Tortugas con GPS para su seguimiento

Esta especie puede vivir hasta 50 o 60 años y poner hasta 60 nidos a lo largo de su vida

El CSIC suelta 12 tortugas boba en una playa andaluza

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha liberado 12 tortugas boba (Caretta caretta) en la Playa de las Palmeras, en Almería. Cuatro de estos ejemplares de tortuga llevan instalados localizadores que permitirán a los investigadores del proyecto realizar un seguimiento de los hábitos de nado de la tortuga y tener así más datos sobre el comportamiento de esta especie marina en peligro de extinción.

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Los localizadores permitirán a los investigadores realizar un seguimiento diario de las tortugas

CSIC / La iniciativa se puso en marcha ayer, jueves, coincidiendo con el Día Mundial de las Tortugas Marinas. Los ejemplares miden entre 15 y 20 centímetros de longitud y pesan entre 700 gramos y un kilo. Con este tamaño, la tortuga boba puede comer cerca del 10% de su peso en pescado y en su dieta, además de jureles, boquerones y chipirones, se incluyen las medusas.

El investigador del CSIC Adolfo Marco, director del proyecto, detalla la iniciativa: “Con esta suelta pretendemos alcanzar dos objetivos muy diferentes. Queremos hacer el seguimiento de estos ejemplares, recabar más datos y aumentar el número de tortuga boba en mar abierto, pero también buscamos concienciar a la población sobre su especial situación, ya que están en peligro de extinción y los ciudadanos, con pequeños gestos, pueden hacer mucho para ayudarlas”.

El proyecto del CSIC cuenta con el trabajo y la colaboración de investigadores y técnicos de varias instituciones y asociaciones. El Centro de Gestión Sostenible del Medio Marino Andaluz de Algeciras y el Acuario de Sevilla han cuidado de ocho y cuatro tortugas respectivamente desde su nacimiento.

Una tortuga boba (Caretta caretta) marcada con un dispositivo de GPS se dirige hacia el agua / CSIC
Una tortuga boba (Caretta caretta) marcada con un dispositivo de GPS se dirige hacia el agua / CSIC

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Los localizadores permitirán a los investigadores realizar un seguimiento diario de las tortugas. Estos GPS, de 35 gramos de peso, envían información por satélite cada vez que la tortuga sale a la superficie. Además, al incorporar placas solares, la batería de estos aparatos es inagotable.

Más de un centenar de niños se han acercado hoy a la playa almeriense para conocer a estos animales y colaborar con la suelta al mar. Marco, investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), destaca la iniciativa: “Al vivirlo en primera persona los niños aprenden por qué es importante que las playas estén limpias de plásticos para no dañar a las tortugas y que es fundamental respetar su tranquilidad cuando se acercan a la arena para poner sus nidos, ya que de la ubicación podrá depender la supervivencia de los huevos y que las crías lleguen a nacer”.

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10 meses de vida
Ejemplar de tortuga boba (Caretta caretta) durante la fase previa a la suelta, con parte del soporte para el localizador ya adherido al caparazón / CSIC
Ejemplar de tortuga boba (Caretta caretta) durante la fase previa a la suelta, con parte del soporte para el localizador ya adherido al caparazón / CSIC

Las 12 tortugas liberadas nacieron en septiembre de 2015 en la misma playa almeriense en la que han sido liberadas: Playa las Palmeras. El nido fue localizado por una familia de pescadores que dio la voz de alarma para que fuese protegido. Un equipo del Centro de Rescate y recuperación de Fauna Equinac se desplazó a la zona para “proteger el nido” y tomar los primeros datos.

En cuanto nacieron las tortugas, un grupo de investigadores, coordinados por Marco, las recogieron y las distribuyeron en los dos centros colaboradores para que crecieran, se hicieran más fuertes y evitar así que fueran comidas por sus depredadores. “Nada más nacer, cuando se echan al agua, las tortugas son muy pequeñas y tienen el caparazón muy blando, por lo que son el alimento perfecto para muchos peces. Por este motivo decidimos que crecieran en un espacio protegido hasta que tuvieran más posibilidades de sobrevivir por sí mismas en mar abierto”.

Esta especie puede vivir hasta 50 o 60 años y poner hasta 60 nidos a lo largo de su vida. Cada nido puede llegar a tener hasta 100 huevos. “Desgraciadamente, estas tortugas se enfrentarán a lo largo de su vida a muchos peligros, no sólo sus depredadores habituales, sino que son víctimas de pescas accidentales o fallecen por inanición al quedarse atrapadas en redes abandonadas. Por estos motivos muchas de ellas vivirán sólo la mitad de lo que marca su esperanza de vida”, detalla el investigador del CSIC.

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