En la imagen, primera foto de toda la Vía Láctea realizada por Gaia, de la ESA

La próxima década será crucial en la búsqueda de vida extraterrestre

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El profesor de la UAH Javier Rodríguez-Pacheco, miembro del Comité Asesor para la Exploración del Sistema Solar de la Agencia Espacial Europea (ESA) e investigador principal del instrumento EPD de la misión Solar Orbiter de la ESA, en colaboración con la NASA, opina que la próxima década será crucial en la ‘exploración de búsqueda de vida extraterrestre’.

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UAH / A finales del verano estallaba la ‘bomba’: el radiotelescopio ruso RATA-600 había detectado una fuerte señal de carácter extraterrestre a 95 años luz. La noticia fue desmentida casi de inmediato por la Special Astrophysical Observatory de la Academia Rusa de Ciencias y la ‘bomba’ quedó convertida en petardo una vez más.

Javier Rodríguez Pacheco / UAH

Javier Rodríguez Pacheco / UAH

La humanidad lleva más de 40 años empeñada en conseguir lo que, hasta ahora, es solo ciencia ficción: demostrar que fuera del planeta Tierra existen otros que reúnen las condiciones necesarias para que la vida surja y se desarrolle en cualquier estadio: desde la mínima bacteria hasta especies con una inteligencia igual o más desarrollada que la del hombre.

En este camino, que hasta ahora ha sido tortuoso, se abre una nueva luz: el proyecto Breakthrough Listen Initiative, financiado con 100 millones de dólares cada 10 años, va a posibilitar que en la próxima década se dé un gran impulso al SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) y se puedan multiplicar de forma exponencial los esfuerzos encaminados a descubrir vida inteligente más allá del planeta Tierra.

Una búsqueda que se inició en la década de los 60, motivada por la ‘Ecuación de Drake’ –una fórmula basada en distintos parámetros con los que se trata de calcular la cantidad de civilizaciones existentes en la Vía Láctea susceptibles de poseer emisiones de radio detectables- y que, con más bajos que altos, ha permanecido hasta ahora, financiada tanto con capital público como privado.

El SETI ha invertido millones de dólares en tratar de localizar señales en los últimos 40 años y hasta ahora, al margen de la señal WOW detectada en 1977, que nunca más se repitió y de la que todavía se desconoce su origen, no se ha producido ninguna señal extraterrestre que no haya sido después confirmada como ‘terrestre’. Pero es que la encomienda no es nada fácil: ‘Conocemos el número aproximado de estrellas de la galaxia, que son del orden de 100 a 400 mil millones, y también tenemos una estimación más precisa que la que existía en el siglo pasado sobre el porcentaje de estrellas que tienen planetas, pero de momento no hemos detectado vida inteligente en ninguna parte, a pesar de que, según algunas estimaciones optimistas de la ecuación de Drake, deberíamos haberlo hecho ya’, señala Rodríguez Pacheco.

El reto es tremendo y la expectación máxima, pero esta misión puede chocar con la denominada ‘Paradoja de Fermi’

Otra cuestión es cómo se busca la vida inteligente: todos los sistemas están orientados a las escuchas de radio en todas sus bandas de frecuencia y para eso se necesitan telescopios de mucha sensibilidad. Sin embargo, conseguir tiempo de observación en estos instrumentos es muy difícil pues se dedican a observar muchísimas más cosas en el Universo. ‘SETI iba ‘comprando’ tiempo, en la medida de sus posibilidades, pero la tarea es muy complicada dado el número de estrellas existentes y el número de frecuencias en las que se pueden escuchar señales. Además, hay objetos astronómicos, como los púlsares, que emiten señales ‘no aleatorias’ y pueden llegar a parecer extraterrestres’.

Y ahora llega Breakthroug Listen Initiative que, en su ámbito de Listen, dedicará miles de horas cada año a ‘escuchar’ las estrellas de la galaxia rodeadas de planetas susceptibles de tener vida inteligente, planetas que han sido descubiertos recientemente gracias a misiones como ‘Kepler’, de la NASA. ‘El avance es descomunal, porque gracias al compromiso del multimillonario ruso Yul Milner se van a poder realizar en un día las escuchas que antes se llevaban a cabo en un año y, además, gracias a los descubrimientos realizados hasta el día de hoy, podemos ‘afinar’ la búsqueda, porque disponemos de misiones espaciales como la anteriormente mencionada, que han sido capaces de detectar, entre los miles de millones de estrellas de nuestra galaxia, una muestra de las que poseen planetas a su alrededor. Con futuras misiones como el JWST (sucesor del Hubble), con una fecha de lanzamiento prevista para 2018, será incluso posible determinar aquellos que puedan tener unas condiciones ambientales adecuadas para la vida’, explica el profesor de la UAH.

El reto es tremendo y la expectación máxima, pero esta misión puede chocar con la denominada ‘Paradoja de Fermi’, que puede resumirse de la siguiente manera: la creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente se contradice con las observaciones realizadas por el hombre desde la Tierra, porque tras 40 años de búsqueda no se ha detectado ningún indicio de que pueda existir vida inteligente y con capacidad de comunicación más allá de la esfera terrestre. Si es verdad que existen ¿dónde están?

Los muros pueden estar detrás, en las primeras fases de la generación de vida, o en las intermedias, o incluso pueden estar en el futuro

‘No hay una respuesta única a la paradoja de Fermi, pero para mí hay algunas cuestiones a tener en cuenta. Algunos expertos hablan de ‘muros o barreras’, que impiden que la vida alcance el nivel tecnológico suficiente como para que pueda establecerse una comunicación entre civilizaciones desarrolladas en distintos planetas alejados decenas e incluso centenares de años luz unos de otros: la vida surge de la capacidad de ciertas moléculas de hacer reacciones químicas para replicarse a sí mismas, a partir de ahí ya podemos hablar de virus, bacterias, células eucariotas, tejidos, organismos vivos complejos, el ser humano… Los muros pueden estar detrás, en las primeras fases de la generación de vida, o en las intermedias, o incluso pueden estar en el futuro. Esto último debería preocuparnos mucho pues significaría que aún no hemos ‘aprobado’ la ‘prueba de supervivencia’ definitiva, cosa que se agrava todavía más si tenemos en cuenta que hemos desarrollado un nivel tecnológico con capacidad para destruir la civilización humana de forma integral…’, agrega Rodríguez Pacheco.

Si los muros están en el pasado, podemos estar ‘solitariamente’ tranquilos, pues la no detección de señales inteligentes supondría que somos los primeros en llegar al punto de evolución en el que estamos. ‘Lo que importa es localizar dónde están esos muros, y para ello las misiones espaciales a Marte y otros planetas y satélites del Sistema Solar con capacidad para detectar vida (a un nivel muy primitivo), pueden darnos las respuestas que estamos buscando’, estima el profesor de la UAH.

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