Steve Jobs no estudió en Finlandia

Caligrafía en latín, Biblia de 1407.  Wikipedia

Escritura e imagen 

(A propósito la eliminación de la caligrafía en Finlandia)

 

Xavier Massó_editedX.M. / x.masso@catalunyavanguardista.com

Cuando le preguntaron a Giovanni Sartori, acuñador de la noción de Homo videns, qué opinaba sobre la primacía de la cultura de la imagen sobre la de la escritura en nuestros tiempos, su respuesta fue que para cultura de la imagen ya habíamos tenido el Paleolítico, así que mejor que nos anduviéramos con ciertas precauciones antes de hacer afirmaciones excesivamente taxativas. Curiosamente, y en las antípodas de Sartori, dicha afirmación podría entusiasmar a ciertas corrientes contraculturales cuya máxima expresión sería el movimiento de Paul Zerzan, en cuya obra Futur Primitives, se defiende que la época dorada de la humanidad fue el Paleolítico. Sin planteamientos explícitos tan radicales como el de Zerzan, lo cierto es que hay en muchos sectores influyentes de la Pedagogía occidental, quizás por herencia rousseauniana, mayores afinidades con Zerzan que con Sartori. La aversión que sienten hacia el conocimiento así parece indicarlo.

Esto es lo primero que a uno le viene a la cabeza después de enterarse que en Finlandia, según la noticia publicada por el rotativo finlandés Savon Sanomat, la caligrafía en las escuelas dejará de ser obligatoria y, en su lugar, se impartirá mecanografía. Una medida que no es sino la concreción de argumentos ya muy manidos y caracterizados por un mimetismo papanatas que sólo parece poder entender las cosas desde planeamientos maniqueístas, o blanco o negro, o bueno o malo, o escritura o imagen. Eso sí, revestidos de un supuesto pragmatismo utilitarista que no consigue evitar que asome la vacuidad intelectual en la que pretexta fundamentarse.

[blocktext align=”left”]La caligrafía en las escuelas dejará de ser obligatoria y, en su lugar, se impartirá mecanografía

Porque plantear la eliminación de la escritura caligráfica substituyéndola por su proyección en imagen a través del teclado no sólo implica contraponerlas como excluyentes y optar por una de ellas, sino que también delata un inadmisible déficit de comprensión de lo originariamente constitutivo de la cultura humana tal como la conocemos.

Unos pontificarán que hay que estar con el signo de los tiempos, que nada es permanente y todo evoluciona; que hoy en día, la mayoría de la gente apenas escribe de su puño y letra, sino fundamentalmente a través del teclado, y que eso es lo que hay, así que a la basura la caligrafía. Otros pensamos que se está proscribiendo la herramienta que nos ha permitido llegar hasta, entre otras muchas cosas, el teclado que ahora se entroniza como el talismán que nos facilitará el acceso a las nuevas tecnologías.

Vamos a dejar de lado lo que ciertos expertos en neurobiología apuntan sobre los músculos que se mueven cuando escribimos y el eventual estímulo que puedan ejercer sobre las neuronas cerebrales. Es un tema todavía en ciernes… y a este paso con poco futuro. A menos claro, que su futuro sea demorado, y dentro de veinte años, con un panorama educativo de analfabetismo funcional generalizado, alguien lo recupere denunciando el terrible error que supuso eliminar la escritura caligráfica y proponiendo su reimplantación. ¿Por qué no, si queda por entonces alguien con un mínimo de criterio?

Además, estamos olvidando que las primeras imágenes de Altamira se hicieron a mano

Es cierto que hoy casi nadie escribe cartas a mano; y que los apuntes de los alumnos en cualquier nivel educativo ni merecen en la mayoría de los casos tal nombre. Pero también lo es que cualquiera que haya estudiado sabe perfectamente que no es lo mismo trabajar un texto con notas escritas a mano que a través de un teclado que proyecta las «imágenes» en una pantalla. Además, estamos olvidando que las primeras imágenes de Altamira se hicieron a mano, mucho antes que el primer texto escrito, y que en la evolución cultural humana, escritura e imagen han ido íntima e indisolublemente ligadas, tanto desde el punto de vista artístico como científico o de pensamiento.

