Fotografía: Juan Manuel Serrano

Marcos Ordóñez opina que en el teatro “siempre hay alguien que quiere enterrarlo”

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Santander. – Un guion colectivo con historias de hasta cinco minutos, que en principio sucederán en la ciudad de Madrid, será el resultado del Taller de dramaturgia cinematográfica. Proyecto 24. Un curso impartido por el escritor y crítico teatral, Marcos Ordóñez, que durante esta semana se celebra en la UIMP. El también profesor de guion y director de actores, que agradece el entusiasmo de los alumnos, se ha mostrado positivo con la situación de las artes escénicas en la actualidad.

“Siempre está por encima la crisis y la dificultad que entraña pero una de las virtudes que tiene el teatro es que no se puede descargar. Es una de las artes más antiguas de la humanidad y sigue teniendo una relación casi eucarística con el público. Se tiene la sensación de que lo están haciendo en las tablas es para ti”, ha puntualizado Ordóñez que ha afirmado ver mucho futuro en el teatro.

“Una de las virtudes que tiene el teatro es que es muy rico, amplio y que hay para todos los gustos”, ha señalado. Además, Ordóñez se ha mostrado a favor de cualquier tipo de pieza escénica, ya sea aquellas que “reflejan la realidad” o las que echan mano del entretenimiento. En su opinión, “ahora se está haciendo muchísimo teatro y el público puede encontrar de todo”.

A juicio del crítico teatral, el ámbito escénico “se ha vuelto a poner de moda”

Otro de los síntomas de la buena salud del teatro es que “siempre hay alguien que quiere enterrarlo” pero está lejos de conseguirlo porque, a juicio del crítico teatral, el ámbito escénico “se ha vuelto a poner de moda”.

Sin embargo, el escritor y crítico también ha reconocido que al teatro se le presentan diferentes riesgos, al igual que al ámbito editorial o al discográfico, y que, además de la crisis, tiene que sortear los cambios de hábitos de la sociedad.

También ha hablado de la figura del crítico: “Creo que Mankiewicz hizo mucho daño con ‘Eva al desnudo’ porque ahí mostró la imagen de tipo malévolo que podía destruir una carrera”, ha bromeado. No obstante, ha reconocido que se siente mal si tiene que dar algún palo a una obra o compañía y ha comparado su profesión con la del crítico gastronómico: “Para mí es un placer salir de un restaurante, después de haber comido bien, contárselo a la gente y animarles a que vayan”.