Tecnología para la conservación y restauración

Jackson examinó los muros de varias iglesias europeas repartidas por Inglaterra, Francia y Letonia que escondían pinturas de varios siglos de antigüedad bajo numerosas capas de pintura y enlucido

Una técnica de imagen puntera y eficaz para estudiar objetos con valor cultural

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La tecnología de imagen en frecuencias de terahercios puede ser de gran utilidad para académicos y especialistas en conservación y restauración, de cara a entender mejor la historia de elementos con valor cultural.

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El proyecto financiado con fondos europeos TISCH ha demostrado que la imagen por espectroscopia en frecuencias de terahercios es una herramienta no invasiva, no destructiva y viable que facilita la extracción y el análisis de imágenes de elementos oscurecidos u ocultos en obras de arte. Dotada con una beca de investigación postdoctoral Marie Curie, la Dra. Bianca Jackson de la Universidad de Reading (Reino Unido) pudo aplicar esta técnica para inspeccionar capas de pintura, detectar defectos estructurales en cerámica y visualizar la estructura física de pinturas y manuscritos.

La investigadora pudo aplicar esta técnica para inspeccionar capas de pintura, detectar defectos estructurales en cerámica y visualizar la estructura física de pinturas y manuscritos 

«Las instituciones que realizan investigación relacionada con el patrimonio cultural cuentan con fondos limitados para invertir en tecnologías punteras, pero sí que cuentan con personal cualificado y apasionado. A la gente le encanta hablar de la actualidad tecnológica destinada a comprender la enigmática Mona Lisa, o de si cierto sarcófago contiene los restos de la reina Nefertiti», explica Jackson. «Una de las mejores maneras de abaratar costes y aumentar la accesibilidad de la tecnología de terahercios consiste en abrir áreas nuevas e interesantes de investigación aplicada».

Durante los últimos quince años se ha producido un crecimiento exponencial de la tecnología de terahercios y de la investigación aplicada, y también un interés cada vez más manifiesto desde los sectores farmacéutico, biomédico, aeroespacial y de la seguridad. «En los Estados Unidos, el 11 de septiembre y la catástrofe del Columbia propiciaron un abundante aporte de fondos destinados a investigación», señala Jackson.

© Shutterstock
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Pero el coste de los sistemas de terahercios sigue siendo muy superior al de otras tecnologías ya afianzadas, y de ahí la necesidad de incrementar la investigación aplicada. Además, la imagen espectroscópica de terahercios solo se viene usando en el campo del patrimonio cultural desde hace un lustro aproximadamente, y en consecuencia aún no se ha demostrado de forma extensa su utilidad para los trabajos de conservación.

Con el firme propósito de subsanar esta situación, Jackson examinó los muros de varias iglesias europeas repartidas por Inglaterra, Francia y Letonia que escondían pinturas de varios siglos de antigüedad bajo numerosas capas de pintura y enlucido. «Utilizamos un sistema de terahercios en el dominio del tiempo que cuenta con un pulso que nos permitió diferenciar las señales procedentes de la capa superior y las inferiores —destaca—. Así pudimos localizar algunos diseños ocultos en muros blancos y totalmente llanos».

En un muro de origen paleolítico, Jackson exploró también un grabado de un ave oscurecida por los cambios en la superficie rocosa e investigó materiales propicios para la conservación de elementos del patrimonio que pudieran aplicarse a estos de manera segura para mejorar la calidad de la imagen de terahercios en cuanto a la relación entre la señal y el ruido. «Hace poco empezamos a trabajar con el Tate Museum para utilizar imaginología de terahercios con vistas a diagnosticar zonas deterioradas del esmalte cerámico de esculturas expuestas en exteriores y por tanto a merced de los elementos —añade—. TISCH se encuentra próximo a su fin, pero la colaboración con el Tate plantea posibilidades que me ilusionan».

Jackson confía en que el proyecto TISCH suponga un paso adelante positivo, máxime ahora que se ponen en marcha nuevos proyectos similares dedicados al patrimonio cultural. «Horizonte 2020 financia un proyecto llamado IPERION CH, el cual incluye un gran programa denominado MOLAB (acrónimo en inglés de laboratorio móvil); éste ha abierto un plazo para presentar propuestas de investigación que consistan en el uso de varias tecnologías avanzadas de diagnóstico aplicadas al patrimonio cultural —apunta—. Recientemente añadieron entre las opciones la imagen y la espectroscopia de terahercios en el dominio del tiempo. Llevo un tiempo animando a todos los interesados en la conservación del patrimonio a que soliciten acceso a MOLAB, y también ofreciendo mi ayuda».

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Fuente:

Basado en una entrevista al coordinador del proyecto

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