Terminaba la I Guerra Mundial

Prisioneros de guerra alemanes en un campo de prisioneros de Francia en algún momento entre 1917 y 1919 / Wikimedia - Administración Nacional de Archivos y Registros de EE. UU.

Tal día como hoy… 11 de noviembre de 1918 terminaba la I Guerra Mundial

 

El 11 de noviembre de 1918, a las 5:20h, a bordo de un vagón de tren estacionado en el bosque de Compiègne, en la Picardía francesa, la legación plenipotenciaria alemana firmaba la rendición, tras la cual el mariscal Foch, general en jefe del alto mando aliado, declaraba el alto el fuego para las 11h del día 11 del mes 11 de 1918. La I Guerra Mundial había terminado.

 

CV / La declaración de la guerra submarina total acabó provocando la intervención norteamericana, que declaró la guerra a Alemania en abril de 1917. La «excusa» oficial fue el telegrama «Zimmermann», en el cual el Imperio alemán ofrecía al gobierno mexicano, si declaraban la guerra a los EEUU, la «devolución» de los territorios que éstos les habían arrebatado en la guerra 1846-1848 –setenta años antes-. Ofrecían también los alemanes todo tipo de apoyo militar y logístico a los mexicanos para llevar a cabo la empresa. Huelga decir que era un farol, entre otras muchas razones porque Alemania no estaba en aquellos momentos en condiciones de prestar apoyo alguno.

La declaración de la guerra submarina total acabó provocando la intervención norteamericana, que declaró la guerra a Alemania en abril de 1917

México, por su parte, estaba en bancarrota tras varios años de revoluciones y guerras civiles. Pero fue el pretexto definitivo. De modo que no solo los mexicanos no entraron en la guerra, sino que los que lo hicieron fueron los EEUU contra Alemania. No se puede decir que el telegrama de marras surtiera efectos demasiado beneficiosos para el II Reich…

De todos modos, la entrada oficial en guerra de los Estados Unidos no tuvo en un principio otros efectos que el aumento de suministros de todo tipo a Francia y Gran Bretaña, porque su ejército no estaba todavía en condiciones de cruzar el Atlántico e intervenir en Europa. En Alemania, el sector más belicista del ejército, encabezado por Hindenburg y Lüdendorff, se había hecho con el poder y trazó un plan para acabar con la guerra antes de que los norteamericanos estuvieran en condiciones de trasladar a Europa un ejército que desequilibrara definitivamente la balanza. Por un lado, incrementaron la guerra submarina para evitar que los aliados recibieran suministros. Por el otro, favorecieron la desestabilización de Rusia –en estado de revolución desde febrero de 1917-, con el fin de apartarla de la guerra, y poder concentrar todas sus fuerzas en el oeste antes de la llegada masiva de los norteamericanos, y asestarle el golpe definitivo a Francia.

Con los norteamericanos con más de un millón y medio de soldados, la contraofensiva aliada fue imparable

Consiguieron lo primero, pero no lo segundo. El gobierno bolchevique de Lenin retiró a Rusia de la guerra tras la paz de Brest-Litovsk en marzo de 1918, y Alemania concentró todas sus tropas en el frente occidental para lanzar la ofensiva final. Y fue ciertamente la última que lanzaron. Aunque estuvieron a punto de romper el frente, Alemania estaba ya demasiado exhausta para acometer una empresa de tales dimensiones. Y ya con los norteamericanos con más de un millón y medio de soldados, la contraofensiva aliada fue imparable.

Manifestación de obreros y soldados en Leipzig el 10 de noviembre de 1918, en plena huelga general para hacerse con el poder político, durante la revolución de noviembre. / Wikimedia –  Archivo Federal Alemán (Deutsches Bundesarchiv)

En el interior de Alemania, devastada por el hambre y las carestías de la guerra, estalló la revolución. El káiser Guillermo II, al recibir el informe de sus mariscales en el que se le informaba que la guerra estaba militarmente perdida, y que la invasión de Alemania por los aliados era inminente, sin que hubiera fuerzas que oponer, optó por abdicar, y se proclamó la República de Weimar. El nuevo régimen se planteó negociar un alto el fuego inmediato, a la vez que retiraba tropas del frente para reprimir la revolución comunista en el interior.

El vagón de tren en que se firmó el alto el fuego, fue el mismo en que Hitler hizo firmar a Francia su rendición 22 años después, en 1940

Los emisarios alemanes fueron llevados en ferrocarril a los bosques de Compiègne, y allí se reunieron con el alto mando aliado. Iban con la idea de presentar al desaparecido régimen del káiser como culpable de la guerra y negociar una paz «digna» que salvar a Alemania de la humillación de la derrota. No lo consiguieron. Se acordó que las posiciones permanecerían inamovibles a partir de las 11h del mismo día, pero que el ejército alemán debería retirarse de ellas. Cualquier incumplimiento significaría la inmediata reanudación de la guerra… Luego vinieron las negociaciones, que fueron más bien imposiciones, y el Tratado de Versalles.

El vagón de tren en que se firmó el alto el fuego, fue el mismo en que Hitler hizo firmar a Francia su rendición 22 años después, en 1940. Dicho vagón fue destruido por orden de Hitler en 1944, tras el desembarco aliado en Normandía y la evidencia de la derrota alemana, para evitar una nueva humillación simbólica.

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