Abordar la cuestión como si se tratara de modelos necesariamente contrapuestos, uno de los cuales ha de sobreponerse necesariamente al otro, comentaba antes que es maniqueísmo. Ahora diré simplemente que es ignorancia… o perversidad. Porque como aquél del chiste, confunden al Nabucco con el Ossobuco, o lo hacen intencionadamente.

Las nuevas tecnologías nos han permitido un inmenso despegue en lo que son nuestras potencialidades intelectuales, en la medida que nos ahorran un tiempo precioso y hasta nos permiten llegar a lo que, por el imposible tiempo que nos requeriría, en el caso, por ejemplo, de complejísimos cálculos, llegar a lo que no llegaríamos manuscritamente. Porque el sistema numérico y el lenguaje matemático, no lo olvidemos, también es originariamente caligráfico, o al menos manuscrito. Pero no nos engañemos, el salto, aunque inmenso, es cuantitativo, no cualitativo, como mínimo en la medida que no aporta nada fuera del conocimiento humano. El salto cualitativo siempre es humano.

[blocktext align=”left”]Un ordenador que escriba, si ya nosotros no sabemos hacerlo, no sólo carece de sentido sino que es una aberración

Una cosa es que materialmente sea imposible desarrollar manualmente un cálculo matemático que, en cambio, sí realice el ordenador. Pero siempre hará lo que le hemos «ordenado» que haga y sabiendo lo que está haciendo. Exactamente de la misma manera que el transporte aéreo nos facilita desplazarnos a grandes distancias que andando no realizaríamos nunca de facto, pero que quienes viajamos somos nosotros. O como tal vez pueda realizarse una Gioconda más perfecta por ordenador que a mano, pero siempre con un humano creador detrás. Igualmente y por las mismas razones, un ordenador que escriba, si ya nosotros no sabemos hacerlo, no sólo carece de sentido sino que es una aberración.

Ante tanto despropósito como estamos asistiendo en temas educativos que afectan al mismísimo meollo de la cultura y el conocimiento humano, que no son también sino nuestras realizaciones –incluido el teclado-, son altamente significativos los textos de Steve Jobs, precisamente sobre caligrafía, el tema que nos ocupa. Un texto cuyo fragmento transcribimos textualmente en su traducción al castellano, pronunciado por el padre de las nuevas tecnologías el 12 de junio de 2005, con motivo de la ceremonia de graduación en la Universidad de Stanford. Hubiera sido interesante que los imbéciles –no merecen otro calificativo- que ahora proponer acabar con la caligrafía en aras al teclado se lo hubieran leído antes; se habrían ahorrado un ridículo que hoy todavía somos capaces de percibir. Si sus planes siguen adelante, quizás dentro de unos años ya nadie estará en condiciones de desenmascarar a tamaños farsantes.

El fragmento refiere a la época en que abandonó los estudios de informática y asistió por su cuenta a otro tipo de especialidades.

“(…) La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad en intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas la etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía  a mano en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora de una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal la tendría. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto, era imposible conectar los puntos hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.

Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden conectarlos mirado hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en el futuro (…)”.

Para ellos sólo cuenta la mera y simple aplicación, y como si se tratara de opuestos irreconciliables, se proscribe la comprensión

A esto se le llama bagaje. Y es precisamente de lo que carecen los promotores de la supresión de la caligrafía, o de lo que pretenden que carezcan las futuras generaciones. Y entonces, nadie estaría en condiciones de entender una reflexión como la que nos transmitía Steve Jobs. Para ellos sólo cuenta la mera y simple aplicación, y como si se tratara de opuestos irreconciliables, se proscribe la comprensión. Pero es que esto es lo que son precisamente las máquinas. Y lo humanos no somos simples máquinas. Esperemos que fracasen en su empeño.

Eso sí, ignoro si en el futuro, y para que Finlandia siga destacando en las pruebas PISA, se omitirá en ellas la competencia caligráfica. Hasta puede que imitemos a los finlandeses. Después de todo, como les va tan bien… Quizás demasiado bien y por ello hay que tomar medidas.

Que no, que no, que no es lo mismo escribir que teclear. Teclear lo han conseguido hacer monos debidamente adiestrados. Escribir nunca.

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Xavier Massó

Licenciado en Filosofía y en Antropología Social y Cultural

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