La historia llega este viernes a las carteleras españolas con el actor Alain Hernández convertido en su alter ego

El protagonista real de “Solo” dice que la película es una reflexión de vida

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Álvaro Vizcaíno, el surfista que sobrevivió a un grave accidente al que el realizador Hugo Stuven ha convertido en protagonista de la película “Solo”, asegura en una entrevista con Efe que “cualquier persona que esté en proceso de reflexionar sobre su propia vida” debería ver la película.

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EFE / “Lo que en mí fue una experiencia extrema se convirtió para otros en una historia de progreso, de reflexión y, al final, de vida”, comenta con Efe el deportista que en 2014 sobrevivió 48 horas sin ayuda tras caer de un acantilado a una cala de Fuerteventura con la cadera rota, entre otras graves heridas, sin agua y sin comida.

“Lo que en mí fue una experiencia extrema se convirtió para otros en una historia de progreso, de reflexión y, al final, de vida”, comenta Vizcaíno

La historia, que para Vizcaíno era “una batallita que contar a los amigos con una cerveza en la mano”, creció con vida propia: “Empezaron a pasar cosas -cuenta el madrileño-. Después de oír mi historia, algunas personas tomaban decisiones, empezaban a hacerla suya”.

“No se por qué ha pasado esto, pero una vez que ha pasado tengo la oportunidad de darle un significado y de tomar responsabilidad sobre ello, independientemente del por qué”, reflexiona el deportista, cuya historia llega este viernes a las carteleras españolas con el actor Alain Hernández convertido en su alter ego.

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Punta Paloma, Fuerteventura, 2014

El accidente ocurrió en septiembre de 2014 cuando Vizcaíno, que se dirigía a Punta Paloma, en Fuerteventura, para surfear, como era su rutina diaria, resbaló en una zona de dunas y quedó colgado en el vacío hasta que al final cayó, golpeándose con las rocas de la cala.

Imágenes que la película recrea con increíble realismo, exactamente en el lugar que ocurrió, según ha explicado a Efe el director de la cinta. “No hay ‘chromas’ ni piscinas”, ha dicho Stuven.

Álvaro, que vio la película en su proyección durante el Festival de Málaga, ha comentado con Efe que “fue muy emocionante” porque la vio con su familia y amigos, pero la tendrá que ver otra vez, dice, porque su cabeza “era un torbellino”.

Y “lo importante”, concluye, es “quién soy yo y cómo es que estando yo conmigo no sea compañía para mí”

“A ratos, me emocionaba; otras veces, me abstraía y no me parecía estar viendo una peli, y en otros momentos me acordaba de haber estado en el rodaje con Alain (Hernández). Y también lloré”, admite.

Vizcaíno reconoce que, “obviamente, en una situación como esa de desesperación, lo único que piensas es cómo salir de allí, pero lo curioso es que, cuando de verdad ves a la muerte, haces como un juicio final contigo mismo y te haces preguntas y reproches; piensas -dice-, y creo que esa fuerza es lo más potente”.

“Si vas a la base es que he enfrentado en 48 horas los dos grandes miedos del hombre: la muerte y la soledad, y paradójicamente esto ha traído un mensaje de vida, en el sentido de que, cuando lo vas a perder todo te quedas con lo importante.

Y “lo importante”, concluye, es “quién soy yo y cómo es que estando yo conmigo no sea compañía para mí. Y más”, reflexiona Vizcaíno, “si no soy compañía ni para mí, cómo lo voy a ser para alguien y cómo voy a ver el mundo con paciencia y con compasión si no la tengo conmigo mismo”.

“Soy el de antes, ni más listo, ni más gracioso -advierte-, pero tengo más claras las cosas; me escucho, hago más caso a mi instinto, y no me abandono”. Una filosofía que aprendió en 48 horas y que le salvó la vida hace cuatro años.

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