Sucesos de Montejurra

Vista de Montejurra desde el Monasterio de Irache / Wikimedia

Tal día como hoy… 9 de mayo de 1976 tenían lugar los llamados «Sucesos de Montejurra»

 

El 9 de mayo de 1976 tenían lugar los llamados «Sucesos de Montejurra» durante el tradicional viacrucis que desde 1939 celebraban los carlistas en la localidad navarra del mismo nombre.

 

CV / Sectores enfrentados del carlismo se enzarzaron en una batalla campal, con la presencia de mercenarios ultraderechistas italianos, argentinos y franceses –y se dice que también de etarras en el otro bando-, como consecuencia de la cual fallecieron por disparo de arma de fuego dos personas; hubo también varios heridos. Todo ante las mismas narices de la policía y en plena transición… cuya singladura estaba entonces comenzando. Se habló de una conspiración de los aparatos de estado, y todo indica que fue así.

Sectores enfrentados del carlismo se enzarzaron en una batalla campal, con la presencia de mercenarios ultraderechistas italianos, argentinos y franceses

Que un movimiento tan ajado como el carlismo siguiera siendo noticia en pleno 1976 puede parecer un anacronismo, y ciertamente lo es. Pero España estaba, y acaso siga estando, repleta de ellos. Una de las características del carlismo es su capacidad de mutación para volver, al final, siempre a lo mismo; pero esta sería otra historia.

En realidad, la rama dinástica carlista se había extinguido con la muerte sin descendencia del último pretendiente «legítimo», Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este (1849-1936). Fue nombrado entonces «regente» Javier de Borbón Parma, hijo de una hermana de la esposa del montaraz pretendiente. El carlismo participó activamente con sus requetés en la Guerra Civil española en el bando franquista, pero para Franco los carlistas eran un medio, no un fin. Igual que los falangistas.

La mayor parte del carlismo convivió sin problemas con la dictadura franquista, pero con la muerte de Franco resurgieron viejas rencillas

A raíz del Decreto de Unificación franquista, su máximo dirigente no «regio», Fal Conde, fue condenado a muerte –conmutada luego por el destierro- por oponerse a la unificación y tratar de crear una academia militar carlista propia. Aun así, y siguiendo con sus atávicas y contumaces reivindicaciones dinásticas, la mayor parte del carlismo convivió sin problemas con la dictadura franquista, siendo incluso uno de los estandartes de su simbología, pero con la muerte del dictador resurgieron las viejas rencillas…

El «regente» Javier de Borbón Parma abdicó en su hijo Carlos Hugo en 1975. Y reviviendo entonces la enraizada tradición familiar, el hermano menor de éste, Sixto, se opuso a esta designación considerándose el legítimo custodio de la inexistente corona carlista. Se dio además la circunstancia de que Carlos Hugo optó por «modernizar» el herrumbroso tradicionalismo carlista y reconvertirlo en «socialismo autogestionario». Que esto suene a chufla no quita que así ocurriera. Como no podía ser de otra manera, el hermano pretendiente al puesto de pretendiente se erigió en el garante del tarro de las esencias carlistas, apoyándose en los sectores afines del aparato policial franquista y en la ultraderecha más ultramontana, a la cual pertenecía. Y vino lo de Montejurra.

En la parte baja del monte tuvo lugar la romería organizada desde el monasterio de Irache; el viacrucis, por su parte, subiría hasta la ermita de Montejurra

En la parte baja del monte tuvo lugar la romería organizada desde el monasterio de Irache; el viacrucis, por su parte, subiría hasta la ermita de Montejurra. España estaba viviendo un momento de gran crispación política. Franco había muerto unos meses antes, y apenas hacía dos meses de los sucesos de Vitoria, Tarragona y Elda. El partido carlista de Carlos Hugo se había adscrito a la Junta Democrática, la principal plataforma opositora al franquismo. Y los ultras sixtinos vieron la oportunidad de ajustar cuentas con sus correligionarios apóstatas.

Arropados por unos cuantos pistoleros a sueldo, los «sixtinos» tomaron el monte, dedicándose desde allí a hostigar a los participantes en la romería de la parte de abajo. Cuando subía el viacrucis, se produjeron altercados, pedradas y disparos, como consecuencia de los cuales perecieron dos jóvenes. En previsión de los incidentes, la zona estaba repleta de policías y guardias civiles, pero no se produjo ni una sola detención, como si la cosa no fuera con ellos. Eran los tiempos de Arias Navarro haciendo de presidente y su edecán Manuel Fraga Iribarne de ministro de la gobernación.

Desde un primer momento se sospechó que detrás de la rencilla entre partidarios del pretendiente y partidarios del pretendiente a pretendiente estaban los servicios secretos del estado, el llamado «búnker» franquista. Hubo multitud de fotografías y se pudo identificar a los asesinos. Sixto de Borbón fue expulsado de España, y en los días posteriores se detuvo a varias personas, tres de las cuales fueron procesadas por asesinato.

Se probó la asistencia de conocidos terroristas de ultraderecha internacionales, como Stefano delle Chiaie o Jean Pierre Cherid

Se probó la asistencia de conocidos terroristas de ultraderecha internacionales, como Stefano delle Chiaie –uno de los autores de la matanza de Ezeiza, en Argentina, y vinculado a las organizaciones Gladio y Condor-, o Jean Pierre Cherid  -antiguo miembro de la OAS, que moriría en 1984, trabajando para el GAL, al explotarle una bomba que estaba colocando en el coche de un etarra-, entre otros. No se ha probado la presencia de etarras, al menos armados.

A los acusados se les aplicó la Ley de Amnistía de 1977 y fueron liberados sin haber sido siquiera juzgados. Para Fraga Iribarne, se trató de una «pelea entre hermanos»… Carlistas decimonónicos ultramontanos contra carlistas mutados en socialistas autogestionarios, conspiraciones de estado… de no ser por la tragedia de los muertos, diríase que estábamos narrando una película de Monty Python. Lamentablemente, fue real y es historia.

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