Turismo colaborativo e inteligente

Madrid presenta un porcentaje mucho mayor que el existente en Barcelona

Destinos turísticos colaborativos e inteligentes en Madrid y Barcelona, a análisis en un TFG de la UAH

 

La estudiante de Turismo Elena Cerdá ha elaborado un TFG titulado ‘Destino turístico inteligente y colaborativo (3’s) aplicado a Madrid y a Barcelona’ que pone en evidencia que aunque la presión de residentes y hoteleros frente a plataformas de turismo colaborativo es mucho más visible en Barcelona que en Madrid, en Madrid la concentración de apartamentos completos en alquiler es mucho mayor.

 

UAH / La economía está cambiando y la globalización ha implantado nuevos modelos, también en el turismo. Los denominados turismo inteligente y colaborativo ‘arrasan’ en las grandes ciudades y han llegado para quedarse, y eso está provocando protestas vecinales, del sector turístico tradicional y respuestas de las administraciones locales.

El TFG de Elena Cerdá Mansilla se ha llevado a cabo con datos de la principal operadora en este tipo de modelo de turismo colaborativo: Airbnb, ya que se trata del máximo exponente en su sector.

Háblenos del TFG, ¿cuál es el objetivo?

La economía inteligente y por ende la economía colaborativa, generan una disrupción en el entorno y exigen la capacidad de reinventarse a destinos y stakeholders.

La economía inteligente y por ende la economía colaborativa, generan una disrupción en el entorno

Se detecta la necesidad de un nuevo modelo de Destino turístico inteligente que integre las 3’s, (Smart, Share y Sustainability) en el cual los casos de estudio de Madrid y Barcelona podrían sentirse identificados y podrían detectar la necesidad de nuevos indicadores, capaces de reflejar la situación real que están experimentado la demanda y la oferta alojativa de ambas ciudades y, gracias a los cuales, la intervención del gobierno en el modelo pueda permitir dirigir los intercambios entre economía colaborativa y economía inteligente hacia la finalidad del modelo: la sostenibilidad de los destinos.

¿Por qué con la plataforma Airbnb?

Debido a que Airbnb representa uno de los ejemplos más paradigmáticos de la conocida como economía colaborativa, en la que cualquier persona puede alquilar su vivienda o alguna habitación de su residencia privada como alojamiento turístico, con la particularidad de centrarse en el arrendamiento por cortos periodos de tiempo.

En Madrid y Barcelona las circunstancias son parecidas, pero con matices…

Según los datos analizados, en abril del año 2017 en Barcelona había registrados en esta plataforma 8.869 apartamentos completos, 8593 habitaciones privadas y 190 habitaciones compartidas.

Teniendo en cuenta solo el dato de los apartamentos completos, cabe indicar que el 36% de los mismos se concentraban en solo uno de los 10 distritos de la capital catalana, ‘L’Eixample’, aunque otro distrito aledaño, ‘Ciutat Vella’, acogía el 20% de la oferta. Es decir, que entre ambos sumaban el 56% del total de la oferta de apartamentos completos en la ciudad condal. Curiosamente, es otro distrito el que oferta los apartamentos más caros: ‘Sarrià-Sant Gervasi,’ con un precio medio de 175 euros, mientras que la media en ‘L’Eixample’ es de 154 euros. La media por apartamento en Barcelona es de 138 euros la noche.

El 36% de los apartamentos en Barcelona se concentraban en solo uno de los 10 distritos de la capital catalana, ‘L’Eixample’

En Madrid, en enero de 2018, la situación era la siguiente: en total, había 10.338 apartamentos completos ofertados en esta ciudad, además de 5.768 habitaciones privadas y 207 habitaciones compartidas. Un solo distrito, de los 21 que tiene la ciudad, el ‘distrito Centro’, acapara el 62% de la oferta de apartamentos completos. Un porcentaje mucho mayor que el existente en ‘LEixample’ y superior aun sumando la oferta de ‘L’Eixample’ y ‘Ciutat Vella’. El siguiente distrito madrileño con más oferta de Airbnb es el de ‘Salamanca’ y el porcentaje es mucho menor, el 7%. En este caso también, el precio por noche de alojamiento es superior en el barrio de Salamanca (128 euros) que en el del ‘distrito Centro’ (93 euros), que está incluso por debajo de la media de la ciudad (94 euros).

Hay más alojamientos de este tipo en Madrid, pero hasta ahora la presión social, económica y política en Barcelona es más visible…

Creo que esto es debido a la gran tradición turística que tiene la ciudad condal, en la que el sector turístico siempre ha sido una prioridad y uno de los modelos productivos más potentes. En Barcelona hay mayor cultura turística. Si nos fijamos en las grandes cadenas hoteleras, la mayoría han nacido en Palma de Mallorca y han tenido una estrecha relación con la ciudad condal.

En Barcelona el interés por el sector turístico es mucho mayor desde siempre y la presión de los residentes también es más visible

El interés por el sector turístico es mucho mayor desde siempre y la presión de los residentes también es más visible –no digo que exista más- en Barcelona y en Madrid. Pienso que en Barcelona se ha detectado antes la anomalía del mercado debido a esa mayor tradición y conocimiento del sector. También hay que añadir que Barcelona cuenta con un mayor grado de exposición a flujos turísticos masivos por el intenso desarrollo de actividades turísticas, como los cruceros. Y ello ha permitido una mayor sensibilización de los residentes ante la industria turística.

¿Qué anomalías ha detectado durante la investigación?

Hay un tabú con la economía colaborativa, pero forma parte del sector. En el modelo de los destinos turísticos, que tienen muchos indicadores, no se incluye el indicador del turismo colaborativo, que no deja de crecer y está transformando el sector. Igualmente, hay una gran dificultad de acceso a datos abiertos. Hay necesidad de cuantificar el impacto del turismo colaborativo en ambas economías para la adopción de medidas que se adecuen al panorama turístico de cada urbe.

No se están considerando las nuevas disrupciones que se están incorporando al mercado y no se valora la situación real y es necesario para facilitar decisiones políticas adecuadas que permitan los intercambios entre la economía colaborativa y la economía inteligente hacia la verdadera finalidad del modelo: que los destinos turísticos sean sostenibles en el más amplio sentido de la palabra sostenibilidad.

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