Expertos en la materia afirman que es hielo suficiente para cubrir Estados Unidos con una capa de medio metro.

El nivel del mar ha aumentado doce milímetros a causa del deshielo

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Un equipo de investigadores de Francia y Estados Unidos ha descubierto que el nivel de los océanos del planeta está aumentando debido a fenómenos de deshielo. El estudio, publicado en Nature, es el primero en determinar cuánto hielo en proceso de licuefacción contribuye a la subida del mar en todo el planeta.

Los investigadores, dirigidos por la Universidad de Colorado Boulder (Estados Unidos), midieron la pérdida de hielo planetaria entre 2003 y 2010 gracias a los instrumentos de GRACE («Experimento de clima y recuperación gravitatoria»), una misión espacial realizada por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA) en colaboración con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). El equipo estudió sobre todo los glaciares y casquetes de hielo fuera de Groenlandia y la Antártida.

Los datos muestran que la pérdida global de masa helada en estas dos regiones, sumada a la de los glaciares y casquetes polares, durante el periodo de siete años estudiado es cercana a 4,3 billones de toneladas. A raíz de esta pérdida, el nivel del mar ha aumentado doce milímetros. Expertos en la materia afirman que es hielo suficiente para cubrir Estados Unidos con una capa de medio metro.

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GRACE  observa toda la masa del sistema

«La Tierra está perdiendo una cantidad increíble de hielo cada año que va a parar al mar; este nuevo estudio nos ayudará a responder a importantes interrogantes acerca del aumento de su nivel y de cómo las regiones más frías del planeta están respondiendo al cambio global», explicó el profesor John Wahr de la Universidad de Colorado Boulder, uno de los autores del estudio. «El punto fuerte de GRACE es que observa toda la masa del sistema, incluso aunque su resolución no es lo suficientemente alta como para permitirnos distinguir las contribuciones de cada glaciar.»

Según los investigadores, cerca del 25 % de la pérdida anual de hielo (alrededor de 148 000 millones de toneladas) procedió de glaciares y casquetes polares no ubicados en Groenlandia o en la Antártida. Añaden que la pérdida de hielo de estas dos regiones y sus casquetes y glaciares periféricos alcanzó una media de 385 000 toneladas anuales.

En estudios anteriores se habían empleado mediciones terrestres de varios glaciares para deducir la situación de los glaciares no vigilados de todo el planeta. Sólo unos pocos de los 200 000 glaciares planetarios han sido objeto de labores de vigilancia durante más de 10 años.

En este estudio, el equipo de GRACE descubrió que las cordilleras asiáticas, como Pamir e Himalaya, sólo han perdido 4 000 millones de toneladas de hielo anuales.

«Los resultados en esta región supusieron una verdadera sorpresa», afirmó el profesor Wahr. «Una posible explicación residiría en que las estimaciones se hacían con datos tomados sobre todo en las partes más bajas y accesibles de los glaciares en Asia y que los datos se extrapolaban para inferir el comportamiento de los glaciares a mayor altitud. Pero a diferencia de los glaciares bajos, muchos de los de gran altura están todavía en entornos demasiado fríos y sería necesario que la atmósfera se calentase aún más antes de que las temperaturas subieran lo suficiente como para provocar deshielos significativos. Por todo ello es complicado utilizar mediciones terrestres a poca altitud para calcular resultados del sistema completo.»

En relación a los descubrimientos, el científico de la NASA Tom Wagner indicó: «En este estudio se ha descubierto que los glaciares y los casquetes pequeños del planeta situados en lugares como Alaska, Sudamérica e Himalaya contribuyen a que el nivel del mar suba 0,5 milímetros al año. Aunque esta cifra es menor que la calculada con anterioridad, confirma que se pierde hielo en todo el planeta y que sólo unas pocas áreas mantienen un precario equilibrio. Los resultados mejoran los conocimientos que se poseen sobre el deshielo en masas terrestres, el factor de mayor dimensión y más amenazante de cara a futuras subidas del nivel del mar.»