Sustancias marinas contra el cáncer

Varias sustancias marinas naturales pueden penetrar el escudo protector de un tumor

Nuevo tratamiento para el cáncer de médula ósea

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El mieloma múltiple es un tipo de cáncer en el que las células plasmáticas de la médula ósea crecen sin control, provocan daños en los huesos y predisponen a los pacientes a anemia, infecciones e insuficiencia renal.

Es frecuente plantear, como una opción interesante de tratamiento para muchos pacientes, cierto procedimiento médico denominado trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas, también conocido como trasplante de células madre. Por desgracia, el mieloma múltiple continúa progresando incluso a pesar del trasplante.

Dadas las circunstancias, un equipo de investigadores europeos ha estudiado un tratamiento alternativo, compuesto en concreto por extractos marinos y sustancias activas, en su búsqueda de métodos nuevos para combatir esta enfermedad.

El océano es un entorno interesante para aquellos dedicados a la investigación de fármacos. Este medio además contiene otros «tesoros» que sirven de inspiración a científicos de todo el mundo. En este hábitat existe una dura competencia y los organismos emplean un arsenal enorme de armas químicas para defenderse de sus rivales y atacar el sistema de defensa de las células hostiles.

Estos organismos producen una sustancia activa interesante que podría erigirse en un candidato interesante en la investigación del cáncer. De hecho, varias sustancias marinas naturales pueden penetrar el escudo protector de un tumor. El proyecto financiado con fondos europeos OPTATIO se inspiró en varios organismos marinos y en las sustancias que producen.

Dos tercios de los casos de mieloma múltiple se producen en pacientes de avanzada edad, con una edad media al diagnóstico de sesenta y nueve años, que en raras ocasiones lo superan. Este tumor del sistema inmunitario se desarrolla a partir de anticuerpos maduros que producen células B. Comienza en una célula degenerativa que se multiplica exponencialmente y se infiltra desde la médula ósea hacia el resto del organismo.

Las células del mieloma múltiple crecen en «nichos» de la médula ósea. Se rodean de células tisulares, de la médula ósea (osteoblastos y osteoclastos), de los vasos sanguíneos e inmunitarias. Éstas se estimulan mutuamente con interacciones intensas en las que interactúan y se intercambian sustancias mensajeras como la citocina. Además se activan distintos genes para producir una mayor cantidad de citocinas, creando así un bucle de intensidad creciente. Este proceso permite a las células cancerosas «esconderse» y evitar la apoptosis inducida por los fármacos del tratamiento. Uno de los principales objetivos planteados en OPTATIO es la descripción de este mecanismo de resistencia.

Hasta ahora la investigación con respecto a las células cancerosas de mieloma múltiple las había considerado entidades aisladas. Pero lo cierto es que este planteamiento pasa por alto que el entorno de la médula ósea -y en concreto el tejido óseo estromal, las células inmunitarias y las células del tejido conjuntivo- protege a las células cancerosas con la ayuda de distintas sustancias en un nicho. Este refugio bioquímico provoca que los fármacos no tengan efectividad en los pacientes a pesar de haber sido probados con éxito en las pruebas de laboratorio realizadas sobre células cancerosas aisladas. Además, a largo plazo, generan resistencia en dichas células.

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Atravesar el escudo protector

OPTATIO estudia una estrategia singular que permita horadar este escudo protector y mejorar la eficacia del tratamiento. Las sustancias activas basadas en organismos marinos se están postulando como candidatos interesantes al haber generado a lo largo de su evolución una capacidad demostrada para sobrevivir a las batallas químicas a las que se enfrentan.

Oncotyrol, uno de los socios del consorcio, desarrolló sistemas de ensayo que abarcan células cancerosas y del tejido conjuntivo para simular mejor las condiciones que se dan en el organismo humano. El equipo de científicos del profesor Lukas Huber utilizó recientemente «ensayos semejantes a in vivo» para comprobar cientos de extractos marinos y sustancias puras producidas por la empresa biofarmacéutica española PharmaMar, también asociada al consorcio.

Según Winfried Wunderlich, de Oncotyrol, uno de los aspectos más importantes del proceso de selección fue dar con candidatos que mataran a las células cancerosas sin influir en las células del nicho. «Buscamos sustancias capaces de anular la influencia protectora del estroma de las células cancerosas sin destruir el tejido conjuntivo de las células tisulares», explicó el Sr. Wunderlich a los miembros de un consorcio internacional. Esto ha permitido que los científicos logren progresos prometedores en sus trabajos de cribado. De hecho, han observado que una parte considerable de las sustancias puras y los extractos examinados afectan a las células tumorales, es decir, atraviesan el escudo protector.

El objetivo del proyecto pasa por aprovechar la importancia de las interacciones entre las células del mieloma múltiple y el microentorno de la médula ósea. Estas interacciones desempeñan una labor vital para la supervivencia de las células tumorales, el desarrollo de resistencia a fármacos y la progresión de la enfermedad.

OPTATIO desarrollará estrategias de tratamiento del mieloma múltiple nuevas e innovadoras que no sólo ataquen la «semilla», sino el «suelo» donde tiene lugar su génesis, todo ello gracias a una búsqueda de compuestos con la capacidad para interferir en esta compleja red biológica.

El equipo del proyecto construirá a continuación sistemas de ensayo más realistas aún e investigará candidatos prometedores en modelos de cocultivos y animales en cooperación con otros socios entre los que se incluye la Universidad de Wurzburgo.

El proyecto OPTATIO (OPtimizing TArgets and Therapeutics In high risk and refractOry Multiple Myeloma) pertenece al Séptimo Programa Marco de la Unión Europea y reúne a doce socios europeos, entre ellos instituciones diversas, PYME y grandes empresas de Austria, Alemania, República Checa, Italia, Hungría, Reino Unido y España. Este proyecto de tres años de duración, dirigido por Wolfgang Willenbacher de la Universidad de Medicina de Innsbruck, se puso en marcha en 2012 con un presupuesto de 4,3 millones de euros.

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