Tratado de Transcontinentalidad

Mapa que representa el Tratado de Adams-Onís / Wikimedia - Shadowxfox

Tal día como hoy… 21 de febrero de 1819 se firmaba el Tratado de Transcontinentalidad

 

El 21 de febrero de 1819 se firmaba el Tratado Adams-Onís entre España y los Estados Unidos, también conocido como el Tratado de Transcontinentalidad, el «Tratado de amistad, arreglo de diferencias y límites entre su Majestad Católica el rey de España y los Estados Unidos de América» o, simplemente, «Florida Purchase Treaty». España, en resumen, cedía Oregón y Florida a los Estados Unidos.

 

CV / Aunque lo de tratado de «amistad» quede muy bien, lo cierto es que en tal ocasión el lenguaje diplomático va mucho más allá del eufemismo. Este tratado puso fin a una guerra de facto no declarada, y dejó las cosas como estaban tras la invasión militar de Florida por un ejército norteamericano al mando del general Andrew Jackson -posteriormente presidente de los EEUU entre 1829 y 1837-. Jackson pretextó las incursiones de los indios seminolas, protegidos por la Corona española, para invadir la península de Florida. Puso sitio a la capital, Pensacola, y tras la rendición de la guarnición española controló la práctica totalidad de Florida.

Florida española en 1810 / Wikimedia

El dominio español sobre Oregón fue siempre más testimonial que otra cosa. Sobre Florida, en cambio, y aun sin llegar a grandes niveles de penetración, fue más efectivo, aunque limitado. Además, cambió de «propietario» varias veces. Ocupaba una extensión de territorio más grande que la del actual estado de Florida, extendiéndose por las costas del Golfo de México por el sur de Georgia hasta la Louisiana. Había sido propiedad del reino de España desde el siglo XVI, cuando fue ocupada por la expedición de Juan Ponce de León en busca de la fuente de la eterna juventud. Con motivo de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), España cedió su soberanía a Inglaterra, a cambio de hacerse con la Louisiana francesa.

Florida había sido propiedad del reino de España desde el siglo XVI, cuando fue ocupada por la expedición de Juan Ponce de León en busca de la fuente de la eterna juventud

Luego, con motivo de una nueva guerra entre España y Francia contra Inglaterra, que coincidió con la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783), España recuperó Florida, pero cedió entonces la Louisiana de nuevo a Francia. Así las cosas, Napoleón vendió a los EEUU la Louisiana -más de dos millones de km2 en 1802-, y tras las guerras napoleónicas estallaron las guerras de independencia de las colonias españolas en América, bajo los auspicios de Inglaterra y los EEUU.

Florida, muy poco poblada en realidad, se mantuvo al margen. Pero precisamente por esta razón se convirtió en un objetivo de los Estados Unidos, que apostaban ya entonces claramente por la transcontinentalidad, es decir, extenderse por todos los territorios entre al Atlántico y el Pacífico. El presidente de los Estados Unidos era desde 1817 James Monroe, el acuñador del monroísmo, el destino manifiesto y «América parra los americanos». Una frase loable, esta última, cuando no se entiende bien, pero mucho más prosaica si tenemos en cuenta como se aplicó, porque lo que en realidad quería decir y estaba diciendo el bueno de Monroe era «América para los (norte)americanos”.

Con la excepción de Pensacola y Mobile -ciudad georgiana ocupada por España durante la Guerra de la Independencia norteamericana-, la mayor parte de la población de Florida estaba constituida  por los indios seminolas, que se habían ido formando a través del mestizaje entre la población india originaria, las tribus expulsadas del norte por ingleses y americanos, esclavos negros huidos y refugiados en sus pantanos y, también, cómo no, con proscritos de la más variada ralea que se habían refugiado allí huyendo de sus respectivas justicias.

Jackson, con el permiso del presidente Monroe, invadió Florida sin declaración previa de guerra, y la ocupó sin dificultad tras tomar Pensacola

Andrew Jackson era ya por entonces un héroe nacional americano tras su victoria sobre los ingleses en Nueva Orleans (1812). Pretextando incursiones de los seminolas en Georgia desde Florida, Jackson, con el permiso del presidente Monroe, invadió Florida sin declaración previa de guerra, y la ocupó sin dificultad tras tomar Pensacola. Inglaterra, que estaba ayudando a los independentistas sudamericanos en su guerra contra España, era, ello no obstante, favorable a los intereses españoles en Florida, que eran también los suyos. Y ayudó a España vendiendo armas a los seminolas. Jackson no vaciló en crear un grave incidente diplomático cuando, tras apresar a un oficial británico, lo hizo fusilar acusado de espionaje. Inglaterra se la tuvo que envainar. Y España también, claro.

La España de Fernando VII estaba por entonces mucho más preocupada en reprimir a su propio pueblo que en mantener un imperio agonizante. El embajador español Luis de Onís acudió a entrevistarse con el secretario de Estado John Quincy Adams -que sería el próximo presidente americano- y ambos firmaron el tratado que lleva sus nombres Adams-Onís. Por este acuerdo, España cedía a los EEUU los territorios de Oregón, Florida y todos los territorios al norte del paralelo 42. A cambio, eso sí, los Estados Unidos reconocían la soberanía española en Texas -de la que no disponía de facto por estar en manos de los mexicanos-.

En 1845, Florida se convirtió en estado miembro de pleno derecho de los Estados Unidos de América

Los EEUU se comprometían a disfrazar la ocupación militar de «compra» mediante el pago a España de una cantidad que luego no satisficieron bajo el argumento de que se lo gastaron en indemnizaciones a los colonos georgianos damnificados por las incursiones de los seminolas. Y si algo llegaron a pagar, alguien lo distrajo por el camino.

En 1845, Florida se convirtió en estado miembro de pleno derecho de los Estados Unidos de América. Los seminolas fueron prácticamente exterminados en las siguientes décadas.

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