Sobre la «locura» de enamorarse

Entrevista con José A. Díez, coautor de Del amor y otros engaños: Breve tratado filosófico sobre razones y pasiones / Imagen: El nacimiento de Venus, (Sandro Botticelli) ilustra la portada del libro

“Todos nos engañamos, la cuestión es cuánto”

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“Este no es un libro de autoayuda, pero puede ahorrar las dos o tres primeras sesiones con el terapeuta”, bromea Jose A. Díez, coautor junto a Andrea Iacona del ensayo “Del amor y otros engaños. Breve tratado filosófico sobre razones y pasiones”. Tampoco es un manual para enamorarse ni para dejar de estarlo. Se trata de un divertimento filosófico que surgió entre estos dos filósofos al encontrarse cada año y comentar sus vidas así como las de sus amigos cuando el amor o mejor dicho, el enamoramiento, se cruza en nuestro camino.

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Eva Serra / Catalunya Vanguardista

El libro, que se editó hace unos meses en Italia, sale ahora a la luz en su versión española a manos de la editorial Alpha Decay. Su presentación en España será el próximo octubre en La Central, Barcelona. El ensayo sostiene que tipicamente cuando nos enamoramos cometemos todo tipo de irracionalidades. En su análisis sistematizan los mecanismos por los cuales el enamorado/a se engaña en sus creencias. Cuando formamos creencias podemos cometer locuras y esas locuras nos conducen al autoengaño, afirman.

¿Qué es el enamoramiento?

Es un estado disposicional. Lo que nosotros defendemos es que el estado de enamoramiento está constituido o acompañado por tres tipos de disposiciones. Cuando se dan juntas es muy probable que una persona esté enamorada y creemos que la gran mayoría lo reconoce así.

José A. Dïez firmando un ejemplar / Catalunya Vanguardista
José A. Dïez firmando un ejemplar / Foto: Catalunya Vanguardista

Una es la disposición a tener ciertas reacciones físicas ante la presencia o su expectativa de la persona amada. Pasolini cuenta a un amigo en una carta: “No sé si tengo gastroenteritis o me he vuelto a enamorar”.

Otra es la disposición a tener relaciones físicas o sexuales con la otra persona de cierta manera. Seguramente cuando una persona se enamora de otra no espera una relación fugaz o pasajera, intentará tener una cierta relación en el tiempo y que incluya antes o después de la relación física momentos de conversación o interacción emocional.

Una tercera disposición es la de hacer “cosas raras”. A conducir 500 km para tomarte un café con la otra persona, a dar diez vueltas a la manzana esperando hacerte el encontradizo con la persona amada, a leerte el último libro de Derecho canónigo aunque te repela sólo para poder hacerle un comentario inteligente al otro… Ese tipo de locuras. Hay una cita de Shakespeare que dice: “Si no has experimentado la locura es que no te has enamorado”.

Las locuras en este caso son mentales, cognitivas. Hacer cosas inverosímiles. Cuando una persona te da calabazas, en vez de entender que a esa persona no le interesas, te montas una explicación estrambótica del tipo: esa persona está enamorada de mí, sólo que es muy vergonzosa y está disimulando.

¿Se pueden dar estas tres disposiciones sin dejar de ser racional?

Uno puede ser completamente racional en muchos aspectos de su vida y ser irracional en el enamoramiento. Al estar enamorado uno tiende a no valorar racionalmente las evidencias que tiene a la hora de formar creencias.

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¿Nos engañamos?

Cuando nos enamoramos, por el mero hecho de estarlo, formamos falsas creencias, muchas veces infundadas, nos engañamos de ciertas maneras típicas.

El enamorado puede tener creencias muy sensatas, muy normales, muy justificadas en muchos otros ámbitos de su vida, pero nuestra tesis es que típicamente cuando alguien se enamora, muchas veces se engaña y comete falacias o errores cognitivos que no cometería no estando enamorado.

“Cuando alguien se enamora, muchas veces se engaña y comete falacias o errores cognitivos”

Pero muchas veces decimos o escuchamos: “!Estoy loco/a, me he enamorado!”. Luego somos un poco conscientes de este estado…

Hay que ir con cuidado porque como todos los estados cognitivos peculiares, por ejemplo, en los de pérdida de memoria, uno es consciente de su estado general pero en cada evento en concreto no lo es. En este caso igual, cuando uno se enamora, a pesar que lo diga, en cada caso concreto defenderá que no, dirá que su pareja no le es infiel por más que descubra ropa interior de un tercero, defenderá que la otra persona está enamorada de ella aunque no le haga caso… Una cuestión es la idea general de saber que estás raro y otra es la de ser conscientes de los autoengaños concretos, por eso nos lo creemos.

