‘Tirant lo Blanc’

Portada de Los cinco libros del esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco, primera traducción al castellano de Tirant lo Blanc, impresa por Diego de Gumiel / Wikimedia

Con el título de ‘Tirant lo Blanc’, que narraba las gestas del caballero del mismo nombre, el 20 de noviembre de 1490 se publicaba en Valencia la novela de caballería que narraba las gestas del caballero con el mismo nombre. Su autor era él mismo un caballero valenciano de la Corona de Aragón, Joanot Martorell. Es la obra cumbre de la literatura medieval en lengua catalano/valenciana, que en aquellos tiempos todavía se conocía como lemosín.

 

CV / La novela de caballería es el género por excelencia de la literatura medieval que hoy diríamos de “consumo”, los “best sellers” del momento. Sus orígenes remotos los encontraríamos en ‘La Canción de Roldán’, pero el marco de referencia en el que se mueven todas ellas es la conocida como «Materia de Bretaña», que alude a las gestas de los caballeros del rey Arturo y su famosa Mesa Redonda en la corte del castillo de Camelot.  Los primeros relatos los escribió el francés Chrétien de Troyes en el siglo XII, describiendo las gestas de Lancelot, el caballero por excelencia de la Mesa Redonda. La mayor compilación literaria de la Materia de Bretaña y las sagas artúricas la tenemos en la novela del inglés Thomas Mallory ‘Morte d’Artur’. El género fue extendiéndose y comenzaron a aparecer relatos no vinculados con los artúricos, pero del mismo tono y «background».

‘Tirant lo Blanc’ es una novela cuya ambientación se ha adaptado al paso de los tiempos y, bajo la estética propia de los relatos de caballerías, se mueve en un contexto bajomedieval y prerrenacentista

‘Tirant lo Blanc’ es en este sentido una novela cuya ambientación se ha adaptado al paso de los tiempos y, bajo la estética propia de los relatos de caballerías, se mueve en un contexto bajomedieval y prerrenacentista, donde las prioridades son la defensa de la cristiandad frente a los turcos, en la línea del «Rex Bellator» que apela a sus unidad contra los infieles y se propone defender al agonizante Imperio bizantino frente a los embates otomanos. Una idea que siglo y medio antes había lanzado Ramon Llul, y que en ‘Tirant lo Blanc’ evoca la expedición de los almogávares catalanes a Oriente, descrita en la crónica de Ramón Muntaner.

Pero es también una novela que roza ya la modernidad y se permite ciertas licencias que bajo ningún concepto una novela típicamente medieval se hubiera podido permitir, como la introducción de un hijo del rey de Francia que es un cenutrio grosero y de pocas luces, o la propia vulnerabilidad del mismo Tirant, que no encaja no los monolíticos relatos épicos de la orden de caballería y que se permite unos toques irónicos y de humor que, en buena medida, anticipan al Quijote. No en vano, en la quema de libros de la biblioteca del Quijote, ‘Tirante el Blanco’ es una de las pocas obras que se salva del fuego, junto con la Biblia y el «Amadís de Gaula».  En otras palabras, si el Tirant ya empieza a mofarse del propio género de caballería introduciendo la farsa, el Quijote lo hará plenamente en el esperpento y se convertirá en la primera novela moderna.

Pero es también una novela que roza ya la modernidad y se permite ciertas licencias que bajo ningún concepto una novela típicamente medieval se hubiera podido permitir

El propio Joanot Martorell, un caballero de familia aristocrática cuyo abuelo había sido mayordomo del rey Martín el Humano, es él mismo el arquetipo de unos tiempos en que lo de la caballería ya empezaba a no creérsela nadie. Personaje culto y viajado –cuñado del poeta Ausiàs Marc-, residió durante largos periodos en las cortes reales de Italia, Portugal e Inglaterra, tuvo a lo largo de su vida numerosos conflictos y lances con duelos incluidos, en unos tiempos de decadencia de un espíritu que se veía a la vez, desde la distancia de lo dejado irremisiblemente atrás, y desde la nostalgia por saber que la época no estaba a la altura de lo que se requería. Es decir, nadie estaba ya dispuesto en Europa a encabezar ninguna cruzada para salvar al Imperio bizantino, pero sí con la desazón propia de la plena consciencia de esta incapacidad. El tiempo de las heroicidades y las grandes empresas por honor había quedado definitivamente atrás.

Pero no en el subconsciente, que en cierto modo se proyecta sobre la historia de Tirant lo Blanc. Un héroe vocacional que empieza en el relato moviéndose en un contexto mucho más propio de la estética artúrica, siendo armado caballero en Inglaterra, que posteriormente se introducirá en un escenario mediterráneo, llevando a cabo la reconquista del norte de África y su recristianización, y poniéndose al servicio del emperador de Bizancio en su lucha contra los turcos, obteniendo grandes y sucesivas victorias, con historia de amor con la hija del emperador incluida, en medio de una corte conspirativa y decadente que anuncia su inevitable caída.

‘Tirant lo Blanc’ obtuvo un gran éxito ya en su época y fue traducida a varios idiomas, entre ellos el castellano, la versión que leyó Cervantes

Al final, y como corresponde a la novela bizantina que también es, el héroe debe morir, pero no lo hace en combate, sino de una angina de pecho. Algo que puede verse también como una ironía más.

‘Tirant lo Blanc’ obtuvo un gran éxito ya en su época y fue traducida a varios idiomas, entre ellos el castellano, la versión que leyó Cervantes.

 

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Lunes, 14 de noviembre de 565

Fallecía en Constantinopla el emperador Justiniano I, compilador del Derecho Romano, bajo cuyo mandato el Imperio bizantino alcanzó su máximo esplendor.

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En el Oceano Pacífico, terminaba la batalla de Guadalcanal con la total victoria norteamericana. A partir de este momento, Japón perdió definitivamente la iniciativa en la guerra.

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Viernes, 18 de noviembre de 1928

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Sábado, 19 de noviembre de 1819

Se inauguraba en Madrid el Museo del Prado.

Domingo, 20 de noviembre de 1490

Se publicaba en Valencia el libro de caballería ‘Tirant lo Blanch’, de Joanot Martorell.

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