Thomas Kuhn

En su planteamiento general, Kuhn se aparta de los tópicos según los cuales el objetivo de la ciencia es búsqueda de la verdad, o de nociones como «progreso» de la ciencia. / Créditos: Davi.trip – (Wikimedia)

Tal día como hoy… 17 de junio de 1996 fallecía Thomas S. Kuhn

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El 17 de junio de 1996 fallecía en Cambridge (Massachusetts, EEUU) Thomas S. Kuhn, físico, filósofo e historiador de la ciencia, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX en el ámbito de la filosofía de la ciencia y sistematizador de conceptos como «paradigma» y «revolución científica».

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Kuhn sostendrá que en el siglo V a.C., con el estado de conocimientos propio de su época, era bastante más razonable sostener que el Sol giraba alrededor de la Tierra que al revés

CV / Se dice que la filosofía busca la certeza, la validez, es decir, las condiciones bajo las cuales se da la verdad, mientras que la ciencia busca la verdad, lo válido, a partir de estas condiciones. El criterio a partir del cual surgen la noción de validez y la metodología para dar con lo verdadero es, nos dirá Kuhn, histórico, depende de la época y de los elementos de que se dispone –conceptuales, empíricos…- para construir una determinada visión del mundo que, a su vez, determina el uso y el avance de estos conocimientos. Así, por ejemplo, Kuhn sostendrá que en el siglo V a.C., con el estado de conocimientos propio de su época, era bastante más razonable sostener que el Sol giraba alrededor de la Tierra que al revés.

Kuhn nació en Cincinnati (EEUU) el 18 de julio de 1922. Estudió Física en la Universidad de Harvard, por la cual se doctoró en 1949. A lo largo de su vida enseñó en las universidades de Harvard, Berkeley, Princeton y en el MIT –Instituto Tecnológico de Massachusetts-. Publicó una extensa obra, siendo las más importantes y conocidas ‘La Revolución Coperniquiana’ (1957) y ‘La Estructura de las Revoluciones Científicas’ (1962), obra con la cual introdujo un cambio de orientación en la Filosofía y la Historia de la Ciencia, así como en la Sociología del conocimiento.

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El «paradigma» de Kuhn

En su planteamiento general, Kuhn se aparta de los tópicos según los cuales el objetivo de la ciencia es búsqueda de la verdad, o de nociones como «progreso» de la ciencia. Ello le ha valido ser considerado a veces un relativista, cuando no un anarquista epistemológico. En realidad, no es que niegue estas nociones, sino que las contextualiza dentro de lo que él denomina «paradigma». ¿Qué es un paradigma? El conjunto de teorías, enunciados y prácticas científicas aceptadas por la comunidad científica, que constituyen el corpus teórico y práctico de una determinada disciplina científica. Es decir, lo que se le enseña a un estudiante en su paso por la Universidad. Aristóteles habría establecido un determinado paradigma físico y astronómico que será desplazado por la revolución iniciada por Copérnico y culminada por Newton, de la cual surgiría un nuevo paradigma en física; luego vendrán Einstein y la Relatividad, la Mecánica Cuántica… ¿Pero cómo se producen las revoluciones científicas?

Como no hay ninguna teoría completa de la verdad –no hay certeza absoluta-, siempre aparecen cuestiones que se desentienden del paradigma, que no encajan en él

Kuhn parte de lo que llama el periodo de «ciencia normal», durante el cual los científicos trabajan de acuerdo con el paradigma. Como no hay ninguna teoría completa de la verdad –no hay certeza absoluta-, siempre aparecen cuestiones que se desentienden del paradigma, que no encajan en él. Pueden ser de dos tipos, «enigmas» y «anomalías». Los enigmas son aquellos aspectos de la investigación científica que se resisten a ser explicados por el paradigma, pero que no lo cuestionan y, en cualquier caso, se considera que pueden ser encuadrados en él. Las anomalías, por su parte, son aquellos resultados que cuestionan abiertamente la teoría. Siempre hay anomalías, nos dice Kuhn, pero en el momento en que empieza a haber demasiadas o adquieren una significatividad relevante, producen un periodo de crisis del paradigma, por agotamiento de éste. Sería el caso de Copérnico frente al geocentrismo. No se trata, nos dice Kuhn, de que las observaciones de Copérnico a partir de suponer el Sol como centro en lugar de la Tierra, fueran más precisas –no lo eran-, pero explicaban el movimiento de los planetas desde otra perspectiva que resolvía muchos enigmas y permitía la construcción de un nuevo paradigma.

Las etapas de crisis se resuelven con una revolución científica, de la cual surge un nuevo paradigma que desplaza al anterior, abriendo un nuevo periodo de ciencia normal, y vuelta a empezar.

Kuhn sostuvo una famosa e interesante polémica con Karl Popper, otro relevante filósofo de la ciencia. Sostenía Popper que lo que Kuhn estaba haciendo no era en realidad filosofía de la ciencia, sino en todo caso historia y sociología de la ciencia. Para Popper, más esencialista en este aspecto, la filosofía de la ciencia consistiría en el establecimiento de una suerte de epistemología «atemporal», estableciendo criterios de demarcación y de fundamentación de la «verdad», revisables, ciertamente, pero no en la línea rupturista de los paradigmas de Kuhn. Para Kuhn, en cambio, Popper estaría incurriendo en un cierto reduccionismo, en la medida que él mismo estaba dando por bueno un único paradigma, sin entender el concepto de revolución científica, y cayendo en el optimismo del continuo progreso.

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También un 17 de junio se cumplen estas otras efemérides

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