedencia, se la ha denominado el mal francés -en Italia, España, Alemania e Inglaterra-, español o castellano –en los Países Bajos-, napolitano –en Francia-, europeo –en Turquía-, alemán –en Polonia-, polaco –en Rusia-… Incluso se ha considerado que pudo ser introducida en América por los vikingos. También se ha dicho que Hipócrates pudo haberse referido a su tercera fase en ‘Aires, aguas y lugares’… Se han encontrado esqueletos con posible sífilis desde el Neolítico, en Rusia, en la Pompeya romana o en la Inglaterra medieval.

En la actualidad, hay un cierto acuerdo en que procede del continente americano. Un estudio de la Universidad de Emory, Georgia (EEUU) dirigido por el antropólogo físico y bioarqueólogo George Armelagos (1936-2014), parece haber demostrado que los restos óseos supuestamente aquejados de sífilis en la Europa precolombina no son fiables, y que más bien se trataría de lepromatosías, mientras que sí hay casos de esqueletos americanos precolombinos afectados inequívocamente de sífilis. A esto se le añadiría que la primera epidemia de registrada en Europa se habría producido poco después del descubrimiento de América, así como el debate y las referencias a la enfermedad.

No hubo ningún tratamiento definitivo para curarla hasta el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming en 1928

Sea como fuere, lo cierto es que se la identifica médicamente en el siglo XVI en Europa y que a su condición de maldita por ser de contagio sexual, se le añadía un desconocimiento de su naturaleza remitente y en distintas fases –primaria, secundaria, latente y terciaria o final- que pueden alargarse hasta 30 años. En definitiva, a la ocultación de su padecimiento por razones sociales, se le añadía que muchos no sabían de qué se estaban muriendo. En su tercera fase se extiende por la médula espinal y pueda afectar a cualquier órgano, produciendo sordera, ceguera, locura, intensas cefaleas… y la muerte. Es muy probable que personajes como César Borgia, Beethoven, Donizzeti, Nietzsche, Gaugin, Van Gogh, Tolstoi, Goya, Catalina de Rusia o Al Capone padecieran la sífilis.

Desde la época de Paracelso, se trataba con mercurio, y dada su condición de enfermedad venérea, se acuño el dicho de que la sífilis consistía en una noche con Venus y una vida con Mercurio. El tratamiento con mercurio, por otro lado, era más tóxico que otra cosa.

El descubrimiento de la batería causante posibilitó el estudio y producción de tratamientos más efectivos, como la arsfenamina, pero no hubo ninguno definitivo hasta el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming en 1928. Al malogrado Fritz Schaudinn se le debe haber puesto la primera piedra al descubrir la causa.

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