Telegrama Zimmermann

El telegrama Zimmermann tal y como fue enviado por el embajador alemán en Washington D. C. al embajador en México. Cada palabra cifrada fue enviada en un grupo de cuatro o cinco números, usando un libro de códigos. / Wikimedia

Tal día como hoy… 24 de febrero de 1917, el servicio de inteligencia británico interceptaba el telegrama Zimmermann

 

El 24 de febrero de 1917, el servicio de inteligencia británico interceptaba un telegrama que supuso la entrada de los EEUU en la I Guerra Mundial. Se conoce como el «Telegrama Zimmermann», enviado por el secretario de estado alemán de asuntos exteriores, Arthur Zimmermann, al gobierno mexicano, invitándole a entrar en guerra contra los Estados Unidos. A cambio Alemania, además de cuantiosa ayuda de todo tipo, ofrecía devolver a México los territorios perdidos frente a los Estados Unidos casi cien años antes.

 

CV / La mayor parte de la población norteamericana era partidaria de los aliados en la guerra de Europa. El presidente norteamericano, Wodrow Wilson, había mantenido a su país neutral durante su primer mandato, pero para los Estados Unidos era un buen negocio mantener relaciones con los británicos, a los cuales abastecían de todo tipo de suministros.

La mayor parte de la población norteamericana era partidaria de los aliados en la guerra de Europa

La guerra submarina desencadenada por los alemanes había originado a finales de 1915 un incidente que estuvo a punto de involucrar a los americanos en la guerra. Un submarino alemán había hundido un barco de pasajeros británico, el «RMS Lusitania», en el cual viajaban más de cien pasajeros de nacionalidad norteamericana. Alemania dio las satisfacciones oportunas y se comprometió a no torpedear buques de pasaje sin avisar previamente…

A principios de 1917 la guerra estaba a punto de dar un vuelco en Europa, pero no se sabía en qué sentido iba a darlo. Si como todo hacía presagiar, Rusia se hundía, Alemania tendría las manos libres en el este, podría concentrar todo sus efectivos en el frente occidental y acaso dar el golpe definitivo. Pero Alemania jugaba contra reloj, no solo porque también estaba muy agotada, sino fundamentalmente porque el bloqueo naval británico les estaba dejando sin materias primas con las que mantener operativo su ejército. Y había, ya en 1917, una gran carestía de materias primas, minerales fundamentalmente. Los campanarios de las iglesias se llevaban a la fundición para producir balas y armas; el hambre azotaba también a los Imperios centrales y no podrían seguir con el esfuerzo de guerra mucho tiempo más.

Acuciados por la desesperada situación estratégica en que se encontraban, los generales del Káiser decidieron declarar nuevamente la guerra submarina total

Acuciados por la desesperada situación estratégica en que se encontraban, los generales del Káiser decidieron declarar nuevamente la guerra submarina total. Cualquier buque que se encontrara en rumbo o cerca de las costas británicas o francesas se convertía en objetivo de guerra, y esto iba a contrariar sumamente a los EEUU. Por otro lado, los bancos norteamericanos habían concedido grandes préstamos a Francia y Gran Bretaña; si perdían la guerra, iban a perder también su dinero. Muchos expertos y asesores alemanes recomendaron no reiniciar la guerra submarina total –entre ellos Max Weber-, pero los generales prusianos pensaron que era la única posibilidad de estrangular a Inglaterra antes de que ellos mismos se quedaran asfixiados. Si, por otro lado, los Estados Unidos se decidían a entrar en guerra, entonces Alemania tenía todas las de perder.

Lo del telegrama, aunque suene a broma, no lo fue. Otra cosa es hasta qué punto los alemanes podían creer en la efectividad de su propuesta, ni aunque les saliera como ni en delirios pudieran imaginar. A la vista de que los Estados Unidos iban a implicarse en la guerra con el pretexto de la guerra submarina, propusieron a México que declarara la guerra a los Estados Unidos, ofreciendo todo tipo de ayuda económica y militar que, por otro lado, difícilmente hubieran estado en condiciones de aportar. El telegrama lo envió Zimmermann a la embajada alemana en México, para que el embajador lo entregara a sus destinatarios. Alemania prometía a México la devolución de Texas, Arizona, Nuevo México y California. Los territorios que EEUU le había arrebatado –medio país- en la guerra 1846-48.

México estaba todavía viviendo su propia revolución, con una caída demográfica galopante y un abismal retraso económico y tecnológico

La propuesta era, sin más, delirante, por no decir estrambótica. México estaba todavía viviendo su propia revolución, con una caída demográfica galopante y un abismal retraso económico y tecnológico con respecto a los EEUU. Quizás en su desesperación, los mariscales alemanes pensaron que si conseguían entretener a los EEUU con un frente en sus propias fronteras, no se embarcarían en una guerra al otro lado del Atlántico. Sea como fuere, lo cierto es que el espionaje británico interceptó el telegrama. Y como era de esperar, lo primero que hicieron fue ponerlo en conocimiento de los EEUU.

Tan bien urdida pareció la trama, que muchos pensaron que se trataba de un ardid de los propios británicos para embaucar a los norteamericanos. Meses más tarde, con los EEUU ya en la guerra, Zimmermann reconoció haber enviado el telegrama de marras.

La divulgación de la noticia, convenientemente difundida por los poderosos medios de comunicación favorables a entrar en la guerra, predispuso aún más a la población de los EEUU contra Alemania. El 6 de abril de 1917, los Estados Unidos le declaraban la guerra al Imperio alemán. La suerte estaba echada.

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