Según ese punto de vista es un mal invento enamorarse

Es alguna conclusión que algunos lectores han sacado de la versión italiana. Se nos ha dicho que parece que consideramos estas cosas malas, pero queremos dejar claro que a veces sólo si haces estas locuras puedes conseguir después lo que te propones. También queremos aclarar que esto afecta sólo al enamoramiento, de otras formas de amor no hablamos. Hay muchos tipos de amor: a la patria, a la lengua, al arte, a la filosofía, el amor conyugal de pareja, pero eso no lo tratamos.

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En su libro no aparecen los grandes filósofos que ya escribieron sobre el amor como Platón o Schopenhauer.

El libro no pretende enmarcarse en ninguna tradición filosófica, más bien partimos de algo muy concreto: la epistemología de las creencias amorosas, sin antecedentes filosóficos que sepamos. Nadie se ha ocupado desde un punto de vista epistemológico sistemático, de las irracionalidades que se cometen cuando uno se enamora.

“Nadie se ha ocupado desde un punto de vista epistemológico sistemático, de las irracionalidades que se cometen cuando uno se enamora”

¿Qué hay de los referentes literarios?

No hemos querido entrar porque nuestra idea no era hacer un ensayo literario. Las únicas referencias que hemos tomado han sido ejemplos de las situaciones que hemos descrito. En este caso hemos optado por referencias más populares: canciones, novelas, películas… Como la idea era hacer un divertimento filosófico, escapamos de las citas eruditas. Hay una ventaja en ello: a pesar de que las citas populares son más imprecisas resultan más concisas, más planas y nos vienen bien para ejemplificar los paradigmas que queríamos tratar. Salvo en la última parte que se centra en referencias literarias como el Don Juan, El Perro del Hortelano y La Cenicienta.

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La neurociencia que también se ocupa del enamoramiento tampoco aparece

Nosotros citamos algunos textos, en concreto uno que es La química del amor (Helen Fisher) donde se realiza un estudio empírico de diversas funciones bioquímicas y neuroquímicas relacionadas con una serie de fenómenos vinculados al amor: la pareja, el sexo, el enamoramiento, las relaciones materno filiales… pero no entramos en ello. Consideramos que no es relevante para la descripción de los engaños epistémicos que nos proponemos, simplemente lo mencionamos en una nota a pie de página para que el lector interesado pueda, si quiere, acudir a esas referencias; pero es completamente independiente de nuestro planteamiento.

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El libro destila dosis irónicas a la hora de explicar el estado de enamoramiento

La ironía tiene una explicación histórica. Este libro empezó como un juego. Andrea y yo somos muy amigos. Nos conocimos en Nueva York en el año 2000 y desde entonces nos veíamos cada año y nos contábamos la vida. Hablábamos de nuestros amigos y de las chorradas que nos ocurren a los seres humanos cuando nos enamoramos. Al cabo de varios encuentros nos concentramos en analizar las locuras cognitivas, los autoengaños, y pensamos que podía ser interesante sistematizarlo, siendo el origen como he dicho, un divertimento. Anotamos las tipologías que se dan en varios casos. Por ello tal vez el libro contiene un aroma irónico.

¿Qué aprendieron tras esa sistematización?

“También fuimos conscientes de que hacer todas estas locuras es la única manera de que una persona esté con quien quería estar”

Nos dimos cuenta que había muchas cosas interesantes que decir. Más allá de esta ironía estilística también fuimos conscientes de que hacer todas estas locuras es la única manera de que una persona esté con quien quería estar, aunque en muchos casos ha sido motivo de dramas existenciales y psicológicos muy graves.

El amor es una fuente ilimitada de malentendidos, el amor es irracional, el amor no es inefable, el amor no es eterno… son afirmaciones de su libro. En base a ello, ¿Sería mejor no enamorarse nunca?

Para nosotros son descripciones completamente neutras. Estos rasgos no son en absoluto negativos y mucho menos connotan que no tengan razón de ser. Son descripciones objetivas de ese fenómeno. Es más, algunas de ellas las consideramos positivas. Y por supuesto no pretendemos sugerir que no debamos enamorarnos.

