Sistema métrico decimal

Países que adoptaron el sistema métrico decimal (en verde), actualmente sustituido por el Sistema Internacional de Unidades. / Wikimedia

Tal día como hoy… 15 de enero de 1971 el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña adoptaba oficialmente el sistema métrico decimal

 

El 15 de enero de 1971 el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña adoptaba oficialmente el sistema métrico decimal. En la práctica, dicha medida solo se aplicó estrictamente en el sistema monetario. En el resto de ámbitos susceptibles de estar sometidos a algún tipo de unidad de medida se mantuvo una cierta «cooficialidad» de los antiguos sistemas con el «nuevo».

 

CV / El sistema métrico decimal es un sistema de numeración posicional en el que las cantidades se representan utilizando como base aritmética las potencias del número diez. El conjunto de símbolos utilizado se compone de 10 cifras, del 0 al 9, según el sistema de numeración arábigo, originario de la India. No es el único sistema de base diez; el de la numeración romana, por ejemplo, lo era también, pero no posicional.

El sistema métrico decimal es un sistema de numeración posicional en el que las cantidades se representan utilizando como base aritmética las potencias del número diez

El sistema métrico decimal fue un invento francés, aunque muchos científicos europeos –italianos, españoles, alemanes…- participaron también en su elaboración. Es un legado del espíritu de la Ilustración y se implantó con la Revolución francesa. Lavoisier –que a la postre acabó guillotinado por la propia Revolución- afirmó que “Nada más grande ni más sublime ha salido de las manos del hombre que el sistema métrico decimal”. El objetivo era establecer un sistema de medición basado en la lógica, de clara inspiración cartesiana, que sería, en palabras de Condorcet, “Para todos los pueblos de todos los tiempos

Al acceder Napoleón al poder, y aunque lo mantuvo, no pudo resistirse a dar su opinión sobre el tema. Según él, el sistema métrico decimal no era otra cosa que “atormentar al pueblo con fruslerías”. Pero a pesar de la peyorativa opinión de Napoleón, el sistema métrico decimal ofrecía indudables ventajas para todo tipo de medición y se fue extendiendo por todo el continente europeo a lo largo del siglo XIX. Coadyuvó enormemente a esta expansión el hecho de que la mayoría de científicos lo utilizaron por resultarles de extrema utilidad en sus cálculos y mediciones, al ser mucho más operacional. Y empezaron a medirse «decimalmente» todo tipo de magnitudes: temperatura, distancias, altitudes… y los sistemas monetarios. El sistema métrico decimal era la globalización.

Inglaterra se resistió a esta normativización que permitía que un ruso y un italiano se entendieran en un lenguaje universal

Inglaterra se resistió a esta normativización que permitía que un ruso y un italiano se entendieran en un lenguaje universal cuando, por ejemplo, se decía que un barco desplazaba 40 toneladas o que un campo de trigo tenía una superficie de mil metros cuadrados. Con los múltiples sistemas locales anteriores, la comunicación era muy difícil y frecuentemente propensa a confusiones. Incluso las unidades con el mismo nombre tenían distintos valores según el país, la región o la comarca…

Hasta 1971, el sistema de medidas británico funcionaba de acuerdo con el sistema imperial establecido oficialmente en 1824; una amalgama sincrética que incorporaba medidas tradicionales con distintos criterios según la magnitud de que se tratara. Eran las english units, históricamente utilizadas en Inglaterra desde antiguo, que provenían de la combinación de las unidades de medida romanas y anglosajonas.

Para hacernos una idea, digamos que, en unidades de peso, una onza (oz) equivale a 28,34 gramos, pero la unidad superior, la libra (lb), son 450 gramos. Y la siguiente, Stone (st) pesa 6,35 kilogramos. Ciertamente, algo que pese 2 stones, 3 libras y 4 onzas, se nos antoja una cantidad algo difícil de expresar en un solo guarismo…

¿Y cómo se indicaba el precio de un producto? Muy sencillo, según lo anterior, separado con barras. A ello refiere precisamente el «sombrerero» chiflado de ‘Alicia en el país de las maravillas’ (Lewis Carroll, 1865), que llevaba incorporada a su sombrero la etiqueta 10/6, es decir, 10 chelines y 6 peniques. ¿Una broma crítica de Lewis Carrol? Digamos que, monetariamente, una libra eran 12 chelines, y un chelín era a su vez 20 peniques…

La aplicación del sistema métrico fue lenta, porque, para empezar, había que explicarlo y enseñarlo en las escuelas

La aplicación del sistema métrico fue lenta, porque, para empezar, había que explicarlo y enseñarlo en las escuelas. Aunque nos pueda parecer chocante, si no lo tenemos interiorizado, el sistema métrico decimal tampoco es que sea tan fácil, y más si choca con las costumbres. Eso sí, es mucho más operativo.

También podría objetarse la pregunta del millón: ¿Por qué base 10 y no base 6 o base doce? El 12, por ejemplo, es más divisible que el 10. Claro que, si resulta que los humanos tenemos 10 dedos, quizás esta constatación nos aclare un poquitín el porqué.

Sigue habiendo en Inglaterra muchas magnitudes que popularmente siguen utilizando el viejo sistema. Las cervezas siguen sirviéndose en pints -568,26ml-, la gasolina en gallons -4,54l- y las distancias en pulgadas –Inches-, pies –feet-, yardas –yards–  o millas -1609m-. Eso sí, la equivalencia de una milla ya se acostumbra a dar en metros, no en yardas, pies o pulgadas… Algo es algo. La temperatura sigue midiéndose en Farenheit… En fin.

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