Tenochtitlán

Plano de Tenōchtitlān / Wikimedia

Tal día como hoy… 18 de marzo del año 1325 fue fundada la ciudad de Tenochtitlán

 

El 18 de marzo del año 1325 sería la fecha en que, según la leyenda, fue fundada la ciudad de Tenochtitlán, que con el tiempo se convertiría en la capital del poderoso Imperio azteca y que es hoy la moderna ciudad de México.

 

CV / A esta fecha y año se llegó comparando las correlaciones entre los antiguos calendarios aztecas con los occidentales. En cualquier caso, no hay consenso científico entre los historiadores sobre la fecha exacta de la fundación de la ciudad. Según la leyenda, la ciudad habría sido fundada por un grupo de tribus nahuas procedentes de Aztlán. Valga decir que Aztlán sería el lugar originario de los posteriores aztecas, aunque su ubicación se desconoce. Se ha asociado muchas veces con una isla.

Según la leyenda, la ciudad habría sido fundada por un grupo de tribus nahuas procedentes de Aztlán, posteriores aztecas, aunque su ubicación se desconoce

Según la leyenda, estos nahuas se encontraban vagaban por la zona en busca de un lugar donde establecerse. De acuerdo con la leyenda, su peregrinación duró unos dos siglos y medio, del 1065 al 1325. Su dios Huitzilopochtli les habría indicado que deberían instalarse allí donde vieran un águila sobre un nopal comiéndose una serpiente. Y esto ocurrió en una isla situada en el interior de un lago. El águila atacando a la serpiente, que sigue presente en el escudo mexicano, les indicó el lugar donde establecerse.

Lo que sí parece históricamente documentado es que los futuros mexicas merodeaban a principios del siglo XIV por los alrededores del sistema de lagos localizados al noreste del valle de México –Xochimilco, Chalco, Zumpango, Xaltocan y Texcoco-.  Se habrían instalado allí, primero en Tenochtitlán y luego también el Tlatelolco, su ciudad gemela más al norte, también en un islote, probablemente sometidos a la autoridad del señorío de Azcapotzalco. La conocida como la «alianza de las tres ciudades»  unió contra Azcapotzalco a Tenochtitlán, Tlacopan y Texcoco, y daría lugar al surgimiento de una gran ciudad en el lago, que con el tiempo se convertiría en la capital de los aztecas.

La ciudad de Tenochtitlán fue probablemente de las más grandes del mundo en su momento, o como mínimo, mayor que la mayoría de ciudades europeas de entonces

La ciudad de Tenochtitlán fue probablemente de las más grandes del mundo en su momento, o como mínimo, mayor que la mayoría de ciudades europeas de entonces, convirtiéndose en la capital de un imperio que se extendió por una importante extensión de Mesoamérica. Esta fue su fortaleza, pero también su debilidad, ya que al tratarse de un imperio militar que funcionaba esclavizando a los pueblos vecinos, las tribus sometidas se unieron a los españoles papa acabar con el Imperio azteca.

La isla originaria se encontraba más o menos donde actualmente se localiza el centro histórico de la ciudad de México. Consta que Hernán Cortés botó en el lago algunos bergantines para atacar la ciudad cuando la conquistó en 1521.

El lago Texcoco era en realidad parte del sistema de lagos citado más arriba, constando que algunos de ellos eran de aguas salobres –Texcoco, Zumpango y Xaltocan-, y que los aztecas llegaron a construir varias islas artificiales. De hecho, los antiguos pobladores de las riberas y los islotes de estos lagos se dedicaban a la explotación de la sal, obteniéndola mediante la evaporación del agua de estos lagos. Todo el sistema tenía una superficie de algo más de unos 1000km2, hectáreas, con una longitud de unos 55 km, y una amplitud máxima de unos 20km -en el lago Texcoco donde se fundó Tenochtitlán-, a lo largo de un contorno muy irregular.

No eran, en cualquier caso, aguas demasiado provechosas para la vida humana, unas no eran potable por su alta salubridad, y las dulces solo servían para la agricultura, pero no para beber, ya que los residuos de la plantas y animales del ecosistema les daban un mal sabor. Por ello, los aztecas tuvieron que construir un sistema de suministro de agua potable que extraían de los manantiales de los aledaños. Tras la llegada de los españoles, los lagos se fueron desecando progresivamente debido a las frecuentes inundaciones que se producían.

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