Qué sucede cuando dos personas se enamoran simultáneamente, aquello que conocemos como amor correspondido

Hay muchos contextos de enamoramiento en los que tenemos disposiciones a la irracionalidad pero no se dan las circunstancias para que se manifieste la disposición; si tu pareja te es fiel no va a dispararse la irracionalidad de creerte falsamente que es fiel puesto que es cierto. Si tu pareja vive en tu ciudad no se disparará a locura de conducir 500 km para tomar un café. Para que las disposiciones se manifiesten tienen que darse ciertas  circunstancias. Amores perfectamente simétricos hay muy pocos. En cuanto hay asimetría hay disparadores de irracionalidad.

Allí donde no existe el dolor no se da la belleza… ¿El enamoramiento precisa de un estadio no correspondido, de obstáculos, de impedimentos varios?

En el libro hablamos de obstáculos individuales. Si como parece, existen amores correspondidos, no me parece necesaria la asimetría en el amor pero de hecho no suele pasar así. Lo mayoritario es que haya desajustes y de ahí puede venir el dolor.

¿Qué sucede con la figura del/la terrorista emocional?

Portada del libro
Portada del libro

No entramos en las explicaciones psicológicas de las personalidades que presentamos. Sin embargo, a la hora de entrar en la descripción detallada del personaje, un poco de psicología has de hacer. En estos casos quizá sí haya algo inusual, tanto en la figura del Don Juan como en la Terrorista emocional. Se trata de ejemplos literarios puesto que la literatura busca normalmente casos interesantes. Todos somos un poco Don Juan o Terroristas emocionales pero la cuestión es el grado. El problema es cuando eso se convierte en el alma de la relación.

Cada época tiene su modelo amoroso… ¿Su ensayo trata de reflejar la nuestra?

Pensamos que no pero aceptamos que podemos estar equivocados. Todos tenemos tendencias a comportarnos de cierta manera usual que si se extrema es inusual, de manera que creemos que eso es universal.

¿Hasta dónde podemos históricamente remitirnos a esta universalidad?

Creemos que desde el mundo sumerio, egipcio, las tribus africanas… nuestro presupuesto, que puede ser erróneo –lo admitimos- es que si te gusta alguien y no te hace caso en vez de aceptarlo te autoengañas. Sin embargo, se debería hacer algún trabajo psicológico o antropológico al respecto. A mí me sorprendería que el resultado fuese contrario a esto que describimos pero podría ser.

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¿Existe algún tipo de predisposición caracterológica que determine a estas locuras amorosas?

También en ello pensamos. Creemos que nadie está libre de enamorarse. Con el esfuerzo psicológico de dominación o represión quizá puedas dominar estos impulsos pero los vemos bastante universales, histórica, sociológica y psicológicamente. Eso no quiere decir cien por cien pero sí altamente generalizables.

Ahora que entramos de lleno en el mundo de la robótica donde dicen que puede haber personas que se enamoren de robots ¿se seguirían dando estas disposiciones?

“Como filosofía aplicada, que de eso se trata, hemos visto que hay fenómenos epistemológicos interesantes”

Supongo que eso va a ser relativamente fácil que pase, sino ha pasado ya. La cuestión interesante es a la inversa, si puede haber robots que se enamoren de personas. Soy tan poco escéptico como con otros fenómenos. Supongo que puede haber máquinas que sientan miedo como Hal de 2001 o que se enamoren, partiendo del hecho que el enamoramiento no es más que una manifestación, entre otras, de una vida cognitiva especialmente rica y compleja que se da hasta donde sepamos sólo en los mamíferos superiores, no sabemos todavía si en los mamíferos inferiores. En la medida en que un ser, máquina o animal pueda tener esa complejidad cognitiva puede asimismo desarrollar estas disposiciones. De momento las máquinas que tenemos son tan básicas que estamos a años luz de ello pero por principio no pienso que sea algo imposible.

También es verdad que conocemos muy poco de la metafísica de la cognición humana como para ver si sólo es una cuestión de complejidad técnica o hay una barrera insalvable que la evolución técnica no podrá cruzar. Es uno de los temas eternos de filosofía de la mente. Simplemente por ahora no hay indicios, ni en contra ni a favor.

¿Qué han aprendido escribiendo este libro?

Lo primero es que nos hemos divertido mucho. También que hay cosas que empiezan en broma pero que pueden tener un interés teórico detrás. Es un libro de filosofía, así que nuestro interés es filosófico. Como filosofía aplicada, que de eso se trata, hemos visto que hay fenómenos epistemológicos interesantes que se repiten sistemáticamente en ciertas circunstancias. Intelectualmente hemos aprendido que es una cuestión difícil saber si este tipo de conocimiento filosófico aplicado puede ayudar o no al que quiera no caer en estas situaciones. Durante un tiempo pensamos que sí, después que no. No lo sabemos.

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